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viernes, 18 de agosto de 2017

Mototaxistas defienden el único empleo que tienen en Tláhuac

Mercado Sobre Ruedas
Operativos de la Semovi y la SSP capitalina se caracterizan por agresiones verbales e intimidaciones contra choferes de mototaxis y carritos eléctricos | «Hemos buscado acercamiento con el gobierno central porque no es posible que se nos dé un trato de delincuentes», dijo Salvador García Berruecos | Tláhuac es una delegación donde no hay oportunidades de vida y jóvenes pudieran ser abrazados por un trabajo ilícito ante la falta de empleos. | Antros en Tláhuac deben estar controlado por la autoridad para evitar que de centros de diversión se vuelvan centros de degradación humana

Salvador García Berruecos
Cuando los bicitaxis (bicicletas adaptadas como transporte público al conectarlas con una calandria) irrumpieron en el escenario de pueblos, barrios y colonias de la delegación Tláhuac hace poco más de 20 años, resolvieron el problema de quienes debían caminar a veces grandes distancias sólo para acercarse a la Avenida Tláhuac, para tomar el transporte que los llevaría a sus centros de estudio o de trabajo… No pasó mucho tiempo para que las bicicletas fueran sustituidas por motocicletas o carritos eléctricos y el número de estos se disparó, al grado de que una ruta de peseros dejó de operar de Tlaltenco a la Ampliación Selene porque simplemente fueron desplazados por aquellos que, aún sin ser reconocidos por la autoridad, se volvieron indispensables para la gente… Sin embargo, a partir del operativo del pasado 20 de julio a cargo de la Marina Armada de México cuando fue abatido el líder del cártel de Tláhuac, tanto la autoridad federal como la local se dieron cuenta del poder y la influencia que al menos una organización de mototaxistas tenía en la zona de La Nopalera, y entonces vino la contraofensiva del gobierno capitalino contra estos choferes de carritos y motos… Al respecto, Salvador García Berruecos, vocero de 24 organizaciones de mototaxistas de las 34 que operan en la delegación Tláhuac, y dirigente de la denominada como Bicimex grupo A que opera en la zona centro de San Pedro Tláhuac, denunció que en los operativos que realiza la Secretaría de Movilidad (Semovi) del gobierno capitalino hay agresiones verbales e intimidaciones por parte de los elementos de la Secretaría de Seguridad Pública contra sus compañeros… Pero si salen a trabajar, precisó, es porque la necesidad «es muy cabrona», y deben salir a buscar el sustento para sus familias, exponiéndose a que las patrullas «se les cierran de manera violenta y los agredan diciéndoles: ‘Si no te metes cabrón, te vamos a partir la madre, te vamos a remitir’», explicó… Durante una plática en las oficinas de la revista Nosotros, celebrada el pasado lunes, García Berruecos refirió que minutos antes de que comenzáramos nuestra charla, en Los Olivos policías de la SSP de la Ciudad habían intimidado con sus armas de cargo a varios choferes de mototaxis, «cortando cartucho y diciéndoles que se fueran a la chingada»… Tras de desaprobar esa actitud, dijo que todos ellos se han manejado «de una manera muy tranquila», a fin de demostrarle a la autoridad que no son violentos ni delincuentes… «Hemos buscado las instancias que nos permitan un acercamiento con el gobierno central, sobre todo con el área responsable de este transporte, porque no es posible que se nos dé un trato de delincuentes», expresó… Durante la plática refirió que ante la carencia de una infraestructura que sea generadora de empleos en la delegación Tláhuac, ellos cuidan la única fuente de empleo a la que pueden tener acceso, la cual es muy importante en la demarcación debido a que cinco mil choferes de mototaxis y carritos eléctricos obtienen al día un millón 200 mil pesos de ganancia… «Al mes serían 36 millones de pesos; al año estaríamos generando 468 millones de pesos, lo que se ve reflejado en el tendero, en el mercado, en la compra de zapatos, en la papelería, en el pago de servicios», comentó… Aseguró también que son generadores de «una economía importante para la delegación Tláhuac, porque es dinero que está aquí y que no se va de Tláhuac, que se queda a fortalecer la economía interna», subrayó… A continuación, presentamos la plática completa con Salvador García Berruecos:
Rechaza un gobierno criminalizante
Operativos generan incertidumbre y coraje
¿Cómo se encuentran los mototaxistas en Tláhuac?
«La situación es un tanto crítica por los operativos que se han implementado en la delegación, que de alguna manera han venido a dañar la economía de miles de familias, ya que cada compañero bicitaxista, mototaxista o con carrito eléctrico, pues representa una familia en la delegación de Tláhuac, y este constante acoso de que algunas organizaciones son víctimas en cuanto a operativos, pues genera incertidumbre y coraje entre los agremiados».
¿Cuándo comenzó a darse este servicio y en qué momento surgieron las organizaciones de mototaxistas en Tláhuac?
«Los bicitaxis iniciamos hace más de veinte años, fue como en el 95, 96, cuando se inicia este servicio de bixitacis. Porque era bicicleta remolcando una carriola, una calandria, iniciamos cobrando un peso; en el 2008, 2009, es cuando tratamos de mejorar el asunto del bicitaxi, porque estudios que habían realizado algunos investigadores del Politécnico y la UNAM, empezaron a señalar que el uso constante de la bicicleta causaba problemas en los compañeros, que la larga iban a tener repercusiones en la salud de muchos de ellos. Es cuando surge la idea de modernizar un poco este asunto, y primero surgió el carrito eléctrico, el de golf; posteriormente, como en el 2009, empezó a entrar el uso de la motocicleta, y hasta la fecha. Es el prototipo que utilizamos para prestar este servicio».
