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La Revolución Mexicana en el sur de la Ciudad de México

Matilde Galicia y Maximiliano Vigueras,
Revolucionarios olvidados de Tláhuac
Por Manuel Garcés Jiménez
Publicado en NOSOTROS, número 137, noviembre de 2010
Indiscutiblemente los pueblos del sureste del Valle de México fueron los escenarios de la gesta revolucionaria iniciada en 1910, donde sus habitantes protagonizaron la lucha por obtener la tierra, la justicia y la paz al lado del General Emiliano Zapata.
Milpa Alta, Tláhuac y parte de Xochimilco, así como el sur y sureste del estado de México, resaltaron hombres de enorme valentía en el ejército libertador, y años más tarde lograron impulsar la reforma al artículo 27 de la Constitución de 1917.
Muchas de esas personas quedaron en el olvido, pese a que lograron emanciparse de los terratenientes, quienes los obligaban a trabajar hasta 12 horas al día a cambio de unas cuantas monedas o el pago en especie que tan sólo servía para sobrevivir en las condiciones miserables donde prevalecía el analfabetismo, la insalubridad, desnutrición y hacinamiento.
Es el caso de la delegación Tláhuac donde los periódicos de aquellos años y a la memoria de los bisabuelos, son quienes comentan las proezas realizadas en combates como la reseña del señor Matilde Galicia Rioja, nativo de San Francisco Tlaltenco, y de don Maximiliano Vigueras, conocido popularmente como el «Xoco», oriundo de San Nicolás Tetelco.
Cuentan las crónicas que el revolucionario Matilde Galicia Rioja de joven se incorpora a combatir el maderismo y al traidor Victoriano Huerta, por su arrojo y perseverancia en la lucha lo ascienden a capitán de las fuerzas zapatistas, posteriormente obtiene el grado de coronel por parte del General Zapata, lo cual sucedió el 21 de julio de 1914 cuando visitaba el pueblo de Tlaltenco, ante numeroso público concentrado en la plaza principal. Años después alcanza el valor de general, otorgado por el también general Herminio Chavarría.
El ascenso se dio exactamente dos días después de que Emiliano Zapata y sus jefes principales definieron cuidadosamente su posición oficial en un acta de ratificación del Plan de Ayala frente al templo de Chalmita, en lo alto del poblado de San Pablo Oztotepec, Milpa Alta, el día 19 de julio de 19141.
Al respecto, se argumenta que el General Emiliano Zapata «inesperadamente llegó al pueblo como a las 13 horas, habló con las gentes que se reunieron en el centro del mismo invitándolos a que se reunieran (sic) a la lucha armada; ya que la causa tenía que triunfar derrocando al gobierno usurpador y realizar el reparto de la tierra, después de almorzar se retiró como a las 14 horas p.m. (sic) En esta visita ascendió de grado de Capitán a Coronel al Señor Matilde Galicia Rioja oriundo del pueblo»2.
En aquellos años los habitantes de los pueblos estuvieron en lucha constante por estar ubicados geográficamente en las inmediaciones del estado de Morelos donde se encontraba la fuerza viva del zapatismo y, por otro lado, en el centro de la Ciudad de México se localizaban las fuerzas del huertismo y del carrancismo, bandos acérrimos enemigos de los seguidores de la revolución campesina, es por esto que el general Matilde Galicia fue acribillado por sus detractores en 1916 en el pueblo de Temamatla, estado de México.
