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miércoles, 7 de octubre de 2020

De Tláhuac atizan oposición al proyecto de escuelas en Milpa Alta

Mercado Sobre Ruedas                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                     

 

|Columna de Zaratustra |

Oposición a la construcción de un complejo educativo en San Pedro Atocpan es avivada por Luis Tovar, quien en Tláhuac al parecer dejó cuentas pendientes con muchos que buscaron obtener una vivienda.

El gobierno capitalino con el apoyo de empresarios mexicanos planea la construcción de un complejo educativo en un predio de la Ciudad de México de aproximadamente 10 mil metros cuadrados del pueblo de San Pedro Atocpan en la alcaldía Milpa Alta, consistente en un plantel de educación secundaria y otro para educación media superior, ambas de carácter público, esto es, de instrucción educativa gratuita. El objetivo es garantizar el derecho a la educación de calidad de niños, adolescentes y jóvenes de esa comunidad.

Se trata, según la carta de intención previa firmada el pasado 10 de septiembre, entre otros, por Luis Humberto Fernández Fuentes, titular de la Autoridad Educativa Federal en la Ciudad de México, y el secretario de Gobierno capitalino, Alfonso Suárez del Real, de una obra pública de interés social, con un nuevo modelo de institución educativa, innovador tanto en lo arquitectónico como en su modelo educativo que incluye un trayecto formativo de seis años.

La capacidad de matrícula para secundaria será de 922 estudiantes y para educación media superior de 1,213 alumnos. El conjunto educacional estará ubicado en Calle Axayácatl esquina Cuitláhuac de San Pedro Atocpan.

El pelo en la sopa

Sin embargo, como ya es costumbre en este tipo de proyectos de inversión en los que se advierte la aplicación de importantes sumas de dinero, el del complejo educativo impulsado por el gobierno capitalino y la Fundación Balléres ya tiene opositores y han polarizado la opinión de los pobladores por aquello de que sería construido sobre un campo deportivo. El argumento que maneja Luis Tovar, supuesto dirigente de una organización cuyas siglas son Coduc (Coalición de Organizaciones Democráticas, Urbanas y Campesinas), es que la obra es de la alcaldía, como si eso fuera suficiente razón para impedir la concreción de una obra que va a traer beneficios a la juventud atocpense. Aunque no es así, pero es de lo único que pueden agarrarse aún a sabiendas de las limitaciones del alcalde Octavio Rivero, a quien ciertamente le quedó muy grande el cargo y sólo le interesa acomodarse en un partido político para saltar a otro cargo; sin embargo, el alcalde funge como intermediario en el proyecto, sobre todo porque como lo establecen las normas que marca la Constitución Política de la Ciudad de México y la Ley de Derechos de los Pueblos y Barrios Originarios y Comunidades Indígenas Residentes de la Ciudad de México, se debe realizar un proceso de consulta entre la población de San Pedro Atocpan, a fin de garantizar el derecho de los habitantes del pueblo a tener toda la información concerniente al proyecto y buscar acuerdos con las representaciones sociales para salvaguardar los derechos susceptibles de ser afectados.

Y como el proyecto del complejo educativo está contemplado para que sea levantado en lo que actualmente es un deportivo, ahí es donde apareció Tovar, graduado en las lides de la protesta utilitaria de la escuela de los Panchosvilla en Tláhuac, para «ver con preocupación» que el alcalde Rivero tiene «un proyecto para construir en ese espacio una escuela secundaria y un bachillerato tecnológico, con el apoyo económico de la Fundación Balléres y Grupo Bal». Así que para prender mecha y ganar adeptos, en compañía de Arturo Ferrer se lanza el cuento, muy tan de moda por cierto –en las mañaneras de López–, de seguir estigmatizando a los empresarios de este país, así que en un manifiesto distribuido por redes sociales arremeten contra los «destacados empresarios dueños de la cadena Palacio de Hierro», además de ser «prominentes dueños de minas del norte del país», como los que están detrás de la obra, cuando en realidad la autoría del proyecto corresponde al gobierno capitalino y el apoyo económico a la Fundación Balléres para su final concreción.

Sin embargo, el villano para Tovar y Ferrer es el alcalde Rivero Villaseñor (apodado el «Niño») a quien, según le achacan, pretende despojar al pueblo del campo deportivo, cuando en realidad el proyecto del complejo educativo incluye la reubicación de aquel espacio en otro lugar de San Pedro Atocpan al que los deportistas no tendrían ningún problema en llegar.

Llama la atención el dato estadístico que la Subsecretaría de Educación Media Superior inserta en el impreso explicativo del proyecto referente al promedio de escolaridad por alcaldía en la Ciudad de México, en cuya tabla aparece en el último lugar Milpa Alta con apenas 9.3, mientras que en primer lugar se encuentra Benito Juárez con 13.8. Tláhuac ocupa el penúltimo lugar con 10.1. Son datos del Anuario Estadístico y Geográfico de la Ciudad de México correspondiente a 2017, y del Panorama Sociodemográfico de la Ciudad de México 2015.

Así las cosas, Luis Tovar, quien a través de los años de andar en la grilla politiqueril de Tláhuac ha sido señalado en redes sociales de presuntamente incumplir a personas la promesa de poder obtener un departamento, arremetió hace poco contra el alcalde milpaltense por su decisión de cancelar este año la Feria del Mole en Atocpan, lo que evidencia que su objetivo pudiera ser el obligar a Rivero Villaseñor a que se siente con él a negociar alguna presunta dádiva. Porque luego de andar de un lado a otro en agrupaciones y facciones seudopolíticas en Tláhuac, Tovar reapareció en Milpa Alta como cuestionador número uno del omiso alcalde.

Esperemos que el gran proyecto de la construcción de un complejo educativo en Milpa Alta no vaya a ser detenido por la ambición de quien brincó de territorio hacia uno donde sus prácticas no eran de todos conocidas como ya había sido el caso en Tláhuac.

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