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jueves, 3 de mayo de 2018

Hombres siguen con control de mujeres en política y en partidos



Escenarios
El principio de la paridad ha ayudado cuantitativamente, pero no cualitativamente. Si bien las mujeres llegan cuantitativamente con el fin de cumplir con la norma, desde los partidos políticos pueden bloquear y promover mujeres con determinado perfil, no necesariamente perfiles de mujeres que tengan una trayectoria política, social, sindical o que hagan política comunitaria.
Participar políticamente significa tomar parte activa en las decisiones
que afectan a una comunidad
El Senado de la República –en su lxiii Legislatura– cuenta con 51 mujeres con o sin grupo parlamentario, lo que representa 39.8 por ciento del total de representantes en la instancia y posiciona a México como el séptimo país en el mundo con mayor cantidad de mujeres en ese tipo de organismos, lo que significa que «ya están cambiando las reglas», señaló Georgina Cárdenas Acosta, investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios de Género (cieg) de la UNAM.
Actualmente el peso de la mujer en la Cámara Baja representa 42.5 por ciento del total de integrantes, lo que refleja un avance importante en la incorporación del principio de la paridad en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, pero aún falta trabajo por hacer para que su participación sea determinante en la toma de decisiones, dijo.
«El principio de la paridad en un sentido progresivo se ha armonizado en las diferentes entidades federativas que ya están cambiando las reglas. Sin embargo, en mis investigaciones he detectado que la paridad ha ayudado cuantitativamente, pero no cualitativamente», explicó.
«La cuota de género y ahora la paridad en la participación política de los contendientes, no es suficiente cuando la toma de decisiones sigue concentrada mayoritariamente en los hombres al momento de ejercer el cargo electo», indicó.
Cárdenas Acosta estudia el fenómeno de la participación de las mujeres en la política mexicana y la importancia de la presencia femenina en la toma de decisiones que influyen en el regimiento del país.
Sus investigaciones ponen especial énfasis en las mujeres de los gobiernos locales, desde sus inicios como candidatas hasta que están en el ejercicio de funciones. El principal objetivo es mostrar un retrato de la realidad política de las mujeres en México a través de los resultados ofrecidos en su estudio «Presidentas municipales en México: acoso y violencia política».
Mujeres en cantidad, no necesariamente en calidad
Georgina Cárdenas Acosta
De acuerdo con el Centro de Estudios para el Adelanto de las Mujeres y la Equidad de Género (ceameg), participar políticamente significa tomar parte activa en las decisiones que afectan a una comunidad, con la intención de lograr diferentes transformaciones que coadyuven a la convivencia civilizada, a la justicia, bienestar colectivo y al ejercicio democrático del poder.
Por ello, la especialista consideró que los ejecutivos son espacios en los que las mujeres tienen pocas posibilidades de llegar y un análisis a detalle descubre que el poder no está compartido, el hecho de que lleguen mujeres a diferentes puestos políticos no necesariamente representa a las mujeres o que la agenda de género avance cualitativamente, incluso ha habido retrocesos.
«Un ejemplo –mencionó– es la Ley General de Salud que con 42 por ciento de mujeres en la Cámara de Diputados se aprobó la objeción de conciencia, con esto se dan dos pasos atrás en lo que se había logrado, de un derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo en casos específicos de violación, eso tiene implicaciones sociales en las entidades federativas puesto que violan los derechos humanos, se supone que la ley tiene que ser progresiva».
Además, Baja California y Baja California Sur han tenido escasa presencia de mujeres en los periodos de 2005 a 2017, o Campeche que actualmente no tiene presidentas municipales a pesar de la vigencia del principio de paridad, por lo que hay una segregación electoral en cuanto a género.
La paridad en tiempos electorales
Cárdenas refirió que en esta elección uno de los principales retos de la paridad es que si bien las mujeres llegan cuantitativamente con el fin de cumplir con la norma, desde los partidos políticos pueden bloquear y promover mujeres con determinado perfil, no necesariamente perfiles de mujeres que tengan una trayectoria política, social, sindical o que hagan política comunitaria.
«Los partidos políticos idean una serie de estrategias para contener el poder –explicó–, postulan a familiares o mujeres con perfiles cómodos para que puedan declinar en las presidencias municipales cuando ganan, eso lamentablemente sucede y demuestra que la paridad posibilita un reparto igualitario de los espacios de toma de decisiones, pero de poder no».
A nivel municipal, el fenómeno de lo que se conoce como las «juanitas» se presenta con mayor frecuencia y federalmente el tribunal dictó una sentencia conocida como «antijuanitas», una iniciativa considerada fundamental para la equidad de género en materia político electoral.
Sin embargo, de acuerdo con Cárdenas Acosta, es necesario tener cuidado con esa denominación, ya que parece que recae en ellas la culpa de una estructura cultural y social donde solamente han jugado en las estrategias de ser utilizadas para llegar a los cargos.
«Cuando se designa un distrito, municipio o una entidad federativa en la que se tiene que asignar la candidatura con base en la paridad, llega a suceder que las familias en el poder buscan contener ese poder en la familia y lamentablemente en ocasiones se postulan mujeres parientes que no siempre tienen trayectoria en la política o no son líderes reconocidas y se sacrifica a mujeres que sí tienen la preparación adecuada para el cargo», mencionó.
Así, las mujeres en los puestos en la Cámara de Diputados y Senadores tienen limitantes en el ejercicio de su derecho a representar coordinaciones políticas, porque generalmente no son coordinadoras de bancada ni tienen necesariamente las comisiones con mayor prestigio, por lo que aún se refiere que el poder sigue concentrado en manos de hombres.
¿Cómo se lograría una verdadera equidad?
De acuerdo con la investigadora del CIEG, es necesario generar una serie de mecanismos para que haya equidad en las instituciones y que las mujeres estén representadas en todas ellas, así como crear acciones, políticas públicas donde se reconstruya la relación binaria de los sexos, que se deje de ver a las mujeres en un espacio de subordinación para ver a las mujeres como las iguales.
Un señalamiento significativo de las investigaciones de Georgina Cárdenas se basa en la identificación de que los partidos políticos por los que son postuladas las mujeres tienen una marca con ellas, es decir, sí tienen una agenda que cubrir y se subordinan a lo que dicta el partido político.
«Ellas dan la cara, pero quien toma las decisiones es el mismo partido al que pertenecen. Sí hay feministas distinguidas en la cámara, pero no suman lo suficiente para hacer el cambio y eso es lo que necesitamos», asentó.
«La importancia de la participación femenina en la política es necesaria, pero se llama a que las representantes también sean de calidad, que promuevan liderazgos democráticos, transparentes, sujetos al escrutinio público, con gabinetes paritarios y con políticas públicas que avancen a la equidad, por lo tanto es una responsabilidad de hombres y mujeres porque beneficia a todas las personas como sociedad», concluyó.
Fuente: Conacyt

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