El general Maximiliano Vigueras era un hombre de baja estatura, pero con una enorme fuerza de venganza y espíritu combativo en contra de los dueños de la hacienda de Santa Fe de los Ahuehuetes que manenía en custodia a una considerable cantidad de peones acasillados en los enormes paredones que aún se localizan en estado deplorable en el poblado que lo vio nacer. En los límites con la delegación Milpa Alta.
Se cuenta que siendo un adolescente en la época convulsiva de la Revolución que repercutió por todos los confines del país sintió una enorme admiración por el movimiento zapatista decidiendo abandonar su terruño para trasladarse al estado de Morelos donde conoce al General Emiliano Zapata con el cual se identifica y se une a las fuerzas revolucionarias tomando las armas con el único ideal definido de «la tierra es de quien la trabaja», grito de batalla lanzado por el general en la lucha agrarista.
Por su valor demostrado en diversas batallas contra las fuerzas federales alcanza el grado de general zapatista, posteriormente se uniría al movimiento de los cristeros.
Debido a su arrojo la Liga Nacional Defensora de la Iglesia integrada por cristeros se traslada a Tetelco para convencer a Maximiliano Vigueras de que se una al Movimiento Cristero, aceptando y de inmediato se traslada a combatir en los Altos de Jalisco, al lado de los generales Enrique Goroztieta y (…) Gallegos. Demostrado su valor le dan la orden de regresar a su pueblo natal para organizar un grupo de su localidad y pueblos circunvecinos que estuvieran dispuestos a sumarse para defender el movimiento religioso3.
Su captura y muerte fue trágica, pues se comenta que el «Xoco» al caminar tranquilamente por el camino que une a los poblados de Santa Catarina Ayotzingo con San Juan Tezompa, es descubierto por un integrante de la Defensa Social quien de inmediato comunica a la tropa y ésta a su vez logra contactarse a través de unos de sus amigos quien les facilita la ayuda sirviendo de guía hasta la entrada de una gruta denominada «de Chicomacelo», que servía de guarida; es ahí donde lo aprenden completamente bajo los influjos del alcohol4.
Estando preso el Consejo de Guerra en la Ciudad de México (sic), tanto generales y coroneles, conociendo sus antecedentes de haber formado parte de los zapatistas y la actitud asumida cuando intentó asaltar al embajador de los Estados Unidos, le permiten retirarse. Con estos antecedentes fue absuelto, pero la Defensa Social enemigos de los Cristeros no se la perdonaron, es por esto que por los llanos de San Lázaro donde se ubicaba la Escuela de Tiro, fue fusilado y con el tiro de gracia terminan la existencia de un hombre convertido a través del tiempo en histórico y en leyenda.
Personajes revolucionarios del sureste del Valle de México
Lugar
Combatiente
Cargo
San Salvador Cuauhtenco
Efrén Rojas
Coronel
San Salvador Cuauhtenco
Juan Jiménez
Coronel
San Salvador Cuauhtenco
Pablo Caldiño
Coronel
San Salvador Cuauhtenco
Macedonio Almazán

