miércoles, 23 de septiembre de 2026

Antorcha Campesina, los nuevos operadores de Berenice y Rigoberto

Mercado Sobre Ruedas                                                                                                                            

 

De grillos y políticos

Mercado Sobre Ruedas

Por Zaratustra

·      Antorchos van por Coordinaciones Territoriales

·      Operación Mixquic ya está en marcha

·      Objetivo: impedir reelección de Flores Peña

·      A cambio recibirían el predio de La Tabiquera

·      El predio se encuentra en la Miguel Hidalgo

La disputa por la Coordinación Territorial de San Andrés Mixquic en la Alcaldía Tláhuac, nos dicen, vuelve a poner bajo la lupa la injerencia política de la alcaldía en los procesos de los pueblos originarios.

Y es que en Tláhuac, la elección para una Coordinación Territorial parece significar la perruna disputa por el control político de todo el territorio de la demarcación.

Luego entonces, el proceso para elegir al o la titular de la Coordinación Territorial de San Andrés Mixquic arrancó con siete perfiles registrados.

Sin embargo, detrás de la contienda electoral hay una disputa de mayor calado: la posibilidad de que el grupo político encabezado por Berenice Hernández y Rigoberto Salgado recupere una coordinación que, desde 2023, dejó de estar bajo su control político.

La primera tarea de los nuevos operadores, sería la de impedir a toda costa que Azucena Flores Peña conserve la Coordinación Territorial.

Y es que en el tablero político de Tláhuac reaparece un viejo conocido: Antorcha Campesina.

Mixquic, la excepción al control político

San Andrés Mixquic representa un caso particular dentro de las 12 Coordinaciones Territoriales de Tláhuac.

En 2023, Azucena Flores Peña consiguió llegar a la Coordinación Territorial sin el respaldo del gobierno de la alcaldía. El resultado fue cuestionado e impugnado por la administración local, pero Flores Peña logró salir airosa y pudo concluir su encargo al frente del proceso.

Desde entonces, San Andrés Mixquic ha mantenido una relación particularmente tensa con doña Berenice como autoridad en Tláhuac.

El pueblo ha tenido que exigir servicios, programas y apoyos que corresponden a la demarcación, mientras persisten reclamos relacionados con seguridad, bacheo, alumbrado público, mantenimiento urbano y respaldo al sector agrícola.

Para un amplísimo sector de la población, la paradoja resulta evidente: Mixquic recibe una enorme atención institucional durante la temporada de Día de Muertos, cuando se convierte en uno de los principales atractivos turísticos de la Ciudad de México, pero durante el resto del año las necesidades de la comunidad son relegadas a segundo plano.

Siete candidaturas y una batalla política

En el actual proceso, cuatro de los siete perfiles registrados son señalados por sectores de la comunidad como cercanos a la administración de Berenice Hernández. Es decir, su participación podría fragmentar el voto, generar condiciones para impugnaciones posteriores o, incluso, convertirse en una herramienta para impedir que doña Azucena Flores Peña pueda competir por la reelección.

Es entonces cuando aquí aparece una de las principales preguntas del proceso:

¿Se está compitiendo realmente por la Coordinación Territorial de Mixquic o se está librando una batalla por recuperar el control político de la comunidad?

La diferencia no es menor.

Porque si la elección termina judicializada o impugnada, el resultado podría dejar de definirse exclusivamente en las urnas y trasladarse a las instancias administrativas y jurídicas.

Y es precisamente en ese terreno donde Rigoberto y su grupo político se siente más cómodo, debido a que siente que tiene el respaldo del partido Morena.

El fantasma de Antorcha

La participación de integrantes o simpatizantes de Antorcha Campesina añade un ingrediente particularmente sensible.

La organización, históricamente vinculada con estructuras políticas del PRI, ha mantenido durante décadas presencia en distintas zonas del país mediante organizaciones sociales, gestión territorial y movilización.

Su aparición en un proceso comunitario de Mixquic genera cuestionamientos entre quienes defienden la autonomía de los pueblos originarios.

La preocupación es sencilla: que una elección comunitaria termine convertida en una operación política.

Y en Tláhuac, donde durante años distintos grupos han buscado mantener estructuras territoriales bajo su influencia, Mixquic representa una pieza demasiado importante como para dejarla fuera del tablero.

¿Y el supuesto pago?

Según nos dicen, de por medio está en la negociación un predio conocido como «La Tabiquera», ubicado en la Colonia Miguel Hidalgo, también de Tláhuac.

La versión señala que dicho predio podría formar parte de los acuerdos políticos entre la alcaldía Tláhuac y Antorcha Campesina para recuperar el control de Mixquic.

Así las cosas, el proceso de San Andrés Mixquic será mucho más que una elección local.

Algo así como una prueba para saber hasta dónde llega la autonomía de los pueblos originarios frente al poder político de la alcaldía.

También será una prueba para el propio partido de Morena en Tláhuac.

Porque si un grupo político puede intervenir, fragmentar o condicionar un proceso comunitario para recuperar una coordinación territorial que perdió en las urnas, entonces el problema ya no es solamente quién gana Mixquic.

¡Cosas veredes –lector, lectora– que non crederes!… Al grado de preguntarse ¿cómo fue que siendo antorchista de hueso colorado, doña Azucena acabó rascándose con sus propias uñas?


No hay comentarios:

Publicar un comentario