domingo, 28 de febrero de 2021

Según el presidente López esta vez no habrá candidatos de la mafia

Mercado Sobre Ruedas                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                     

 

| Columna de Zaratustra |

§  Pero se refirió a los candidatos en los estados

§  Para él la capital del país estaría lejos del narco

§  Que prepara un esquema de protección a candidatos

No cabe duda que el presidente Andrés Manuel López vive definitivamente otra realidad o es que, de plano, se hace. Viene a colación por declaraciones en la conferencia mañanera del jueves 25 de febrero, cuando anunció que su gobierno prepara un esquema de protección para todos los candidatos a puestos de elección popular a fin de evitar que los aspirantes no sean postulados por el narco y la delincuencia «de cuello blanco».

Esperemos que esta vez sí dé a conocer en qué consiste ese esquema de protección.

Lo que sí quedó claro es que el presidente López sabe a la perfección que cuando hay elecciones «se mete el crimen organizado y también la delincuencia de cuello blanco» a financiar campañas. Entonces, ¿para qué tanto brinco estando el suelo tan parejo?

¿No sería más fácil perseguir, capturar y meter a la cárcel a los operadores del crimen organizado que ya militan incluso hasta en su propio partido político?

Por lo visto, nadie le ha dicho al presidente López –y si ya se lo dijeron o lo ha vivido prefiere ignorarlo– que desde los tiempos del neoliberalismo –argumento con el que suele justificar invariablemente los errores de su gobierno– los grupos delincuenciales postulan candidatos, les pagan sus campañas y hasta la compra de votos con tal de asegurarles el triunfo.

Para nadie es un secreto que en alcaldías de la Ciudad de México estos criminales mantienen efectivamente el control y operan con toda normalidad. Como quien dice, el presidente López apenas está descubriendo el hilo negro.

Porque eso de la «asociación delictuosa» entre candidatos o políticos con los del crimen organizado, a lo que se refirió el jueves, acerca de que antes y después de llegar al cargo los alcaldes reciben dinero del narco y hasta ponen servidores públicos como directores de seguridad pública o de obras, sucede en la capital del país desde hace algún tiempo.

Nos dicen que dicha práctica tiene lugar al menos en la Ciudad de México desde que a un partido de los llamados de izquierda le fue franquiciada la urbe en tiempos del presidente Ernesto Zedillo. Esto es, que no fueron los neoliberales como los llama el presidente López, los que le abrieron las puertas del entonces Distrito federal al narco, sino los presuntos izquierdosos. Esos que ahora militan en Morena.

Lo dicho por el primer mandatario el jueves estuvo más enfocado a lo que sucede en varios estados de la República, pero no en la Ciudad de México. Por eso se refirió a los que «someten –a un presidente municipal– para que entreguen una cuota del presupuesto público», y nunca tocó el tema de lo que sucede en la capital.

También es cierto que si algún presidente municipal se rehúsa a entregar la cuota terminan por ajusticiarlo. Pero en la capital no hay necesidad de llegar a eso.

A propósito, ¿sabrá alguien qué pasó con la solicitud de desafuero de Mauricio Toledo?

Lo raro es que el presidente López ignore lo que sucede en la capital del país, donde el narco pone delegados o alcaldes y por supuesto que diputados. Aún se recuerda cómo reaccionó el entonces candidato a la presidencia cuando se le dijo que tal o cual morenista era aliado de un cártel, porque simplemente respondió que todo era puro infundio de los de la mafia del poder.

¿Sabrá López –según nos dicen fuentes muy bien enteradas– que ya en algunas alcaldías el narco ya mandó a sus operadores a entrevistarse con prácticamente todos los que ahora son aspirantes o candidatos –sin importar el partido– para advertirles que quien acepte sus condiciones es quien ganará la elección en junio próximo, y que quien las rechaces simplemente la perderá?

A final de cuentas no es necesario «rellenar urnas o falsificar actas» para que los candidatos del narco ganen como aseguró el presidente el jueves, no. Con poner afuera de las casillas –como sucedió en prácticamente todos los municipios del país en 2018– a comprar el voto de los electores a 500 pesos, en promedio, es más que suficiente.

Así que será interesante saber cómo el presidente López planea «darle protección a todos los candidatos para cuidar que no sean candidatos del crimen organizado ni de la delincuencia de cuello blanco».

Por lo demás, eso que según dijo acerca de «consultar con los gobernadores para evitar que las prácticas mafiosas se arraiguen y se afecte la vida de las personas y se limite la libertad», habrá que ponerlo en duda.

Hasta parece puro discurso con fines de distraer al respetable… Al tiempo.

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