¿Y en qué parte es donde se empieza a torcer esto? Porque nunca fueron reconocidos por la entonces Setravi (Secretaría de Transporte y Vialidad del gobierno capitalino)…
«Sí, había un reglamento, te digo porque yo participé en la elaboración de esa ley, en esa época estaba Armando Quintero Martínez como presidente de la Asamblea Legislativa, y estaba Ruth Zavaleta como presidenta de la Comisión de Transporte y Vialidad también en la Asamblea, y todo esto se platicó con Andrés Manuel (López) que en esa época era el jefe de gobierno, pero no hubo el acuerdo en cuanto a que la Setravi fuera la que nos regularizara, porque argumentaba Andrés Manuel en aquella época, que la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos se iba a oponer a este tipo de trabajo porque no era posible que un ser humano jalara a otro. Ese fue el argumento en esa época. Entonces lo que hicimos fue hacer algunas modificaciones a la propuesta y se delegó la responsabilidad a las delegaciones. Ellas iban a ser las que levantarían un censo, y que iban a llevar un padrón anual de cada organización, y eran las que iban a expedir los permisos para prestar este tipo de servicio»
Que para entonces el servicio ya se daba en Tláhuac y otras delegaciones…
«Ya estaba en Tláhuac, en la Gustavo A. Madero, la Venustiano Carranza, en la zona centro, en diferentes delegaciones donde actualmente se sigue prestando este servicio… En Coyoacán, Iztapalapa, Xochimilco… Entonces las delegaciones eran las responsables de regularizar este asunto. Y todavía en aquella época la ley decía que la Setravi (hoy Secretaría de Movilidad) era la responsable para entregar concesiones. Posteriormente hubo modificación de la ley, en 2013, que se publicó en marzo de 2014, en donde se aprueba la ley de bicicletas adaptadas y quedan fuera las motocicletas y los carros eléctricos. Pero en esa época estuvimos en pláticas con Armando Quintero, pero ya como secretario de Transporte y Vialidad, y posteriormente con Rufino H. de León, en donde se estaba dialogando acerca de buscar un prototipo que viniera a suplir a la moto, al carro eléctrico, pero hasta ahí se quedó. Ya no se dieron más mesas de trabajo. Con la llegada de Héctor Serrano nunca hubo la intención de llamarnos, se aprobó esta ley, que si tú observas, es una ley anticonstitucional, porque nos criminaliza. Actualmente la ley en su capítulo cuarto, artículo 258, dice que todo el que preste el servicio de pasajeros que no cuente con una concesión o un permiso se hace acreedor a tres meses de cárcel o de tres meses a dos años de cárcel y una multa de 30 mil pesos. Esa ley en lo personal me parece una ley aberrante en un país que se jacte de ser democrático, pues no puede criminalizar a su gente de esta manera, pareciera que los rateros tienen más derechos que nosotros, con la nueva ley del Código Penal pareciera que si robas es más fácil que salgas de la cárcel, que si andas trabajando una motocicleta, pues ya te fregaste. Tienes que pagar 30 mil pesos por haber prestado el servicio y aparte te puedes ir a la cárcel de tres meses a dos años».
Aquí en Tláhuac, específicamente, ¿quién es el primero que les hace un censo, que los legitima de alguna forma?
«El primero que levantó un censo y que de alguna manera ayudó demasiado fue el profesor Raymundo Martínez Vite cuando estaba como jefe del área de Transporte y Vialidad aquí en la delegación. Censo que ya no se llevó a su feliz término con permisos, porque en esa época estaba Gilberto Ensástiga como jefe delegacional, pero ya no terminó el censo porque hubo diferencias entre los compañeros representantes de las organizaciones, algunos que coincidíamos en la necesidad de ese censo que hubiera un control, que impidiera el crecimiento anárquico, entonces esa división que en esa época se dio pues culminó en que se hizo el censo, pero no se terminó el proceso».
Con Angelina Méndez se dice que les dieron engomados
«No fue con Angelina, quien nos dio un engomado y un tarjetón fue Rubén Escamilla como jefe delegacional. Con la señora Angelina ya no se llevó a cabo nada. Como que se detuvieron por el asunto de que la nueva ley de bicicletas adaptadas había sacado al gobierno delegacional de la responsabilidad y sólo le dejaba el puro visto bueno de la delegación, sólo podía dar eso, y nada más».
García Berruecos aseguró que en las organizaciones que él representa sólo se tuvo
un joven desaparecido, aunque la agremiada era su tía, no él
Con Rigoberto Salgado no sucedió nada
¿Y con Rigoberto Salgado qué sucedió?
«Con este señor no hubo un contacto real, de compromiso».
¿No le importó el tema?
«Hubo una reunión que se dio después de los secuestros y asesinatos de algunos compañeros de nosotros, inclusive de mi organización, hay un chico que desapareció con todo y su carrito y hasta la fecha no se le encuentra».
¿Cuál es el nombre de esta persona desaparecida?
«No recuerdo muy bien en este momento el nombre».
¿No recuerdas el nombre tratándose de algo así tan delicado?
«Lo que pasa es que éste no es agremiado, la agremiada era su tía, yo mantuve cierto contacto con ellos, posteriormente ellos mismos se desligaron y siguieron una ruta en referencia a este niño y a su desaparición, entonces, sí, la verdad, te confieso se me olvida su nombre. Sí, yo sé que el niño se apellida Mosqueda, por parte de su mamá que es hermana de la que era la titular del carrito».
Me dices que nada más es un desaparecido, ¿Qué no son varios?
«No, mira, en el caso de nosotros yo te puedo decir que sólo es esta criatura… Entonces terminando en cuanto al asunto del señor Rigoberto, se dio una reunión en donde se comprometió a que nos iban a censar y como se le permite dar el visto bueno lo iba a dar. Pero hasta ahí quedó eso, sólo en buenas intenciones. Nunca más el señor se volvió a sentar con nosotros».
¿Y cuándo fue que se había sentado con ustedes?
«Fue el año pasado cuando nos sentamos con el señor a platicar, inclusive dijo que cada quince días nos íbamos a reunir, sólo dos ocasiones fuimos convocados. En la primera estuvo él presente, pero en la segunda ya no. En una palabra no le interesó al señor ver este asunto».
Los acosos a mototaxistas no han parado por parte de la Semovi capitalina
La diputada Pirín es la única que los apoya
Entonces ustedes están luchando porque se les reconozca, se les respete y los dejen trabajar ¿Qué han logrado con Héctor Serrano?
«Con él nada, hasta la fecha el señor todavía no nos recibe. Con quien hemos estado trabajando directamente es con la presidenta de la Comisión de Movilidad y de Transporte y Vialidad de la Asamblea Legislativa, que es la diputada Francis Pirín, es con quien hemos estado coordinando ahí el esfuerzo, con el compromiso de que el señor Héctor Serrano en estos días nos apertura (sic) una mesa de trabajo para dialogar con él».
¿Ya no han tenido más acosos mediante los operativos?
