 | Madres de familia aún no se reponen de los gastos de clausura del ciclo anterior |
A decir de fuentes confiables, el Cendi Malinaxóchitl en la Alcaldía
Tláhuac, abrirá el nuevo ciclo escolar con prometedoras perspectivas para
quienes integran la directiva, primero, y después para el personal docente.
¿Qué por qué decimos esto?
Pues porque –imagínese nada más–
madres de familia nos filtraron información relacionada con lo que ahí
presuntamente sucede.
Los requisitos para que cada niña o niño
pueda comenzar el año bien y de buenas con la dirección y sus profesoras, es
que de forma individual se presente el
primer día con una caja de hojas bond, ya sea tamaño carta u oficio –dependiendo
de lo que haya determinado la mera jefa del Centro de Desarrollo Infantil–.
Por lo que sabemos, una caja de papel bond de 5,000 hojas
(dividida en 10 paquetes de 500 hojas) cuesta aproximadamente entre $700 y
$1,150 pesillos en tamaño carta, mientras que la caja equivalente en tamaño oficio ronda entre $1,100 y $1,500
morlacos, dependiendo de la marca (como Copamex, Scribe u Office Depot) y
el establecimiento.
A aquellas madres de familia a las
que no les tocó llevar caja de hojas bond, se le exigió llevar una
guillotina.
El precio de una guillotina o cizalla para cortar papel
varía entre los $210 pesos (una chafona) y $1,800 pesotes, dependiendo del tamaño, los materiales de la base
(plástico, madera o metal) y la cantidad de hojas que puede cortar de un solo
golpe (de 5 hasta 16 hojas).
A quienes no se les encomendó la
tarea de llevar ni hojas ni guillotina, se les responsabilizó de llevar dos
galones de pintura.
El precio de un galón de pintura (4 litros) varía entre
los $250 y los $1,300 pesos, según la marca, la calidad y, si es vinílica,
acrílica o especializada para interiores o exteriores. Las opciones económicas cuestan alrededor de $250 pesos,
mientras que las líneas premium o
de marcas reconocidas superan los $600 varos por galón.
Y a las mamás que no tuvieron la fortuna
de haber sigo elegidas para llevar ninguno de los tres artículos anteriores,
se les notificó que simplemente deberán
aportar como cuota de colaboración al Cendi la cantidad de 3 mil pesos.
Asegún nos cuentan, hubo jefas de familia que recibieron la
encomienda de donar al Centro una olla exprés, a fin de que –suponemos,
pues– las profesoras puedan cocinar su caldito de res mientras los y las
chamacas disfrutan de su hora de recreo.
Una olla exprés tradicional de
aluminio en México cuesta entre $700 y $2,000 pesos, según la marca y
capacidad (6 a 8 litros).
También nos contaron que cuando la directora
se enteró, gracias al halconeo de sus incondicionales, que había inconformidad
entre las madres de familia, de inmediato confrontó a las revoltosas para decirles que si no estaban de acuerdo
mejor se llevaran a sus escuincles a un colegio particular para que vieran y
constataran lo que ahí cobran por aguantarles a sus bodoques.
Sin embargo, la pregunta que toda
mamá se hizo fue la de ¿para qué la
exigencia de tanto artículo de papelería? ¿Acaso las profesoras piensan poner
un negocio de fotocopias y engargolado?
Porque de ser así, lo único que les
faltó fue enjaretarle a alguien la donación de una engargoladora, cuyos precios varían entre los $550 hasta más de
$5,000 pesos, dependiendo de la capacidad de perforación, tipo de arillo
y marca.
Ni hablar. Habrá que dar seguimiento
a este caso por más común y corriente que sea en tiempos de la transformación
de cuarta.
¿O nos van a salir que aquello de que
cuando gobernaba el PRI pedían más?
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