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viernes, 25 de enero de 2019

Carta a los Reyes Magos de un niño sociópata con destino previsible

Mercado Sobre Ruedas

Realismo Trágico
Lo preocupante es saber cuántos como este niño andan por ahí como hijos no deseados, con una carga de resentimientos que ya comienzan a exteriorizar.

La carta cuyo destino eran los Reyes Magos, pero que terminó en una chinampa de Tláhuac
Por Sergio Rojas
Un productor de la ciénega de Tláhuac divisó en su chinampa la tarde del pasado cinco de enero un pequeño bulto morado que parecía moverse a la distancia aunque sin cambiar de lugar, por lo que decidió acercarse para saber de qué se trataba. Al llegar se dio cuenta de que era un inofensivo globo que al haber perdido gas helio se vino a tierra, donde permanecía anclado por una carta de un niño a los Reyes Magos.
Se inclinó para recoger la cartita con todo y globo y se fue a un lugar donde pudiera distraerse un rato con lo que los niños de ahora pedían para el día de Reyes; sin embargo, lo que leyó le heló la sangre dejándolo pasmado.
En la carta, cuya fotografía aquí adjuntamos, el niño de unos cinco años –suponemos– envió el siguiente mensaje a sus destinatarios:
«queridos reyes magos solo les quiero decir que son unos hijos de su p… madre (…) yo se que no existen perros (…) por eso les voy a meter mi v… (…) ja ja ja (…) atentamente el diablo».
Y tras de dibujar a los tres reyes, el niño remata su carta con un:
«putos reyes magos».
La imagen de la misiva tiene mucha similitud con los mensajes que el crimen organizado deja clavados sobre sus víctimas tras de una ejecución, por lo que no es difícil inferir en que el niño que escribió esto seguramente vive en un entorno de infelicidad, carente de cariño, valores y atención.
Se trata de alguien que a su corta edad ya tiene los elementos para ser un sociópata, cuyo destino derivará en un individuo caracterizado por la agresividad y su propensión a lastimar a los demás.
Lo de menos es tratar de adivinar de dónde vino la carta para ir en busca de ese niño y proporcionarle la atención que con urgencia necesita, lo preocupante es saber cuántos como éste andan por ahí como hijos no deseados, con una carga de resentimientos que ya comienzan a exteriorizar.
Conmueve, sí, pero sobre todo preocupa que en el caso del niño que escribió la carta lo haya hecho sin la supervisión de un adulto, al menos eso supondría uno, porque a lo mejor su mamá –si es que la tiene–, es analfabeta.
El caso es que los potenciales delincuentes de mañana (literalmente) tienen ya dentro de sí las características biográficas y las condiciones de vida que moldeen el perfil de individuos que, como vemos a diario en nuestra comunidad, mucho antes de que cumplan la mayoría de edad pasan a engrosar las legiones de malhechores que por obtener un pírrico botín son capaces de privar de la vida a un ciudadano.

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