«El acoso sigue en algunas partes, como en Los Olivos, la Miguel Hidalgo, La Conchita; de hecho el día de ayer hubo un operativo en el que se llevaron a 10 compañeros en lo que es la zona de San Rafael Atlixco, ahí en Santa Ana Poniente. Y antier sábado hubo otro operativo, y ahí tenemos nosotros nuestros asegunes, no sabemos si fueron ordenados por la Semovi, o fue una cuestión que decidieron hacer aquí en la delegación. Los del Sector, que están en este momento a cargo de la seguridad. Se llevaron como a cuatro compañeros, y los están remitiendo aquí en Piraña».
¿Les piden dinero?
«No ha sido así el asunto de que a los compañeros les pidan dinero por dejar la calandria en el momento en que realizan el operativo, pero sí hay agresiones verbales, cuando andan así las patrullas y los compañeros pues de alguna manera salen a trabajar porque la necesidad es muy cabrona, Sergio, y los compañeros se ven obligados a salir a buscar y a veces las patrullas se les cierran de manera violenta y los agreden diciéndoles: ‘Si no te metes cabrón, te vamos a partir la madre, te vamos a remitir’. Cuestiones de ese tipo».
El oficio deja para sobrevivir en Tláhuac
¿Así con esas palabras?, ¿como si fueran delincuentes?
«Exactamente, entonces hemos logrado contener hasta este momento a la gente, por ejemplo, ahorita tuvimos un problemita en Los Olivos, al parecer llegaron los policías con sus armas de cargo con esos compañeros y, dicen, yo no puedo en este momento asegurar hasta que no platique con ellos, que según llegaron cortando cartucho y diciéndoles que se fueran a la chingada. Son actitudes que desaprobamos, porque nos hemos manejado de una manera muy tranquila, porque no pretendemos darles la razón de que somos violentos ni delincuentes, hemos buscado las instancias que nos permitan un acercamiento con el gobierno central, sobre todo con el área responsable de este transporte, y no es posible que se nos dé un trato de delincuentes».
«Si tú supieras, Sergio, cuánto es lo que aportamos de beneficio para la comunidad y para la delegación de Tláhuac…»
No, no sé…
«Acabo de entregarle un documento a la diputada Pirín en el que especifico y aclaro, para que ellos hagan unas reflexiones y análisis de lo que les expongo, cómo es muy difícil que este servicio lo llegue a prestar otro tipo de transporte, porque es de llevar a las señoras al mercado, a la escuela, al hospital, a diferentes áreas de la comunidad cercanas a los domicilios, o bien, muchas de las veces compañeros nuestros hacen la labor hasta de niñeras, porque hay personas o familias que trabajan y que pasan a encargar a sus hijos y que le dicen al compañero, ‘oye, te encargo a mi hijo, me lo llevas a la escuela y vas por él por favor y se lo pasas a dejar a mi suegra’ o ‘se lo vas a dejar a mi mamá’, y a veces trasladamos enfermos».
«Asimismo, hago una observación, si una persona de nosotros transporta 40 personas al día, mil compañeros transportarían 40 mil personas, cinco mil compañeros en toda la delegación estamos transportando a 200 mil personas al día, casi la mitad de lo que transporta el Metro Tláhuac en un día. Aparte de eso si nos vamos al asunto económico, somos generadores de una economía circulante que en apariencia no se ve, pero que está reflejada en la delegación de Tláhuac».
«Yo quiero decirte que la delegación no cuenta con una infraestructura que sea generadora de empleos, entonces esta fuente de empleo, si hacemos una contabilidad de 40 pasajeros y les cobras seis pesos, estamos hablando de que cada compañero genera 240 pesos al día; 10 compañeros generarían 2,400; mil estarían generando 240 mil pesos; cinco mil compañeros estaríamos generando un millón 200 mil pesos al día».
«Vámonos al mes, serían 36 millones de pesos; al año estaríamos generando 468 millones de pesos, lo que se ve reflejado en el tendero, en el mercado, en la compra de zapatos, en la papelería, en el pago de servicios. Cosa que no revisó Héctor Guijosa cuando en esa época era presidente de la Comisión de Transporte de la Asamblea Legislativa. Ese fue el individuo que hizo esta ley, y yo no sé si fue porque se lo pidió (Miguel Ángel) Mancera, pero él fue quien hizo esta ley, que es la que ahora nos criminaliza. Entonces, no se hizo una evaluación, (pero) somos generadores de una economía importante para la delegación Tláhuac, porque es dinero que está aquí y que no se va de Tláhuac, que se queda a fortalecer la economía interna».
«Si esto creció de manera incontrolable fue por irresponsabilidad de la Semovi, y de quienes en ese momento tenían la responsabilidad en la Ciudad. Inclusive en ese documento hago una observación, pido que nos digan que esto no se puede regular, porque hay países europeos donde esto lo tienen regularizado, normado; hay estados de la República donde existe este sistema de transporte, entonces que no me digan que en la Ciudad de México esto no se puede regularizar. Si esto se regularizara otro cantar sería en las calles, porque no es lo mismo que tengas un transporte incontrolable a que lo tengas controlado y bajo una norma».
Han atendido las quejas de los usuarios
«Por ejemplo, yo en mi organización de 108 compañeros, puedo atender algún reclamo de que tal persona me cobró de más y yo lo veo directamente. Entonces, eliminamos a los chamacos que andaban manejando, a los compañeros que traían a la esposa o al amigo atrás, se los prohibimos, les empezamos a dar un tarjetón para que se identificaran y una placa para que la gente los identificara con el mismo número que nos dieron de la delegación, entonces yo soy la 33 y lo único que hicimos fue poner 33-002 de número económico. Observamos que a los que de una manera tú puedes llamarles la atención es muy diferente a aquellos que no están en una organización y que son chamacos que generan de alguna manera problemas, no quiero decir que todos lo sean, porque yo conozco gente que no está en ninguna organización y de alguna manera son gente que se dedica a prestar el servicio y a trabajar».
¿O sea que yo puedo mandar hacer mi calandria, la engancho a una moto y salgo a trabajar por mi cuenta?
