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Mercado Sobre Ruedas |
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La disputa por la Coordinación
Territorial de San Andrés Mixquic en la Alcaldía Tláhuac, nos dicen,
vuelve a poner bajo la lupa la injerencia política de la alcaldía en los
procesos de los pueblos originarios. Y es que en Tláhuac, la elección para una Coordinación Territorial
parece significar la perruna disputa por el control político de todo el
territorio de la demarcación. Luego entonces, el proceso para elegir al o la titular de
la Coordinación Territorial de San Andrés Mixquic arrancó con siete perfiles
registrados. Sin embargo, detrás de la contienda electoral hay una
disputa de mayor calado: la posibilidad de que el grupo político encabezado
por Berenice Hernández y Rigoberto Salgado recupere una
coordinación que, desde 2023, dejó de estar bajo su control político. La primera tarea de los nuevos operadores, sería la de impedir
a toda costa que Azucena Flores Peña
conserve la Coordinación Territorial. Y es que en el tablero político de Tláhuac reaparece un
viejo conocido: Antorcha Campesina. Mixquic, la excepción al control político San Andrés Mixquic representa un caso particular dentro de
las 12 Coordinaciones Territoriales de Tláhuac. En 2023, Azucena
Flores Peña consiguió llegar a la Coordinación Territorial sin el
respaldo del gobierno de la alcaldía. El resultado fue cuestionado e impugnado
por la administración local, pero Flores
Peña logró salir airosa y pudo concluir su encargo al frente del proceso. Desde entonces, San Andrés Mixquic ha mantenido una
relación particularmente tensa con doña Berenice
como autoridad en Tláhuac. El pueblo ha tenido que exigir servicios, programas y
apoyos que corresponden a la demarcación, mientras persisten reclamos
relacionados con seguridad, bacheo, alumbrado público, mantenimiento urbano y
respaldo al sector agrícola. Para un amplísimo sector de la población, la paradoja
resulta evidente: Mixquic recibe una enorme atención institucional durante la
temporada de Día de Muertos, cuando se convierte en uno de los principales
atractivos turísticos de la Ciudad de México, pero durante el resto del año
las necesidades de la comunidad son relegadas a segundo plano. Siete candidaturas y una batalla política En el actual proceso, cuatro de los siete perfiles
registrados son señalados por sectores de la comunidad como cercanos a la
administración de Berenice Hernández.
Es decir, su participación podría fragmentar el voto, generar condiciones
para impugnaciones posteriores o, incluso, convertirse en una herramienta
para impedir que doña Azucena Flores
Peña pueda competir por la reelección. Es entonces cuando aquí aparece una de las principales
preguntas del proceso: ¿Se está compitiendo realmente por la Coordinación Territorial
de Mixquic o se está librando una batalla por recuperar el control político
de la comunidad? La diferencia no es menor. Porque si la elección termina judicializada o impugnada,
el resultado podría dejar de definirse exclusivamente en las urnas y
trasladarse a las instancias administrativas y jurídicas. Y es precisamente en ese terreno donde Rigoberto y su grupo político se
siente más cómodo, debido a que siente que tiene el respaldo del partido
Morena. El fantasma de Antorcha La participación de integrantes o simpatizantes de
Antorcha Campesina añade un ingrediente particularmente sensible. La organización, históricamente vinculada con estructuras
políticas del PRI, ha mantenido durante décadas presencia en distintas zonas
del país mediante organizaciones sociales, gestión territorial y
movilización. Su aparición en un proceso comunitario de Mixquic genera
cuestionamientos entre quienes defienden la autonomía de los pueblos
originarios. La preocupación es sencilla: que una elección comunitaria
termine convertida en una operación política. Y en Tláhuac, donde durante años distintos grupos han
buscado mantener estructuras territoriales bajo su influencia, Mixquic
representa una pieza demasiado importante como para dejarla fuera del
tablero. ¿Y el supuesto pago? Según nos dicen, de por medio está en la negociación un
predio conocido como «La Tabiquera», ubicado en la Colonia Miguel Hidalgo,
también de Tláhuac. La versión señala que dicho predio podría formar parte de
los acuerdos políticos entre la alcaldía Tláhuac y Antorcha Campesina para
recuperar el control de Mixquic. Así las cosas, el proceso de San Andrés Mixquic será mucho
más que una elección local. Algo así como una prueba para saber hasta dónde llega la
autonomía de los pueblos originarios frente al poder político de la alcaldía. También será una prueba para el propio partido de Morena
en Tláhuac. Porque si un grupo político puede intervenir, fragmentar o
condicionar un proceso comunitario para recuperar una coordinación
territorial que perdió en las urnas, entonces el problema ya no es solamente
quién gana Mixquic. ¡Cosas veredes –lector, lectora– que non crederes!… Al grado de preguntarse ¿cómo fue que siendo antorchista de hueso colorado, doña Azucena acabó rascándose con sus propias uñas? |
miércoles, 23 de septiembre de 2026
Antorcha Campesina, los nuevos operadores de Berenice y Rigoberto
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