jueves, 3 de noviembre de 2022

Insoportables decibelios y alcohol en Santa Catarina con todo y 'Ley Seca'

 

 

Escenarios |

La exasperante levedad de la policía quedó de manifiesto una vez más con la escandalera que armaron unos briagadales hasta altas horas de la madrugada de hoy en una calle aledaña al mercado.

 

Bacanal y aquelarre en Santa Catarina, ¿y la policía?...
Bien, gracias

Las fiestas y escandaleras callejeras se han convertido en Tláhuac en un problema que la autoridad no quiere ni está en su agenda resolver.

La noche del miércoles un vecino de Santa Catarina Yecahuizotl reportó a Noticiudadana que el dueño de una carnicería había cerrado la calle y colocado bocinas a todo volumen como para fastidiar al más templado.

«¿Se puede reportar a una carnicería qué cerró la calle y tiene un escándalo más allá de lo exagerado y no les interesa que muchos  trabajamos mañana?», comentó en esa red social.

El reporte indicó que el dueño de la carnicería colocó en plena calle un sonido «que parece bomba nuclear», escribió el vecino.

Pero además del escándalo, se denunció la ingesta de bebidas alcohólicas en plena vía pública.

¿No que había Ley Seca? ¿O habrá sido como aquello de que aplíquese la ley pero sólo en los bueyes de mi compadre?

En efecto, los establecimientos comerciales supuestamente no pudieron vender botellas de bebidas embriagantes a fin de que no se registraran escándalos en la vía pública, pero la medida por lo visto pasó por alto situaciones como la registrada en dicho pueblo.

El vecino denunció que la escandalera se llevaba a cabo en la calle del mercado de Santa Catarina, pero la queja jamás fue atendida por la policía de Batman, como bautizó un lacayuno y zalamero diputado del acomodaticio partido dizque Verde al titular de la secretaría de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch.

La escandalera continuó toda la noche, por increíble que parezca, con la complacencia de una policía con la percepción ciudadana de ser alcahueta del crimen organizado y del influyentismo de trastocados mequetrefes con ínfulas «cuatroteras», pero sobre todo, de la pasividad de la gente, algo muy característico en Tláhuac, donde el miedo a exigir el respeto a sus derechos anula cualquier posibilidad de levantar la voz ante una injusticia.

«No puedo creer que la gente pueda hacer lo que está haciendo aquí en Santa Catarina», lamentó el vecino en un mensaje ya de madrugada.

Mientras eso sucedía, la policía ni sus luces. Literalmente brilló por su ausencia. Como nadie estaba linchando a un violador o asaltante, ningún jenízaro se dignó atender el reporte.

Ni porque el dueño de la carnicería «destazaba» los tímpanos de los vecinos con los decibelios de su aquelarre.

«Las autoridades no  hacen nada, son más de las 3 de la mañana –escribió a Noticiudadana el atormentado vecino–, ya hablé al 911 y tampoco pasó nada. Aquí siguen con su escándalo a todo lo que da y ni una sola patrulla se ha aparecido».

Cerca de las seis de la mañana y vía Twitter, otro vecino se compadeció del infierno tlahuica que vivía el denunciante y le recomendó dirigirse a la «unidad de contacto» de Batman, perdón, del secretario García Harfuch. Cuando el carnicero y sus invitados, con seguridad a esas horas ya debían estar ahogados de borrachos.

«Solicita el apoyo de una unidad para el retiro de los escandalosos», le recomendó.

Lo malo fue que prácticamente le pedía que fuera a exponer su vida con eso de irse a parar enfrente de los briagadales a tomar fotos y video para que pudiera comprobar que efectivamente su denuncia ameritaba que una patrulla con agentes se diera una vuelta por el lugar.

«Si puedes anexarles algún video o foto será más rápido», sugirió.

Así la vida en Tláhuac, mientras las corcholatas de López andan ocupadas en otros asuntos ligados con su futuro político.


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