«Sí, así está la situación…»
Pero el estigma viene a partir del operativo del día 20 de julio, sobre todo por el que se llama sindicato Libertad, en La Nopalera. Fue muchísima gente la que en la calle te decía que esos mototaxistas distribuían droga, así que eso era conocidísimo, nada más el delegado no lo sabía
«Yo estoy en contra de que se estigmatice a todos los compañeros porque no todos los compañeros que prestan el servicio en la Miguel Hidalgo son delincuentes, estaban cooptados por esa organización, porque no sólo veo que hay estos transportes de carga que traen ese logotipo, yo lo he visto en otras delegaciones, eso quiere decir que a lo mejor es una organización legal, no lo sé, pero no todos los compañeros eran partícipes de esto. Yo veo que precisamente a falta de una organización y a falta de una regulación, el sindicato bien pudo haber comprado bicitaxis y dárselos a trabajar a quienes ellos consideraban de su confianza, se los dio a trabajar y de esta manera pues se vio involucrado el asunto con los compañeros que sí están organizados y que de alguna manera no eran partícipes de este tipo de acciones. Estoy en contra de que se criminalice y estigmatice a todos los compañeros de la zona porque yo considero que no fue así el asunto; sin embargo, creo yo que ya las autoridades habrán de deslindar o de inculpar a quien tengan que hacerlo en este caso».
Lo que digo es que ese fue el pretexto para que el gobierno capitalino y Héctor Serrano dijeran, no, no están autorizados y no los vamos a permitir…
«Más que pretexto les dio como una oportunidad de que levantaran algo que ya se preveía venir, porque esto lo iban a hacer a partir de que el reglamento entrara en vigencia y que se publicase, pero sucede este asunto y como que adelantan el criterio o la acción, porque yo lo he comentado con los compañeros, porque hubiese o no pasado lo que se dio allá, lo íbamos a enfrentar. Se adelantó por unos días, pero el asunto de la ley ya se veía venir».
¿Qué sigue después de la manifestación de organizaciones de mototaxistas de hace unos días?
«Nosotros no participamos en la marcha con el compañero Adrián Hernández, ellos se coordinan de la parte de aquí de Tlaltenco; sin embargo, yo en el Face hice una declaración de que manifestaba mi apoyo a dichas demandas de los compañeros, porque son las mismas que nosotros estamos pidiendo. ¿Cuáles eran? Que se detuvieran los operativos en contra de nosotros, que se detuviera la criminalización que se estaba dando para con nosotros y que se abriese una mesa de trabajo en donde pudiéramos discutir y buscar una probable solución para este problema. Y con la diputada Francis Pirín la propuesta es que se pueda modificar y hacer una adición a la ley. Sabemos que en este momento es un poco difícil; sin embargo, consideramos y apelamos a la voluntad de las autoridades del gobierno de la Ciudad para encontrar una probable solución y no impedirle el trabajo a toda esta gente. Somos más de cinco mil familias, Sergio, en esta delegación».
Nada más de lo que tú representas
«Así es, y eso es hablar del impacto que se tiene también y el daño económico que se genera también hacia otras familias como anteriormente te lo comentaba, entonces vamos en ese camino».
¿Por qué hay quienes prestan el servicio embozado? Porque eso genera desconfianza entre los usuarios del servicio.
«Sí, mira, ese es un problema que se empezó a generar con los compañeros que empiezan a trabajar a partir de las cuatro de la mañana, que salen a trabajar en las madrugadas y para de alguna manera repeler el frío de las mañanas lo que hacen es ponerse este tipo de protectores, que son una especie de bufandas que les cubren el rostro y para repeler el asunto del frío; sin embargo, nosotros sabemos que tenemos que hacer muchos cambios. En los medios, dígase en Face, he notado el apoyo de cientos de ciudadanos, también así he notado el repudio de muchos».
Y hay gente que hace críticas muy precisas…
«Así es, y quiero decirte que estoy de acuerdo con ellos, tienen sus razones para condenar de esa manera, porque no del todo hemos sido buenos prestadores del servicio, pero si queremos que las cosas cambien también tenemos que ser autocríticos, y aceptar la crítica, porque es del ciudadano que sólo está pidiendo que mejoremos. Son cosas que he estado platicando en las reuniones, he estado haciendo asambleas con los compañeros. El día de ayer estuve con el compañero Pedro en su organización en la Miguel Hidalgo; en la tarde estuve con los compañeros de Pioneros, del compañero César; antier estuve con los compañeros Corona de La Conchita, y tengo así una serie de reuniones donde yo se lo estoy diciendo: es el momento de que cambiemos si es que esta fuente de trabajo nos la van a permitir seguir… Y debemos estar conscientes de que la gente tiene razón en criticarnos porque no hemos sido del todo buenos. Entonces, Sergio, te reitero que el compromiso de nosotros es que esto tiene que mejorar. Tenemos un compromiso y en su momento habremos de reconocérselo al Consejo Ciudadano de Tláhuac, que hizo un documento y lo envió al gobierno central pidiendo se nos regularice y se nos permita trabajar».
«Tenemos que ser recíprocos con esta confianza que la gente nos brinda. Pero también tenemos que ser duros y enérgicos para que las cosas mejoren y cambiar la percepción de la gente en cuanto al servicio».
«En Tláhuac no tenemos ni madre…»
¿Qué harían, sobre todo los jóvenes, si se cancela esta opción de trabajo por las autoridades capitalinas?
«En una delegación como la nuestra donde no hay oportunidades de vida yo no quiero pensar que sean abrazados por otro tipo de trabajo que no fuera uno lícito, tú sabes como yo, porque vivimos aquí en Tláhuac, no es una delegación con infraestructura como para generar empleos. Tenemos más de 20 o 30 años de retraso en cuanto al resto de delegaciones del Distrito Federal. Mejor Milpa Alta tiene sus empresas nopaleras, procesadoras, y aquí en Tláhuac no tenemos ni madre. Por un lado, también ha debido reticencia de nuestros pobladores, pero no quiero entrar en ese tema…»
No, sí, platícame, ¿a qué te refieres con lo de reticencia? ¿A falta de ganas de participar de la gente?
