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domingo, 6 de enero de 2019

Pleitos y venganzas de un diputado de cuarta transformación en Tláhuac

Mercado Sobre Ruedas

| La Columna de Zaratustra |
El perverso individuo ha visto cómo desde que tomó posesión del cargo la nueva autoridad todo lo que había dejado en cuanto a prebendas y concesiones a cargo de familiares y amigos en la administración a fin de que siguieran en el usufructo de redituables negocios, prácticamente no quedó nada, por lo que ahora en venganza ha emprendido una campaña para denostar y desprestigiar a su ex amigo y aliado.

Juntos, pero no revueltos, desde la campaña
Molesto porque al parecer finalmente cayó de la gracia del mesías morenista, el ex delegado de Tláhuac que presuntamente mantuvo nexos con el Cártel de Tláhuac, anda que no lo calienta ni el sol por esos rumbos chinamperos, porque ni aun cuando en su partido se le regaló vía plurinominal una curul en el Congreso local como premio de consolación para que con ésta se diera por bien servido luego de que con la connivencia de los legisladores del partido del sol azteca en la Asamblea Legislativa se le había perdonado la vida (política por supuesto) cuando morenos y perredistas pactaron finalmente no iniciarle ningún proceso de remoción –por toda la serie de anomalías, connivencias y corruptelas que se le achacaron–, el personaje de marras por lo visto no se ha resignado a ver cómo el primer alcalde de la demarcación ha echado por tierra lo que de su feudo personal con pretensiones caciquiles armó –con todo y restaurante– durante su nefasta gestión.
Tras de sufrir el primer golpe a su ensoberbecimiento al no poder influir en la decisión de nombrar como candidato a relevarlo, según sus pretensiones, al también conocido como el «señor de los caballos» (de San Juan Ixtayopan por cierto), tras de lo cual fue designado por el partido quien ahora funge como alcalde de Tláhuac, el perverso individuo ha visto cómo desde que tomó posesión del cargo la nueva autoridad todo lo que había dejado en cuanto a prebendas y concesiones a cargo de familiares y amigos en la administración a fin de que siguieran en el usufructo de redituables negocios, prácticamente no quedó nada, por lo que ahora en venganza ha emprendido una campaña para denostar y desprestigiar a su ex amigo y aliado.
La campaña, instrumentada por un operador del también conocido como «Rigoñas» se desarrolla en redes sociales (sobre todo con videos en los que el alcalde es víctima del escarnio y pitorreo) y un tabloide capitalino (al que le ha funcionado eso de dar sistemáticamente periodicazos a políticos para sacar beneficios), con el presunto fin de denunciar lo mismo a lo que al entonces delegado se le achacó en su momento: malos manejos de recursos públicos. Pero independientemente de que al alcalde no se le den varias cosas relacionadas con la lucidez en cuanto a entender que ya es una figura pública y, por consiguiente, puede ser grabado en video por cualquier ciudadano –siempre y cuando no se encuentre al interior de su domicilio particular–, similares y conexos y por supuesto periodistas, lo cierto es que durante su gestión Raymundo Martínez Vite va a estar siendo provocado sistemáticamente por quienes se han visto afectados en sus intereses debido a que les ha cortado de tajo la ubre que les significó por tres años la administración pública de Tláhuac.
Mucho daño moral le hicieron a la entonces delegación los morenistas de la pasada gestión, donde la percepción de la ciudadanía fue la de haber abierto de par en par las puertas al crimen organizado –por más que un día haya venido en campaña por la presidencia su guía moral a la explanada del edificio central a repurificar a sus proveedores de la zona chinampera al decir que todo lo que se le achacaba al «Rigoñas» habían sido puros inventos de los de la «mafia del poder»–, lo que derivó en aquel fatídico día que tanto avergonzó (y sorprendió) a los tlahuenses significado por el operativo de la Marina y el abatimiento del líder del cártel de la localidad en julio de 2017, además de la podredumbre de corrupción en la que batieron la administración pública, como para ahora andar solapando campañas de venganza ejecutadas por resentidos y perversos que se rehúsan al destete presupuestal y al descobijo gubernativo.
Mientras las demarcaciones colindantes (Xochimilco y Milpa Alta) han tenido cierto desarrollo –en buena medida gracias a la visión e iniciativa de sus habitantes–, Tláhuac se caracteriza por el estancamiento de por lo menos tres décadas en todos los campos (porque aun cuando fue construida la línea 12 del Metro para enriquecimiento más que explicable del que se hizo llamar «mejor alcalde del mundo» los problemas de movilidad siguen afectando a los pobladores), pero debido a la indolencia de quienes han sido favorecidos con los máximos cargos en la demarcación como consecuencia de los mejunjes y amarres, alianzas y componendas entre morenistas y perredistas, y la connivencia de electores que por unos pesos venden su voto, el atraso debería obligar a que los beneficiaros del asfixiante partidismo –cuna de vividores y logreros– se pongan a trabajar en beneficio de las distintas comunidades y su progreso, en lugar de andar peleándose los cotos de poder para seguir robándose el dinero que le correspondería a la ciudadanía a través de obras y servicios.
Porque los errores de los gobernantes deben ser señalados públicamente, y a eso no renunciaremos en nuestra empresa comunicacional –prácticamente la única en Tláhuac–, pero de eso a aprovechar nuestra información y especular con rumores e invenciones para fraguar campañas de desprestigio por las que se pide ya, a menos de cien días de gobierno del alcalde, la remoción del susodicho, contribuye a revolver todavía más el turbulento ambiente de cuya situación, sabido es, sacarían mayor ganancia los de la narco-administración pasada que se resisten a perder lo que ya consideraban como un feudo de su propiedad, y veían a sus pobladores como los súbditos agachones que debían guardarles sumisión y subordinación, además de predisponerlos al consumo de narcóticos, soporíferos e hipnóticos para continuar con el negocio provechoso para su causa –a través de emborrachadurías que con pinta de antros autorizaron su proliferación en toda la delegación–, porque no era casual que cuando la pasada gestión operaba en el edificio central, por los pasillos de este inmueble el penetrante olor a petate quemado ponía pachecos hasta quienes ni fumaban, según testimonios de trabajadores.
Así las cosas en Tláhuac, donde los portazos que el celebérrimo «Rigoñas» ha recibido en sus narices por parte del presidente López y de la jefa Sheinbaum, lo tienen hecho un energúmeno que aun cuando consiguió impunidad por tres años en el Congreso y hasta logró que su carnal Ricardo fuera contemplado como súpercoordinador en la demarcación, no se resigna a ver el ocaso de su vida pública desde una silla en el jardín del restaurante donde se fraguaron –dicen– fructíferos negocios para la casa… Al tiempo.

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