San Salvador Cuauhtenco
Nicolás Galindo
Coronel
San Salvador Cuauhtenco
Juan Peña
Coronel
San Salvador Cuauhtenco
Petronila Retana

Santa Ana Tlacotenco
José Mendoza

Santa Ana Tlacotenco
José Miranda

San Lorenzo Tlacoyucan
Estefana Miranda

San Lorenzo Tlacoyucan
Francisca González

San Pedro Atocpan
Adalberto Ríos Cruz

San Pablo Oztotepec
Pedro Salazar

San Pablo Oztotepec
Francisco Domingo
General
San Pablo Oztotepec
Silvestre Aguirre
General
San Pablo Oztotepec
Juan Aguirre

San Pablo Oztotepec
Valentín García

San Pablo Oztotepec
Brígido Gómez

San Pablo Oztotepec
Darío Flores
Coronel
San Pablo Oztotepec
Tomás García
Soldado
San Pablo Oztotepec
Cruz Galindo
Soldado
San Antonio Tecómitl
Timoteo Villanueva Ramos

San Antonio Tecómitl
Pablo Linares

San Antonio Tecómitl
Macedonio Roldán

San Antonio Tecómitl
Julián Suárez

San Antonio Tecómitl
Pedro Meza Ramos

San Jerónimo Miacatlán
Pánfilo Cabello el «Ayate»
General
Villa Milpa Alta
Reyes Muñoz
General
Villa Milpa Alta
Andrés Campos
General
Villa Milpa Alta
Gorgonio Basurto
General
Villa Milpa Alta
Luciano Jiménez
General
Villa Milpa Alta
Francisco Alvarado
General
Villa Milpa Alta
Francisco Galván

Villa Milpa Alta
Nicolás Lipandri
Capitán
San Bartolomé Xicomulco
Tomás Gonzaga
Soldado
San Bartolomé Xicomulco
José Martínez (Ascencia Labastida, esposa)
Coronel
San Bartolomé Xicomulco
Luciano y Librado Fuentes, hermanos

San Bartolomé Xicomulco
Petronilo y Lorenzo Valencia, hermanos

San Juan Ixtayopan
Dimas Vázquez

San Juan Ixtayopan
Pedro Acatitla

San Juan Ixtayopan
Juan Díaz

San Nicolás Tetelco
Maximino Vigueras el «Xoco»

Santiago Tulyehualco
Celedonio Garcés el «Campana»

Santiago Tulyehualco
José Beltrán

Santiago Tulyehualco
Cecilio Camacho

Santiago Tulyehualco
Aurelio Noxpanco

Santiago Tulyehualco
Eusebio Mendoza

San Gregorio Atlapulco
Guadalupe Godoy

San Gregorio Atlapulco
Guillermo Sabás Godoy

Xochimilco
Quintín Sandoval el «Anciano»

Santa María Astahuacán
Herminio Chavarría
General
Santa María Astahuacán
José Flores
General
Santa María Astahuacán
Leonidas Romo
Coronel
San Francisco Tlaltenco
Matilde Galicia Rioja
General
San Francisco Tlaltenco
José Noguerón Ortega

San Francisco Tlaltenco
Matilde Gutiérrez
General
Santa Cecilia
Sotero Flores

San Miguel Topilejo
Damián Martínez

San Miguel Topilejo
Salvador Rosales

Juchitepec
Everardo González Vergara
Coronel
Juchitepec
Bardomiano González Vergara