«Creo que también nuestra gente en Tláhuac ha sido un poco medrosa al desarrollo, como que le ha tenido miedo al desarrollo. ¿Te acuerdas de la unidad deportiva que está en Xochimilco? Era para Tláhuac y no la quisieron aquí en Tlaltenco. ¿Te acuerdas de la Universidad marista? Tampoco la querían y la terminaron construyendo con los límites de Iztapalapa. La alberca olímpica que se llevaron para el Bosque Tláhuac, pues era para el deportivo que está aquí en la Selene, atrás del Cetis, y tampoco la quisieron… ¿Y te acuerdas que la delegación la iban a poner aquí en Tlaltenco?, la cabecera delegacional, sí, entonces ha habido una serie de reticencias por parte de nuestra propia gente que pareciera que hay un temor a la modernidad. Pero, mira, yo a veces justifico la actitud, no la comparto, en el aspecto de que somos muy defensores de nuestros usos y costumbres, pero hemos perdido la ruta de cuáles son realmente nuestros usos y costumbres, porque si recordarás a mí me tocó como coordinador del área del Distrito Federal de lo que era el INI, Instituto Nacional Indigenista, cuando se vino la discusión para constituirlo en Conadepi, como Consejo nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, y no se reconocía que hubiera en el Distrito Federal pueblos indígenas, originarios».
Así fue, como que les daba pena a los funcionarios reconocer eso…
«Fue una batalla muy cabrona la que di con Xóchitl Gálvez, de origen otomí la señora, punto que no voy a desconocer, y fueron unos agarrones con ella porque yo le decía que aquí en el Distrito Federal pues habían pueblos originarios, descendientes de la raza nahua, de los aztecas, y me dijo, ‘dame los elementos para decir que sí es cierto, Salvador’, y me la traje a hacer recorridos aquí a Milpa Alta, a  Mixquic, a Tetelco, y me puse a buscar a la gente que todavía hablaba el idioma náhuatl, la lengua madre, y fue como de alguna manera se da el reconocimiento de los pueblos originarios».
«No había fondos regionales para los pueblos de aquí de Tláhuac. ¿Sabes quién se aprovechaba del único fondo regional que había aquí en el Distrito Federal? Los que se visten con su túnica anaranjada, que vienen de Oaxaca. Los triquis, que se los trajo Cortés de Sudamérica porque no son originarios de México. Y todo ellos se lo jalaban. Cuando impulsamos esto de los pueblos originarios se crea el segundo fondo regional con más de 90 millones de pesos y esos recursos se empiezan a bajar para Mixquic, para Tetelco, para San Pedro Tláhuac, con los grupos que se dedicaban a la horticultura, a la siembra».
A los avecindados se les margina
«Entonces ese atraso que la delegación tiene, no solamente es responsabilidad de las autoridades, sino ha sido también un dejo de nosotros mismos como habitantes, como originarios de Tláhuac. Yo soy de San Lorenzo Tezonco y vi cómo a mi pueblo se lo fue comiendo la urbanidad. Algo que peleaba mucho con mis compañeros aquí es, ¿sabes que es lo que ha hecho que la urbanidad nos absorba en lugar de que nosotros los absorbamos a ellos?, esa actitud xenófoba, a los avecindados los marginamos».
Cuando conviene marginarlos…
«Así es, en lugar de que los absorbamos, los hagamos parte de nuestras costumbres. Ellos vienen ávidos de sentirse abrazados por la comunidad a donde llegan, pero los marginamos, y ¿qué es lo que hacemos? Al final ellos terminan por absorbernos. Yo digo que ese es uno de los factores que han favorecido aquí en Tláhuac. Fíjate, yo creí que los milpaltenses eran más cerrados que nosotros, y no, son más abiertos».
Sobre todo para defender su patrimonio comunal, sus costumbres y tradiciones…
«Y no sólo eso, son buenos para hacer negocio y absorber el recurso federal que el gobierno les destina a proyectos y los saben aprovechar».
Bueno, aquí en Tláhuac proliferaron los antros…
«Yo lo vi mucho en este gobierno, que La Andariega que La Quinta y que la fregada empezaron a crecer. No estoy en contra de que se abran este tipo de negocios siempre y cuando sean observados por la ley y que estén sirviendo realmente para que los jóvenes se diviertan y tengan un espacio, hasta nosotros los adultos, que tengamos dónde ir a tomar una copa tranquilamente, pero todo esto debe estar controlado por la autoridad y evitar lo que tú dices, que de centros de diversión se vuelvan centros de degradación humana, porque se va degradando la condición humana al usar ese tipo de psicotrópicos y eso es algo que debemos de cuidar».
¿Algo que quieras agregar?
«A nosotros como organizaciones de mototaxis y carritos eléctricos, tenemos mucha confianza en las autoridades, pero sobre todo en la diputada Francis Pirín, y que esto va a llegar a un buen término, yo no creo en un gobierno criminalizador, soy fiel seguidor del pensamiento democrático y agradezco que me hayas permitido llegar a través de tu persona a muchas otras para decirles que vamos a mejorar para que el servicio sea mejor».
«Agradecerle a todos los compañeros, sean organizaciones o ciudadanos que a través del Face o por diferentes medios nos han manifestado su apoyo, y decirles que no les vamos a fallar. Si un mototaxista presta bien el servicio se vuelve un portador de confianza, Estamos abiertos al diálogo, todo lo que sea de beneficio para los compañeros ahí estamos, y si otros compañeros toman rutas distintas para manifestarse no quiere decir que haya división entre nosotros como representantes de las organizaciones. Vamos por lo mismo: el reconocimiento a esta fuente de trabajo que se debe regularizar y normar para que de esta manera prestemos y demos un mejor servicio a la comunidad».

