 | Una fotografía de cuates, porque nunca han sesionado, al menos de octubre de 2024 a septiembre de 2025 |
Tláhuac tiene un Concejo que, en los hechos, sus
integrantes, sin excepción, parecen haber renunciado a una de las principales
razones por la que esta figura fue creada: ser contrapeso del gobierno de la alcaldía.
Un estudio realizado por Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, coloca al Concejo de la alcaldía Tláhuac
prácticamente en el fondo de la evaluación. El órgano encargado de vigilar,
supervisar y controlar el ejercicio de gobierno de la demarcación obtuvo apenas 1.44 puntos de 10 y se
ubicó en el lugar número 14 de 16.
Dicha evaluación corresponde al primer año de actividades
del Concejo electo, es decir, de octubre de 2024 a septiembre de 2025.
La Métrica de
Concejos y Alcaldías Chilangas Abiertas (MeCaCha 2026), arroja los siguientes resultados:
En cumplimiento
normativo, Tláhuac obtuvo 5 puntos; en cumplimiento operativo, apenas 0.77; mientras que en transparencia y participación ciudadana
obtuvo cero puntos.
Como decían los antiguos, ¡están para el arrastre!
Pero hay un dato que resume buena parte del problema: de
las 12 sesiones ordinarias que se debieron llevar a cabo con los integrantes del
Concejo durante ese primer año, el estudio de MeCaCha no registró ninguna, esto es, cero de 12.
Como quien dice, ¡la
pura hueva!
El Concejo de Tláhuac... ¡Reprobado!  | | Los resultados de MeCaCha |
La Ley Orgánica de
Alcaldías establece que las sesiones ordinarias de los concejos deben
realizarse por lo menos una vez al mes. Además, las sesiones deben atender
principios de transparencia, rendición de cuentas y máxima publicidad.
Pero no sólo eso, el propio Reglamento Interno del Concejo de Tláhuac establece que dichas
sesiones ordinarias se deben celebrar, ojo, por lo menos una vez al mes. Y para mayor control y se siente el precedente
de la celebración de las sesiones, éstas se deben transmitir en directo a
través de las redes sociales oficiales de la alcaldía. Sin embargo, ¡oh, triste
situación por aquello del embute y el cochupo! –ya no tanto por los concejales del partido oficial, porque
de esos se conoce de antemano cuál es su papel–, sino por los presuntos opositores
y opositoras que durante años han sabido aprovechar las migajas que les
obsequia la cuatro T.
Luego entonces, a
la fecha ninguna sesión se ha transmitido.
Aunque existen fotografías de reuniones con la alcaldesa
de Tláhuac, Berenice Hernández Calderón, eso no significa que haya habido alguna reunión.
Tales fotos son sólo vil montaje. Igualito a como acostumbraba
hacer el ex presidente tabasqueño al subir a un fantasmagórico tren en un
mafufo viaje al AIFA a varios de sus colaboradores, para que la cámara captara a estos con cara de
embeleso mientras miraban a través de las ventanillas escenarios salidos de la
imaginación de los productores de la Mañanera.
Porque no existe ningún antecedente visual o testimonial
de lo que se abordó en dichas reuniones de concejales y concejalas con la
susodicha autoridad.
Por consiguiente, el de Tláhuac es una especie de Concejo
de chocolate, debido a que un Concejo debería revisar, supervisar y
cuestionar los actos y acciones de la gobernante local.
Entre las atribuciones que se le dan a un concejal están el
poder revisar el informe anual de la alcaldía y los informes parciales sobre
el ejercicio del gasto público y de gobierno; opinar sobre cambios de uso de
suelo y construcciones, así como participar en asuntos relacionados con los
servicios públicos y otras decisiones relevantes de la demarcación.
La Ley Orgánica
no concibe a los concejales como figuras decorativas. Por ello, los resultados
del estudio evidencian una falta grave de impunidad.
Un Concejo que no sesiona, difícilmente puede fiscalizar;
un Concejo que no fiscaliza difícilmente puede ser contrapeso, y un Concejo
que no es contrapeso corre el riesgo de convertirse en un órgano meramente
testimonial.
El estudio de MeCaCha
no afirma que el Concejo no haya presentado absolutamente ninguna denuncia o
solicitado alguna auditoría en cualquier instancia. Lo que sí documenta es
una ausencia prácticamente total de actividad ordinaria, transparencia y
participación ciudadana durante el periodo evaluado. Lo burdo de la patraña  | Concejales y concejalas en supuesta reunión que al menos en el primer año del órgano no se dio |
¿Quiénes
integran el Concejo de Tláhuac?
A diferencia de ejercicios anteriores, Tláhuac cuenta
actualmente con 12 concejales, debido al crecimiento poblacional que
determinó una integración mayor para esta demarcación. La Ley Orgánica
establece 12 concejales para alcaldías de entre 300 mil y 500 mil habitantes.
La integración del Tercer Concejo quedó de la siguiente
manera:
Morena encabeza el concejo de la alcaldía con siete
miembros, los cuales son:
· Mauricio Arturo Molotla Chavarría
· Teresa Pineda Martínez
· José Jaime Palacios Castañeda
· Alexandra Huerta Rojo
· Tereso de Jesús Núñez Zúñiga
· Estephany Enríquez Alvarado, y
·
José Luis García
Padilla.
Por la oposición figuran los siguientes:
· Marco Antonio Ramírez Vázquez, de Acción Nacional
· Jessica Lesslye Domínguez Martínez, postulada por el PRI
· Juana Rincón Martínez, del PAN
· Arturo Colón Aguilar, de Movimiento Ciudadano, y
·
Mariana García
Aguilar, del
Partido Verde.
En otras palabras, Morena controla siete de los 12
espacios del Concejo, mientras que las fuerzas opositoras y aliadas reúnen
los cinco restantes.
Y ahí está otra de las claves políticas del caso.
Morena no solamente gobierna la alcaldía Tláhuac: también tiene
siete de los 12 lugares del Concejo, una mayoría que representa 58.3% de
dicho órgano.
Eso significa que el partido en el gobierno tiene una
posición dominante dentro del órgano que constitucionalmente debería
funcionar como uno de los contrapesos internos de la administración.
Pero el problema, desde la perspectiva democrática, no es
que Morena tenga mayoría.
El problema es, ¿qué hace esa mayoría con el poder que
recibió en las urnas?... Efectivamente, ¡nada!
Una mayoría puede convertirse en una herramienta para
garantizar gobernabilidad, pero también puede convertirse en un mecanismo de
silencio si los concejales dejan de utilizar las facultades que la ley les
confiere.
El reto para los concejales no
es únicamente recuperar la celebración de sesiones, Es recuperar la razón de
ser del Concejo para ser contrapeso, fiscalizar, cuestionar y abrir las
puertas de la alcaldía a la ciudadanía.
Porque si el Concejo no vigila
al gobierno, ¿quién lo hace desde adentro de la alcaldía?
¡Cosas veredes –lector, lectora– que non crederes!… como es el caso de figurines de la grilla politiqueril de Tláhuac que
han chupado de la ubre presupuestal año tras año y se turnan el cargo entre
el marido y la mujer y uno que otro familiar,
y cuyo cinismo y procacidad faran
fablar las piedras… ¡Al tiempo!
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