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Mercado Sobre Ruedas |
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Como si se tratara de una competencia de «nado sincronizado» en donde
los principales usufructuarios –«victimarios» según considera un alto
porcentaje de lectoras y lectores– de los altos cargos en la alcaldía
Tláhuac, en fecha reciente han aparecido en la red social de Facebook una cadena
de mensajes de respaldo, cual si fuesen cartas de recomendación o detentes en favor de la pareja
conformada por los operadores que ya vislumbran el ocaso de su grupo que se
caracterizó por ser el «morenismo preponderante» en la demarcación, los
cuales han asumido el papel de «víctimas». En efecto, de un tiempo a la fecha, la pareja conformada por Rigoberto
Salgado y Berenice Hernández al parecer, según nos dicen, ha caído
en desgracia, porque perdieron credibilidad y empatía con su capital político
y, cosa de ver las reacciones en las redes sociales de ambos –sobre todo Facebook–, cómo incluso de la parte que corresponde al pueblo sabio, han sido objeto de reclamos
y cuestionamientos, pero no de unos cuantos, sino de amplísimo sector de la
población, debido a su indolencia en los cargos que ostentan, específicamente
en los correspondientes a la alcaldía, donde una familia está decidida a
mantener al precio que sea el control político por otros tres años más. A eso se debe que, por lo visto, la pareja de políticos morenistas haya
asumido el papel de «víctimas» y recurrido a la añeja, pero al fin socorrida
estrategia de la clase política, de pedir (¿obligar?) a sus colaboradores,
amigos y familiares, que les patenticen su solidaridad a través de la red
social de Facebook, mensajes de respaldo en los que se destaquen cualidades y
virtudes. Toda esta situación de los mensajes laudatorios es resultado de la «realidad alterada» de la
pareja –con síndrome de cacicazgo –, pero sobre todo del
trabajo realizado en diversas comunidades de Tláhuac por Kanek Zacarías,
quien una vez que les botó el arpa como servidor público –su último encargo
fue como titular de Desarrollo Social–, harto del hostigamiento del que era
objeto por su pertinacia en querer trabajar y crear nuevos proyectos y
programas qué poner en marcha, cuando la instrucción era dejar que las aguas
corrieran y no forzar a que la cabeza de la administración anduviera de aquí
para allá. Nepotismo,
el sello de la casa Para colmo de males, desde el gobierno central se ha comenzado a mover
la versión de que en el directorio de la alcaldía Tláhuac se cuenta a cerca
de una veintena de funcionarios con apellido «Salgado», lo cual
pareciera ser mera coincidencia con el de quien fue designado en fecha
reciente como director de Conapesca, en el gobierno federal, cargo que, según
refieren algunos en medios electrónicos y como implacable recordatorio,
«parece más castigo que premio». Aun así, para nadie es un secreto que el objetivo del titular de una
dependencia cuya base se encuentra cerca
del mar, y a muchos kilómetros de distancia de Tláhuac, es regresar a Tlahuita la bella y hacer campaña por
la alcaldía, y si de plano eso ya no lo puede hacer porque a la jefa de
Gobierno, Clara Brugada, nunca se le va a olvidar que como aspirante a
la candidatura para el cargo que hoy ostenta en esa demarcación el entonces «grupo preponderante» le
dio la espalda, además de los desaires correspondientes, porque el apoyo
estaba comprometido para el entonces jefe de la Policía Omar García
Harfuch, aún mantiene la esperanza de que su plan B pueda resultarle para imponerle al partido a su hermano Ricardo. Cosas veredes –lector, lectora– que non crederes, por aquello de que en
la administración ya no hay recursos para nada y el malévolo Kanek con
sus acciones como la de Tláhuac te
quiero bonito, pone a trabajar, contra su voluntad, a la alcaldía, a fin
de no quedar en evidencia de que ya no se quiere gastar mucho para no
adelgazar al cochinito. |
jueves, 26 de febrero de 2026
Apoyos zalameros para quienes en Tláhuac ven el fin de su ciclo político
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