miércoles, 26 de octubre de 2016

La pueril historia de «Maruja Barbajana» y el «Rigoñas» tlahuica

De cómo un día llegó ante el delegado Gilberto la «Maruja»  para decirle que venía desde la unidad El Rosario recomendada por el «Patán» | Y luego al ser despedida corrió a tocar la puerta del entonces diputado Alejandro López para que le diera cobijo en la Asamblea | No sé que tengo, ¡ay de mí!, que en tumultuoso tropel, mil encontradas ideas, me combaten a la vez, clamó cuando en el diario Basta se convirtió en francotiradora reporteril | Pero mi dueña, ¿dónde estará?... Esa mujer, con sus pláticas, al cabo, me entretiene alguna vez, suspiró el moreno «Rigoñas», al agradecerle su alevosa fidelidad
¡Ay nanita!... Tomado de La Iguana News número 13,
febrero marzo de 2009
¡Cielos! ¿Qué es lo que escuché?... ¡Hasta los muertos así dejan sus tumbas por mi!... Más…, sombra, delirio fue. Y en su mente la forjó; con su imaginación le dio la forma en que se mostró… No, definitivamente no ha pasado mucho tiempo desde que el doctor Kanek (frustrado funcioñero público en Tlágua) gestó a la temible «Maruja Barbajana» en el papel, cuya historia viene a cuento con motivo de la temporada de día de muertos en Tláhuac, región donde los vivos luchan hasta lo indecible por no ser expulsados de la lista de vivales que succionan del presupuesto cada trienio en las administraciones públicas de la localidad, y ocasión propicia para contar aterradoras leyendas dignas de ser recopiladas por Sergio Romero, egregio recopilador de estos mejunjes además de cuentacuentos (sin ser político, conste) en esa región originaria… Como esta narración que da cuenta de cómo en tiempos de Gilberto Ensástiga en el papel de delegado ucepero (por Unión de Colonias Populares para ser más concretos), un funesto día llegó hasta él proveniente desde la lejana unidad habitacional de El Rosario, inserta en la delegación Azcapotzalco –aunque por infatuaciones trastocadas la protagonista de tan lúgubre y patética leyenda siempre dice, como hasta la fecha, que por residencia tiene la colonia Hipódromo Condesa– en febril exaltación la aviesa «Maruja», asegurándole por ésta –dijo al tiempo que hacía la señal de la cruz con una de sus manos, dándole un picorete boroliano– que llegaba por encargo de un periodista del diario La Jornada, mejor conocido por el mote del «Patán», por lo que portaba concluyente recomendación para que le fuera otorgado el cargo de jefa de prensa, así nomás. Heme ya aquí, don Gilberto; mi mano asegura esta mano que a la altura tendió tu contrito afán, dijo ella… Como Gilberto era amigo del periodista, jamás puso en  duda la palabra de la vaporosa «Maruja», y acabó contratándola para su dicha… ¡«Maruja» de mi corazón!, respondió él, toma posesión de tu cargo… Pero no había transcurrido ni el año cuando a los oídos del delegado llegaron en forma copiosa la lista de quejas y denuncias por la despótica manera de conducirse de la sobredicha con el personal a su cargo en la oficina de comunicación social, dándole a ésta el delegado relativo tiempo de gracia para ver si hacía rectificación de su comportamiento. Sólo que al ver que la desquiciada señora estaba más loca que una cabra y se ensañaba con el personal ahí adscrito, Gilberto terminó por pedirle la renuncia… ¡Aparta, piedra fingida! Suelta, suéltame esa mano, que aún queda el último grano, en el reló de mi vida… Para entonces, la chiflada «Maruja» ya se llevaba de a cuartos con quien había sido asesor en la administración de Ensástiga en Tláhuac, Alejandro López Villanueva, quien acababa de estrenarse como diputado local, por lo que rápidamente aquella fue a buscarlo a su oficina en la Asamblea Legislativa donde fungía como presidente de la Comisión de Desarrollo Social, para pedirle chamba diciéndole que su cuate de Tláhuac la había despedido; y debido a la forma como se repartían el pastel los perredistas en la Asamblea, por consiguiente a López por presidir dicha comisión le correspondía una dirección de área en la Dirección General de Comunicación Social, cuyo titular era Fernando Macías CuéOs estoy oyendo, dijo la «Maruja» a su nuevo protector, y me hacéis perder el tino; yo os creía un libertino, sin alma y sin corazón… Así que a «Maruja» le tocó una buena rebanada del pastel. Sólo que, para variar, al poco tiempo de igual forma comenzaron los problemas porque la interfecta la emprendió contra el personal, sacó el cobre significado por su altanera y perturbada forma de comportarse con sus subordinados, lo que rápidamente se supo a mero arriba del organigrama, sólo que en esta ocasión fue con Alejandra Barrales, presidenta de la Comisión de Gobierno… Voy, pues, a entrar por la portería, y a cegar a sor María «Maruja Barbajana», la tornera, sentenció cual Brígida del don Juan Tenorio, la Barrales… Porque además, con su comportamiento la «Maruja» también le ocasionaba problemas al director general, al interferir en el desarrollo de las actividades comunicacionales del órgano legislativo, aunado al hecho de que usurpaba funciones y ante algunos reporteros de la fuente se vanagloriaba de ser ahí la mera chipocluda, cuando en realidad sólo era una directora de área, tornera, pues, con funciones muy específicas… Por eso fue que a López el diputado, la abadesa Alejandra lo llamó a cuentas para que explicara el comportamiento de «Maruja», pero al enterarse de todas las barbaridades y despiporres que ésta ocasionaba, sobajando con sus desplantes al mero jefe de la comunicación social, Alejandro dijo que tampoco estaba de acuerdo con la fea forma en que su operadora trataba al personal –los sentidos me enajena, reconoció–, por lo que accedió al despido, pero a cambio de que se le otorgara una buena compensación a causa de que ya corrían los días de la temporada decembrina (diciembre y sus posadas estaban en su apogeo), según intercedió por ella, a fin de que no le fuera a entrar alguna especie de proterva depresión… Partió «Maruja» del cruce de las calles de Donceles y Allende con 300 mil del águila en la bolsa, concedidos aun cuando no le correspondían según la ley federal del trabajo por el poco tiempo laborado, pero para que no tuviera motivos ni por qué despotricar ni desvariar, se los regalaron prácticamente en donde regentean el dinero de los habitantes de todo México… Atada con santos votos, para que no tengáis como otras, pruebas difíciles ni penitencias que hacer. Conque, ¿me habéis entendido?, dijo la abadesa Barrales… Pero como la «Maruja» ya iba con el alma envenenada y echando espuma por la boca del puritito coraje –¡ánimas del purgatorio!