Ayotzingo
Antonio Beltrán Cortés
General
_____
1 John Wormack. Zapata y la Revolución Mexicana, p. 185.
2 Carlos Mancilla. Cronología histórica de San Francisco Tlaltenco y pueblos corcunvecinos, p. 260.
3 Ángel Leyte Pacheco. Historia, tradiciones y leyendas, p. 5.
4 Ibíd, p. 6.
Genovevo de la O, general zapatista
Por Manuel Garcés Jiménez *
Publicado en NOSOTROS, número 134, julio de 2010
En el libro Zapata y la Revolución Mexicana John Womack refiere que cuando el general Emiliano Zapata entra con su tropa a Cuernavaca, el 26 de mayo  de 1911, se reúne con Genovevo de la O encontrándolo «ceñudo, rechoncho, vestido de calzón blanco, revuelto entre sus hombres (y quedando) profundamente impresionado1». Y es que Genovevo de la O fue un hombre de «pocas pulgas», de férreo carácter, de firmes decisiones y convicciones; se le considera uno de los pocos revolucionarios fieles a la causa campesina.
Nace el tres de mayo de 1876 en la población de Santa María Ahuacatitlán, Morelos. A temprana edad Genovevo de la O asume la defensa de los bienes naturales de su pueblo en contra de los dueños de la hacienda de Temixco, que propiciaban la tala inmoderada de árboles y el establecimiento de aserraderos, principalmente en Buenavista del Monte.
Con Porfirio Díaz  asume a la gubernatura del estado de Morelos el general Francisco Leyva, a quien se le había caracterizado  por su participación activa en la Guerra de Intervención. Años1 después, Genovevo de la O como dirigente de su pueblo, revive añejas reclamaciones de sus coterráneos, las cuales habían sido reprimidas por el ejército federal.
En 1910, ante el llamado de Francisco I Madero a levantarse en armas, en Morelos al no aguantar más las injusticias de los hacendados y familiares del gobernador Leyva, que en Tepoztlán se habían adueñado de la presidencia municipal2, grupos de bandoleros salen de su escondite para sumarse a la revolución, y Genovevo de la O reúne a 25 hombres en las montañas del norte de Cuernavaca, y sólo él tenía arma, un rifle calibre 70. Aunque «los rebeldes hacían su aparición en lugares difíciles»3.
Muestra de lo que hizo Genovevo de la O lo proporciona el periódico El Imparcial cuando ataca el pueblo de Ayotzingo, Municipio de Chalco.
«Amanecía cuando el pueblo de Ayotzingo fue atacado por las fuerzas zapatistas del General Genovevo de la O, el cual asaltado y quemado», y detalla que la guarnición de Ayotzingo estaba compuesta por 80 hombres, que fue auxiliada por tropas de Xochimilco y Xico, las primeras a las órdenes del Perfecto Político y las segundas al mando de Iñigo Noriega. «La noticia causó mucha alarma en las gentes de la Ciudad de México, puesto que éste pueblo esta cercano al Distrito Federal4». También participaron en el asalto del ocho de enero de 1913 los 200 amarillos que cuidaban las enormes propiedades de Iñigo Noriega, al mando del capitán primero José María Melo.
Otros que se revelaron en Morelos fueron, «en la zona central, las bandas de Amador Salazar, Felipe Neri y Otilio Montaño, leales al grupo de Ayala»5.
«La banda de Genovevo de la O operaba por el oeste y el sur de Cuernavaca, mantenían por lo menos contactos amistosos con los de Ayala, a través de Salazar, pero aún así los mensajes iban de don Genovevo al señor Emiliano»6, y viceversa como vemos en el siguiente fragmento del telegrama de Zapata dirigido a Genovevo de la O, fechado el tres de abril de 1916 en Atlihuayán: «Estimado General y amigo. Mucho he de estimar a usted se sirva librar sus apreciables órdenes, a fin de que los CC Jefes, Oficiales Clases y a gente de tropa que son bajo su mando no molestar en nada al C. Gral. Pablo Vértiz y a la fuerzas que dependen de él, dándoles por el contrario todas las garantías que son acreedores como compañeros que trabajan por la misma causa. Sin otro particular (…)»7.
Muerto Zapata, el coronel Jesús M. Guajardo, comandante del 5° Regimiento de Caballería del ejército constitucionalista, hace de las suyas en Morelos como sucede el «30 de septiembre (cuando) dio muerte a 180 residentes en Tlaltizapan, (entre) hombres, mujeres y niños (porque) las familias eran zapatistas»8.
Genovevo de la O se posesiona del liderazgo que tenía Zapata, y una de tantas batallas por recuperar los sitios controlados por éste fue el centro de la delegación Milpa Alta en manos de los constitucionalistas.
