miércoles, 10 de mayo de 2023

Reprenden a Judith Vanegas por ver a García Harfuch como ‘corcholata’

Mercado Sobre Ruedas                                                                                                                            

 

| Columna de Zaratustra |

§  Carlos Acosta ve llegar el fin de su carrera política

§  Octavio Rivero y sus «dos amores» para la capital

§  El jefe de la policía fue a hacer campaña a Milpa Alta

La foto que molestó en las altas esferas de la 4T

Los entresijos de la política milpaltense por la que ya comienzan a vislumbrarse alianzas, enroques y movimientos de caballos, alfiles y peones con miras al 2024, han salido a la luz con todo y las caídas de bruces que como al caballo blanco del insigne corrido de José Alfredo Jiménez, les han dejado a algunos el «hocico sangrando».

En el establo morenista comen ansias porque ya comiencen las carreras parejeras en las que se sabrá quién se hará merecedor o merecedora de la candidatura por la alcaldía que, como dicen en el pueblo «bueno y sabio» de Milpa Alta, doña Judith Vanegas nada más no supo gobernar, al grado de ser la sempiterna ocupante de los últimos lugares de las encuestas más representativas en cuanto a evaluación del «trabajo» en su gestión, así como de popularidad, desde el comienzo de su administración en octubre de 2021.

Porque ni en Xochimilco, con José Carlos Acosta –a quien por lo visto ni sus cercanos respetan porque le endilgaron el apodo del «Panda»–, con el que mes tras mes Judith disputa el deshonroso título del más inepto, incompetente e ineficaz de la tabla de 16 alcaldes capitalinos, las cosas le salen bien.

Y es que por más que José Carlos se esmera en congraciarse con doña Claudia Sheimbaum, jefa de gobierno, operándole reuniones en Sinaloa para que vaya a lucirse allá con sus «políticas exitosas», nada parece impedir que se acerque al final de su carrera en la grilla politiquera vulgo servicio público. Su final al menos en Morena, porque ya ve usted que nunca falta un (partido) roto para un (fracasado) descosido, está próximo.

Pero «ni cómo ayudarlo», dicen sus allegados en Xochimilco, debido a que amplios sectores de la población están hasta la coronilla del abúlico personaje que nunca dio pie con bola en su fallida gestión, de ahí qye aquellos busquen su revocación de mandato con los propios mecanismos legales que ha promovido el egregio e impoluto «Mesías de Macuspana».

Diputado acomodaticio

Nos dicen que el columnista Adrián Rueda, de Excélsior, le dio hace unos días al clavo, por aquello de que mientras Octavio Rivero Villaseñor en privado dice apoyar a la secretaria de Seguridad Ciudadana federal, Rosa Icela Rodríguez, para la candidatura a la jefatura de gobierno, en cuanto se planta ante los partidarios de Iztapalapa asegura que su corazoncito late a ritmo de tambor, marimba, caracol, pito y teponaxtle salvadoreño, esto es, por la causa de doña Clara Brugada Molina, alcaldesa de aquellos lares.

Nada nuevo bajo el Sol. Al menos para quienes han seguido nuestros comentarios desde los tiempos en que don Octavio fungía como alcalde de Milpa Alta. Ha sobrevivido en el trapecio de la grilla poltiqueril gracias a que hasta el mismísimo camaleón se la viene guanga.

García Harfuch en Milpa Alta

Fue ayer martes cuando al filo del mediodía llegó a la alcaldía Milpa Alta el jefe de la policía capitalina, Omar García Harfuch, para supuestamente acudir a una «reunión ciudadana», pero que en realidad se trató de un evento camuflado. Fue un acto de campaña en pos de la candidatura morenista a la jefatura de gobierno.

El «Batman» capitalino –como también se le conoce–, se refirió a sus «cifras exitosas» con las que insiste en decir que el índice de delincuencia ha bajado e, incluso, dio una probadita de lo que podría ser la capital del futuro, claro está, siempre y cuando él esté como su gobernante.

Tuvo público. Las «fuerzas vivas» milpaltenses le armaron el tinglado para que se viera el músculo político de don Omar, y como para que no quedara ninguna duda del cariño y admiración de la gente, doña Judith Vanegas fue la primera en presumir una fotografía en una red social en la que se le ve junto al jefe de la policía en el acto de campaña.

Dicha fotografía inmediatamente fue detectada por los cercanos al absolutista de palacio y fue el inicio de lo que un par de horas después nos remitiría al símil del «hocico sangrando» del caballo de José Alfredo. Bueno, yegua, pues.

El caso es que luego del acto de campaña de don Omar, la alcaldesa y su séquito de colaboradores se llevaron al jefe de la policía a comer al mismo restaurante en el que tiempo atrás había comido el senador Ricardo Monreal Ávila. Viene a colación lo anterior porque la dueña del establecimiento también es zacatecana, se trata de doña Gabriela del Río. Esa ocasión el polémico senador participó en una cabalgata como para demostrar que también es hombre de campo. Nos dicen que sólo le faltó presumir que de igual forma sabe sembrar nopales y moverle la cuchara a la cazuela del mole. En fin.

Nada más que en política, como alguna vez dijo Roosevelt, «no existen coincidencias», y mucho menos en Milpa Alta. Resulta que doña Gabriela del Río es pareja sentimental de don Efrén Enríquez Soriano, quien a la postre ocupa un cargo de director general en la administración de Vanegas Tapia, por lo que es otro que también hace cuentas alegres y «ya se vio» en la silla de la alcaldía local en 2024.

Pero de vuelta al ágape de los susodichos, García Harfuch, por cierto, yerno del magnate Ricardo Salinas Pliego, durante su campaña no ha dudado en ser generoso en este tipo de encuentros con los titulares de alcaldías que le firman la adhesión a su causa, así que la comilona en «petit comité» fue amenizada con mariachi, bebidas de alta gama y brindis a diestra y siniestra por el futuro político no solo del jefe de la policía, sino de casi todos los ahí presentes.

Sólo que según trascendió, todavía no llegaban al postre cuando doña Judith recibió una llamada telefónica del centro de la ciudad, para reprenderla por andar engordándole el caldo a don Omar. Y es que con eso de que en el gobierno de Joe Biden se les acabó la paciencia por los desplantes del presidente López en eso de defender con bravatas a los chapitos del Cártel de Sinaloa, el horno ya no está para bollos. Menos por la historia negra que se le achaca a quien visitaba Milpa Alta, sobre todo en pasados sexenios.

Quizá valdría más que el titular de la SSC se ponga a hacer su chamba, para lo que fue colocado en el cargo, pues, y se olvide de sueños guajiros como llegar a ser jefe de gobierno de la capital. Con que cuide que sus agentes dejen de extorsionar a la ciudadanía, ésta se daría por satisfecha y hasta se lo reconocería.

Nos cuentan que de palacio no saldrá ninguna señal para don Omar y, por consiguiente, como en el edificio de enfrente, el del antiguo ayuntamiento, ahí su inquilina acata al pie de la letra todo lo que le indican, tampoco dará algún apoyo a las aspiraciones de su sobordinado. Como dijo aquel, «¡lástima Margarito!»

Pero dejemos las cosas tristes y pasemos a otra cosa, por ejemplo, ¿qué sucede con los ex delegados del alicaído partido tricolor como Cuauhtémoc Martínez Laguna y Jorge Alvarado? Bueno, eso es un tema largo de contar, como dijo la Nana Goya, eso es otra historia.

¡Cosas veredes, lector lectora, en este convulso escenario donde los burros tocan flauta y desde Washington voltean a verlos!


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