– a causa de los muchos resentimientos que albergaba, todavía con el borbotón en las comisuras de los labios fue a tocar la puerta del diario Basta, donde de hinojos clamó: No sé que tengo, ¡ay de mí!, que en tumultuoso tropel, mil encontradas ideas, me combaten a la vez… Ahí encontró acomodo como francotiradora reporteril, desde donde comenzó a lanzar ponzoñosos dardos –¿contra quién cree usted?, efectivamente– ¡contra quienes habían sido sus jefes tanto en Tláhuac como en la Asamblea Legislativa!, los que por cierto, juraron y perjuraron después que no la hubiesen corrido de sus cargos de haber estado bien de la tatema y no se hubiera abalanzado contra el personal a su cargo… En el diario Basta la «Maruja» se la pasó divulgando hasta asuntos personales y familiares de López en primera plana y a ocho columnas, aún tiempo después de que concluyera su gestión como diputado, mientras daba sus raspones a Gilberto y su respectivo repaso a quienes integraban su corriente perredista en Tlahuita la bella, pero también evocando los buenos tiempos de la milonga y el fandango, como aquel día cuando en abrevadero de prosapia del centro de la ciudad, durante el brindis de colaboradores del primer círculo del delegado Gilberto con motivo de fin de año, eufórica por la coca cola y el champagne que había ingerido, al igual que aquel rechoncho secretario de Agricultura de tiempos del salinato, la «Maruja» se subió a la mesa para enseñar sus dotes de taibolera y contonear lo que tenía al ritmo de mesa que más aplauda y el coro de ¡eh!, ¡eh!, ¡eh! proferido por la eufórica concurrencia que pedía ¡pelos!, nomás pa'fomentar el cotorreo… Algunos atribuyen que su adicción al jolgorio, el regocijo, la liviandad y el hervor se debe a la tristeza que la embargaba desde que, según afirmó en más de una ocasión a sus seguidores del teibol, su marido, que de profesión tenía la de biólogo por la Universidad Nacional, un día se perdió en la Antártida (mésmamente) de donde nunca más regresó, al menos a su lecho marital (lo que no precisó fue si al aludir a la Antártida se refería al techo del mundo o a alguna birriería del centro de la ciudad o la colonia Santa María)… El caso es que la «Maruja» siempre resultó ser muy ducha para eso de contar historias que en la mismísima National Geographic envidiarían. Una operación quirúrgica que, como le sucedió a «Maruja», le practicaron en un dispensario de Azcapotzalco, ella lo hizo ver ante sus compañeros de trabajo en la delegación Tláhuac como que había sido intervenida en un sanatorio de Houston, Texas (¡ah, caracso!)… De «mitómana», pues, no la bajan quienes han podido conocerla y, por ende, escucharla contar sus aventuras… Mientras tanto, un año después de que la había incorporado a la nómina de su administración y de que tenía pocos días de haberse marchado, Gilberto se encontró a aquel amigo periodista de La Jornada que supuestamente se la había recomendado como apta para desempeñar la función de vocinglera, por lo que de inmediato le reclamó por endosarle a la «Maruja», a lo que éste terminó por aceptar que en su momento no supo qué hacer con ella y que lo único que se le ocurrió fue mandarla a Tláhuac… El tiempo transcurrió y cuando todos aquellos que trabajaban en la administración delegacional y que habían tenido el horror de tenerla como jefa, supusieron que finalmente en Tláhuac se habían librado de la «Maruja», quien desde El Rosario, Azcapotzalco, venía a enchincharlos con sus botaduras de cabras al monte, apareció en el escenario político de Tlahuita la bella el celebérrimo «Rigoñas», conspicuo candidato de un mesías de Macuspana a la jefatura delegacional, y al grito ¡de aquí soy!, la recanija «Maruja» se volvió a aparecer por la zona chinampera como alma en pena de la burocracia… La dichosa sencillez, y la calma venturosa, me hicieron apetecer, la soledad de los claustros y su santa rigidez, exclamó la infausta… Y como ambos compartían su afición por verle la cola al chamuco debido a fumar como vil chacuacos, la «Maruja» aseguró una chamba cuando el «Rigoñas» se alzó como el mero mero petatero de la ya no tan provinciana Tláhuac… Pero mi dueña, ¿dónde estará?... Esa mujer, con sus pláticas, al cabo, me entretiene alguna vez, suspiró el moreno… Porque buena para cuentearse al prójimo, léase el apocado «Rigoñas», la «Maruja» no tuvo problema para convencerlo de que ella podía serle útil como sheriffa particular a fin de resolverle toditos sus problemas… Para ello, recurrió a su añeja táctica, esa que venía poniendo en práctica desde sus días con Gilberto como delegado, consistente en detectar aquellos asuntos torcidos desde las áreas del Jurídico o de Finanzas de la administración pública –como por ejemplo los relacionados a clausuras abusivas, recursos etiquetados, chanchuyos, extorsiones, diezmos o si de verdad el «Rigoñas» se llevaba de a cuartos con el mentado «Ojos», verdadero mandamás detrás del escritorio del delegado morenista, o si era cierto que había cambiado de cuaderno de rayas y ahora se llevaba de piquete de ojos con el primo– y después filtrar los asuntos escabrosos a sus operadores externos… Para que luego, estos operadores, camuflados en identidades ciudadanas, ingresaran solicitudes de información a la administración del «Rigoñas» haciéndose pasar por vecinos quisquillosos, con cuestionamientos que le cerraban el gaznate al más pintado de los delegados, además de fruncirles la conciencia y hacerlos que pasaran saliva amarga con harta dificultad, para que al final de cuentas y tras de la consabida imploración del delegánster cual ochentera comedia de Televisa con aquello del ¿y ahora quién podrá ayudarme?, apareciera en escena, pero sin dar brincos con disfraz de Chapulín Colorado, sino como la heroína Hermelinda Linda de la celebérrima historieta setentera (y que Chachita Muñoz personificó en el cine), la letal «Maruja» dispuesta a apaciguar la presunta jauría de preguntones indiscretos para librarlo de peligros y maledicencias, e indicarle a sus canchanchanes con un estruendoso ¡chitón, bellacos!, que se fueran a moler a otra parte… Así que tras de haber ahuyentado a los presuntos inquisidores y quedar ante el «Rigoñas» como su salvadora y escuchar de la anémica voz de éste aquello de «eres la héroe de la película, mamá», para acabar fumándose un churro de puritito gusto, «Maruja» exclamó: Y no sé por qué al decirme, que podría acontecer, que se acelerase el día, de mi profesión, temblé, y sentí del corazón, acelerarse el vaivén, y teñírseme el semblante, de amarilla palidez… Por eso aún es fecha, que ni para cuando acabar, que del primer piso del añoso edificio público central, salgan empleados