Al respecto, encontramos en el archivo del Registro Civil de Milpa Alta interesante documento integrado por 96 fojas donde se narra que el 29 de marzo de 1920, cuando fue atacado por las fuerzas de Genovevo de la O, Valentín Reyes y Everardo González con un grupo como de cuatrocientos hombres armados, combate iniciado a las 16 horas y culmina como a las 20 horas sin poder dominar a la guarnición carrancista. La sangre corrió sin que Genovevo de la O lograra su objetivo.
En el documento se puede leer cómo sucedieron los hechos.
«A las cuatro de la tarde del día treinta y uno de marzo de 1920 (…) El C. Presidente hace uso de la palabra poniendo en conocimiento de la Honorable Asamblea el hecho de que el día veintinueve del mismo mes había sido atacada la población por fuerzas de Genovevo de la O, Valentín Reyes y Everardo González9 con un grupo como de cuatrocientos hombres armados y habiendo sido comprendido el destacamento se vio este precisado (sic) con último recurso a hacer resistencia en la torre parroquial, que habiéndose iniciado el combate a las cuatro de la tarde y siendo ya las ocho de la noche sin que pudieran dominar a la guarnición la fuerzas atacantes, habiendo puesto fuego primeramente a las oficinas en que se encontraba la Comandancia de Policía y que no siendo posible detener el incendio, había llegado también a las otras oficinas, quedando todo destruido».
Un mes después de la fallida toma de Milpa Alta, Genovevo de la O se une al Plan de Agua Prieta (mayo de 1920) donde se desconoce a Venustiano Carranza como presidente de la República, acompañando a Obregón cuando éste hace su entra triunfante a la Ciudad de México. «Cuatro días más tarde, Magaña y Soto y Gama llegaron también a la capital»10 para unirse a Obregón como presidente electo de la República, quien daría inicio con una política radicalmente agrarista, obrera y anticlerical. Posiblemente por estos hechos el dos de junio se da el siguiente desfile de zapatistas.
«Los zapatistas figuraron destacadamente en este nuevo régimen que se estaba consolidando con rapidez. El dos de junio, veinte mil partidarios del Plan de Agua Prieta desfilaron por el zócalo y entre ellos figuraron fuerzas de Morelos. Y observando el desfile, al lado de los nuevos dirigentes a quienes se les había hecho ese honor, desde un balcón del Palacio Nacional, junto a un Pablo González que sonreía ligeramente, se encontraba el rechoncho y moreno de la O, al que el sol le hacía fruncir el ceño. Visto de lado, se parecía mucho a Zapata, que hacía más de un año que había muerto. (Sí de la O hubiese sido muerto y Zapata hubiese vivido, éste probablemente se habría encontrado allí, en su lugar, con el mismo fruncimiento de incomodidad, convencido por Magaña de que se sumase al auge obregonista…11)», enfatiza Womack.
Ante tal hecho singular, tanto a Genovevo de la O como a Gildardo Magaña se les nombra General de División12.
Durante la época cardenista se desconoce su participación, pero durante los primeros meses de 1938 queda a disposición de la División de Armas del Estado Mayor de la Secretaría de Guerra, hasta que en 1941 llega a la edad límite cundo se jubila del ejército.
Fallece a la edad de 76 años en la tierra que lo vio nacer, Santa María Ahuacatitlán, Morelos.
Así pues, la delegación Milpa Alta fue escenario del movimiento agrarista, y no podemos omitir el hecho de que cuando en el pueblo de San Pablo Oztotepec, en la capilla denominada «Chalmita», el General Zapata ratificó el Plan de Ayala el 19 de julio de 1914.
_____
* Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta.


1 Womack Jr. John. Zapata y la Revolución Mexicana. Editorial Siglo XXI. México, 1980.
2 Ibídem, página 60.
3 Ibídem, página 60.
4 El Imparcial, 10 de enero de 1915.
5 Ibídem, página 80.
6 Ibídem, página 80.
7 Tomado de Internet. (El autor no especifica fuente.)
8 Zapata y la Revolución Mexicana, p. 263.
9 Valentín Reyes y Everardo González practicaban incursiones dos o tres veces a la semana en el estado de México y en el DF conservando la simpatía de la gente.
10 Ibímem, página 358.
11 Ibídem, página 359.
12 Ibídem, página 359.

1 comentario:

  1. Soy nieto de Guillermo SABAS Godoy, tengo su nombramiento de coronel de caballería firmado por el general en jefe Emiliano Zapata. Soy hijo de Guillermo SABAS Olivos hijo de Guillermo SABAS Godoy.
    Cómo les puedo mandar una copia de su nombramiento? Y así como otra copia al mérito revolucionario otorgado por la secretaria de la defensa nacional.
    Mi nombre es JOSE EMILIO SABAS TREJO,nieto de Guillermo sabas Godoy

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