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jueves, 4 de febrero de 2021

Por no querer ser guarura de alcalde de Milpa Alta dice sufrir acoso

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Un trabajador de base con 27 años de servicio y 60 de edad denunció discriminación laboral y maltrato institucional.

Al parecer las represalias al trabajador son por su activismo en contra
de la administración del alcalde Octavio Rivero

Por negarse a desempeñar las funciones de «guardaespaldas» del alcalde de Milpa Alta, Octavio Rivero Villaseñor, Encarnación Rivera Olivos, trabajador de base con 27 años de servicio en la Alcaldía Milpa Alta, denunció ser víctima de discriminación laboral, maltrato institucional, explotación y violencia psicológica por parte de la directora de capital humano del gobierno local, Tanía Martínez Pradel, así como del señor Eloy Jurado.

De marzo de 2020 al seis de enero de 2021, dicho trabajador desarrolló sus actividades de supervisor de personal, ya que derivado de la pandemia el total de la base trabajadora no ha acudido a laborar; sin embargo, fue obligado a presentarse a partir del siete de enero, y a partir de ese día ha sido acosado laboralmente.

Aseguró que Martínez Pradel o la secretaria particular de ésta lo vigilan personalmente para saber si se encuentra en su área y que no se mueva de ahí, además de que Jurado Fuentes «ha dado la instrucción de cerrar con llave los escritorios del área, las gavetas, e incluso prohibido al personal, unas 12 personas, compañeros supervisores, que no me dirijan la palabra», por lo que «a cambio de su lealtad reciben tiempo extra, guardias y pasajes».

Lo anterior, dijo en su declaración, «debido a no querer realizar el trabajo de guardaespalda o cuidar del alcalde y del director de administración, ya que en este período de gestión del alcalde no ha sido del todo bueno, y existe el reclamo de sus gobernados por el pésimo trabajo que realiza».

Según señaló en su denuncia, «los supervisores –las 12 personas a las que presuntamente se les beneficia con tiempo extra para que no le dirijan la palabra– son los que hacen la función de protección» al alcalde y a su director de administración.

Manifestó que diariamente –desde que fue declarado el semáforo rojo en la Ciudad de México– se llevan a cabo desayunos en el área de supervisión, a los que acuden los directores de capital humano y de administración, para convivir con los supervisores que les son leales y a los que les dan salida a las 12 horas, cuando ésta es a las 15 horas, mientras que al denunciante su horario de salida es hasta las 16 horas.

El señor Rivera Olivos señaló que aun cuando su edad se encuentra en el rango de riesgo del Covid, es obligado a presentarse en las instalaciones de la alcaldía, lo que violenta, «y con agravantes el acuerdo por el que se suspenden trámites y servicios en las alcaldías de la Ciudad de México para prevenir y controlar la propagación del Covid-19», dijo.

El trabajador Rivera Olivos, quien tiene 60 años y radica en el pueblo de San Agustín Ohtenco, teme por su salud e integridad física tras de haber levantado su denuncia en la Fiscalía capitalina.

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