pachecos, una vez concluida su jornada laboral, a causa de que los hornazos ahí se ponen de a peso, sobre todo en el corredor que va del claustro del «Rigoñas» hasta la trinchera de comunicación social y relaciones impúdicas –donde deambulan los otros troles del doctor Kanek, el mismo que urdió aquel foro axolotl para patrocinio y lucimiento del tristemente célebre «dipuporno» Escamilla, y de cuyo sombrío relato lo dejaremos para próxima ocasión, toda vez que como dijo la Nana Goya, esa es otra historia–, a causa del olor a petate y a Marlboro adulterado que se percibe en el ambiente… De ahí pues los rumores que circundan la delegación, acerca de que la infame «Maruja» mantiene al «Rigoñas» como entoloachado a causa de hacerlo ingerir algún brebaje maligno, porque lo tiene comiendo maicito de su mano, aunque para ser sinceros de un tiempo a la fecha a esa especie de Hermelinda rediviva de la gestión delegacional en Tlahuita la bella, como que se le ha reventado la bilis por aquello de que nomás no ha podido silenciar los señalamientos y denuncias contra las corruptelas del «Rigoñas» de dos periodistas de la región (Armando Ramírez y Sergio Rojas), por más que de su perturbada sesera ha espetado patrañas perniciosas inventándoles desviaciones de conducta y propensiones funestas –al no tener en los hechos de qué realmente acusarlos–, que no son otra cosa que calenturientas maquinaciones que sólo divulga a través de su larga lista de troles en Facebook, y que no son más que remedos de espantapájaros con identidades falsas, a los que recurre para lanzar su ponzoña debido a la cobardía que la acomete y la estremece ese frenesí maniático que la perfila, al no poder dar la cara, de frente, con la cola limpia… Es así como a la «Maruja» termina por exhibirla ese endemoniado ser que lleva dentro, y que la muestra como el ente pérfido y siniestro que ha sobrevivido como espectro fantasmagórico en sucesivas administraciones públicas de Tláhuac a través de los años, al suponer en su trastrocamiento que ambos comunicadores serían de su misma condición de mercenaria y que con sus denuncias sólo andarían en busca del chayote y el embute para hablar bien de su jefe, como lo hace ella con quienes ejercen el periodismo sin vocación ni pasión. De ahí que al primero, además de satanizarlo inventándole jefes por doquier nada más porque como periodista platica con cualquier actor de la grilla politiquera se le ponga enfrente, por haber nacido en una hermana nación centroamericana, largue todas sus obcecaciones al suponer –¡hágame usted favor!, coherente y sensato lector, lectora– que con machacarle en los textos que pone en las páginas de sus troles la condición de guatemalteco que como primera nacionalidad tiene –verbigracia del delirium tremens constante y retorcido de «Maruja»–, tan sólo por consignar en sus notas periodísticas tanto extravíos como visos de corrupción de la administración delegacional donde ésta cobra por reptar, con eso conseguirá desprestigiar al comunicador y defender lo indefendible del desacreditado «Rigoñas»… Mientras que al segundo la malvada aludida le urdió calumnias que placentera subió a las páginas de sus trolecitos, pero no conforme con eso y para que sus dichos viperinos y viboreznos tuvieran mayor repercusión, la infausta «Maruja» quiso presionar a personas que laboraban en la administración delegacional del «Rigoñas» para que retomaran los embustes y diatribas que ella misma había escrito contra el director de la revista Nosotros y los pusieran en sus correspondientes páginas de Facebook, a fin de que se viera que no solamente eran troles los que le hacían segunda, pero al negarse rotundamente a acceder a sus instrucciones y decirle que no se prestarían a sus siniestras pretensiones, «Maruja» acabó por desquiciarse (¡¿más?!) y solicitó el apoyo del «Rigoñas» para que ipso facto diera su anuencia a fin de que fueran puestas a disposición de personal o, de plano, si cabía el caso por su condición laboral, las despidieran de la administración… Habrá que ver si los puntillosos fiscales de la Conapred, tan proclives para aprovechar las luminarias mediáticas que les da condenar futilidades como los gritos de ¡eeeeeh, pu…! en los estadios de futbol mexicanos, están dispuestos a aplicarse en Tláhuac para constatar la xenofobia de la «Maruja» que arroja a través de sus troles, porque de probarse que dichas identidades falsas son operados desde el interior del edificio local de una administración pública, en este caso la de Tláhuac, habría las pruebas suficientes para fincar responsabilidades a la del morenista del «Rigoñas», por violar las leyes contra la discriminación, lo que acabaría por complicársele al delegado de marras quien ya tiene bastantes dudas qué despejar… Fantasmas desvaneceos; su fe nos salvaSólo en vida más pura los justos comprenderán… Finalmente resulta, para colmo de sus males, que como lo hace la «Maruja» con sus operadores camuflados en vecinos de Tláhuac, sucedió que en días pasados un ciudadano que ante la oficina de información pública del «Rigoñas» se identificó como «Plátano vengador», pidió que se le informara si a los funcioñeros –personal de estructura, pues– de la administración morenista de Tlahuita la bella se les habían hecho exámenes psicológicos antes del inicio de la gestión, para constatar que su estado mental estuviera normal, pero de manera especial preguntó que en caso de haberse realizado le dijeran si la «Maruja Barbaján» los había aprobado, por lo que cuentan quienes presenciaron aquel fatídico pasaje en el edificio delegacional, que «Maruja» perdió los estribos y como desquiciada comenzó a arrancarse los cabellos mientras profería maldiciones en contra de aquel «Plátano vengador» que la había sacado de sus casillas, haciéndola vomitar pastosa y hedionda sustancia verde, porque la histeria la invadió tras de descubrir que preguntaban específicamente por la condición de su salud mental… ¡Ah, por doquiera que fui, la razón atropellé, la virtud escarnecí, y a la justicia burlé. Y emponzoñé cuanto vi, y a las cabañas bajé, y a los palacios subí, y a los claustros escalé; y pues tal mi vida fue, no, no hay perdón para mi... Eh, aquí, pues, que la historia de la «Maruja» aún tiene mucho por dar, y que aquí mientras tanto, en los días subsecuentes habremos de reseñar. Guarézcanse pues los lectores de tan satánico ser, que en Tláhuac con su lengua viperina torrentes de ponzoña terminará por esparcir, al menos, claro está, mientras al disoluto «Rigoñas» lo tenga a su merced y mientras el plazo de éste en la delegación llegue a expirar… He dicho y consignado está.