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lunes, 20 de marzo de 2017

El peor enemigo de López como candidato único: obvio, él mismo

Busca la manera de subsanar su incontinencia verbal al anunciar este fin de semana que siempre ha contado con el voto de los soldados | De su visita a Nueva York salió bastante raspado como para que ahora pretenda continuar con su campaña como si nada hubiera sucedido | Lo que no perderá vigencia es ese desparpajo con que afronta los cuestionamientos de quienes no le rinden pleitesía como adalid de la honestidad valiente
Calderón en el diario Reforma
Desde entonces se habla del cambio
verdadero
Luego de exigir a las fuerzas armadas que dieran una explicación acerca de la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, el dirigente de Morena, Andrés Manuel López, busca la manera de subsanar su incontinencia verbal al anunciar este fin de semana que siempre ha contado con el voto de los soldados –además de incluirlos en su ya larga lista de beneficiarios como estrategia de compra de votos a pagar sólo con la condición de triunfar en la elección presidencial de 2018– y que nunca utilizará al Ejército para masacrar ni reprimir a los mexicanos… Del más reciente embrollo en que se metió durante su estancia en Nueva York, al llamar provocador al padre del joven Jorge Antonio Tizapa Legideño, uno de los 43 estudiantes muertos en Iguala, sólo porque lo confrontó en la calle preguntándole –lo que cualquier ciudadano ajeno a su sectarismo partidista le preguntaría si pudiera– qué había hecho con los Abarca y con el entonces gobernador Ángel Aguirre cuando estuvo en el PRD –al que jamás le reprochó el asesinato de dos estudiantes de la Normal de Ayotzinapa (Inadmisible tanta indolencia, que renuncie el gobernador) cometidos en diciembre de 2011–, López salió bastante raspado como para que ahora pretenda continuar con su campaña como si nada hubiera sucedido. Pero sobre todo, sin volver a dar, como es habitual en él, ninguna explicación al respecto, como nunca lo ha hecho en los turbios asuntos que lo han salpicado –ni con su secretario particular, René Bejarano, cuando el vergonzoso asunto de los video escándalos, ni el turbio manejo de recursos que presuntamente hizo Martí Batres en Desarrollo Social durante la gestión de Marcelo Ebrard en el gobierno capitalino, ni más recientemente con Ricardo Monreal como delegado en Cuauhtémoc y sujeto a una investigación por supuestos hechos de corrupción–…
Con Lázaro Mazón, gran amigo de José Luis Abarca y coordinador de la campaña de
Ángel Aguirre para la gubernatura. Después fue secretario de Salud de éste
José Luis Abarca y Ángel Aguirre,
entrañables amigos
Sin embargo, el affaire neoyorkino sólo vino a confirmar la incapacidad del tabasqueño para conducirse con circuns-pección por un moderado período de tiempo, sobre todo cuando desde hace mucho él ha sido el único candidato –con su condición de persistente suspirante debido a la impunidad que le da su repudio a las instituciones y leyes, así como el correspondiente temor para confrontarlo de parte de los responsables de aquellas y de quienes deben hacerlas cumplir–, razón de sobra para que tenga considerable ventaja sobre quienes aún ni siquiera han comenzado una campaña formal de promoción personal como la que el tabasqueño lleva. De ahí que no pase un día sin que López esté plausible, visible y audible en los medios de difusión, a través de sus «increíbles» viajes por el país y el extranjero, asombrosos traslados y muchos de ellos en avión, obviamente, por aquello de que dice ganar sólo 50 mil pesos al mes como presidente de Morena, además de lo que obtiene por las regalías de sus libros (No tengo inmuebles ni tarjetas de crédito), lo que significa entonces que se trata de un logrero más del sistema –y del leviatán partidista– que como miles de políticos, incluidos aquellos a quienes él ubica dentro de la mafia del poder, ha podido vivir del presupuesto público durante años… El caso es que para López y sus feligreses morenistas la bandera de los 43 de Ayotzinapa –y el «vivos los queremos» y demás– perdió validez tras del importuno incidente en Nueva York, al no poder seguir colgándose del movimiento que trascendió fronteras y que ha concentrado la tristeza, el dolor y la esperanza de los padres de los normalistas desaparecidos, aun cuando en todo este tiempo estos desahuciados padres han rechazado el entremetimiento de los oportunistas partidos políticos… En cambio, lo que no perderá vigencia es ese desparpajo con que López afronta los cuestionamientos de quienes no le rinden pleitesía como adalid de la honestidad valiente, para lo que acostumbra echar mano de recursos acopiados en el manual de cabecera de comediante ramplón del vodevil político, como resultan ser esos gags, dicharachos, bufonadas y barrabasadas –como su alelado lo que diga mi dedito– a fin de evadir situaciones embarazosas acerca de su actuación partidista y el presunto encubrimiento, por ejemplo, que ha hecho de turbios actores de la vida política como el ex alcalde de Iguala, José Luis Abarca
José Luis Abarca y López en campaña del primero para la alcaldía de Iguala
Foto en familia como quien dice
Cierto es que más allá de esa fotografía en la que se ve a López con Abarca, ninguna averiguación lo ha involucrado en la desaparición de los normalistas (aunque ya se sabe cómo se las gastan los de todas las mafias partidistas, incluida la de Morena, para cubrirse las espaldas en situaciones difíciles), aunque el señalamiento generalizado de quienes no ven a López como un apóstol de la democracia, va en el sentido de que él le dio (o vendió, según los usos y costumbres en boga, cuando mangoneó los asuntos electoreros en el PRD) la candidatura para la alcaldía de Iguala, y después de la desaparición de los estudiantes nunca hizo ningún pronunciamiento en contra de quien había sido su abanderado… Entonces no está nada mal que el señor Antonio Tizapa le haya cuestionado, de paso, ese misterioso silencio que López ha guardado ante los crímenes de los dos normalistas en 2011 a Aguirre Rivero y al papel que jugó Abarca en la desaparición de los 43 estudiantes tres años después… Sobre todo, porque desde la candidatura del alcalde de Iguala se conocían los nexos de la familia de la esposa de Abarca con el cártel de los Beltrán Leyva, principalmente las operaciones de sus hermanos: Alberto, Mauricio y Mario Pineda Villa (estos dos últimos ejecutados en septiembre del 2009 por traición), quienes formarían el cartel de «Guerreros Unidos»…. Así que eso de «pero le tienen que reclamar al Ejército, a Peña, no a mí», no le queda. Y tan no le quedó que el pasado fin de semana tuvo que salir a tratar de enmendar lo que afectó, como fue la alusión al Ejército acerca de lo sucedido en Iguala… Pero insistimos, no deja de ser curioso cómo siendo el único candidato a la presidencia, López vuelva a ser su peor enemigo en una contienda que él comenzó desde que prácticamente concluyó el pasado proceso electoral, debido a su autoritario talante de mesías trasnochado y de poseedor de la verdad absoluta en un país donde la sociedad tiene hartazgo de políticos y de sus corruptelas… Al tiempo.

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