 | Buscan mantener la mayoría política sin rupturas |
El partido Morena en la Ciudad de México ratificó su
estrategia de alianza con el Partido del Trabajo (pt) y el Partido Verde Ecologista de México (pvem) rumbo a las elecciones de 2027,
con el objetivo de mantener la mayoría política que el movimiento de la
Cuarta Transformación ha construido en la capital durante los últimos años.
El acuerdo
coloca nuevamente a los tres partidos frente a un escenario electoral en el
que estarán en disputa las 16
alcaldías de la Ciudad de México y las 66 diputaciones que integran el
Congreso capitalino, por lo que la definición de candidaturas,
distribución de posiciones y operación territorial serán factores
determinantes para el futuro político de la capital. La Constitución local
establece que el Congreso está integrado por 66 diputaciones. (Tribunal Electoral)
La decisión
ocurre en un momento en el que Morena y sus aliados buscan llegar
cohesionados a una elección que representará una prueba importante para el
oficialismo capitalino. A nivel
nacional, las dirigencias de Morena, PT y PVEM ya habían confirmado en mayo
de 2026 su intención de competir conjuntamente en los comicios de 2027 y
avanzar en la construcción de una plataforma política común.
Una alianza
que busca preservar el poder en la capital
El entendimiento
entre Morena, PT y PVEM tiene como principal objetivo evitar la fragmentación
del voto del bloque gobernante y conservar la ventaja electoral alcanzada en
2024.
En aquella
elección, la coalición oficialista obtuvo la Jefatura de Gobierno con Clara
Brugada y, de acuerdo con los resultados preliminares, se colocó al frente en
11 de las 16 alcaldías.
En el Congreso
capitalino, Morena y sus aliados también alcanzaron una posición dominante.
Tras la integración de la legislatura, el bloque de la Cuarta Transformación
quedó con 43 de las 66 diputaciones, a un escaño de la mayoría calificada.
La apuesta para
2027 será, por tanto, conservar esa correlación de fuerzas y evitar que la
oposición recupere territorios estratégicos.
El
antecedente: de la irrupción de Morena a la consolidación del bloque
El crecimiento
de Morena en la Ciudad de México se aceleró en 2018, cuando Claudia Sheinbaum
ganó la Jefatura de Gobierno y el movimiento se convirtió en la principal
fuerza política de la capital.
Sin embargo, es
importante distinguir entre el origen del predominio electoral de Morena y la
posterior consolidación de la alianza con PT y PVEM.
La coalición
integrada por Morena, PT y PVEM se formalizó en la Ciudad de México para el
proceso electoral de 2024. El Instituto Electoral de la Ciudad de México (iecm) aprobó en noviembre de 2023 el
convenio denominado «Juntos Hacemos Historia en la Ciudad de México»,
suscrito por los tres partidos para contender por la Jefatura de Gobierno.
Posteriormente,
Morena, PT y PVEM registraron la candidatura común «Seguiremos Haciendo
Historia en la Ciudad de México» para competir por diputaciones locales y 15
alcaldías.
Esta estrategia
permitió que las tres fuerzas concentraran buena parte de sus votos en
candidaturas comunes, particularmente frente al bloque opositor que en 2024
se presentó bajo la alianza PAN-PRI-PRD.
2021: la
elección que encendió las alertas
El antecedente
de 2021 también resulta fundamental para entender la decisión de mantener un
frente común.
Aquel proceso
electoral significó un fuerte retroceso territorial para Morena en la
capital, con la oposición avanzando en varias alcaldías y fracturando el mapa
político que el partido había construido tres años antes.
La experiencia
dejó una lección para el oficialismo: la división interna y la competencia
entre fuerzas cercanas ideológicamente pueden facilitar el crecimiento de la
oposición, especialmente en demarcaciones donde las diferencias entre
candidaturas pueden resultar decisivas.
Por ello, de
cara a 2027, la alianza con PT y PVEM no sólo representa una suma de siglas,
sino una estrategia para evitar que los partidos del mismo bloque compitan
entre sí y terminen debilitando sus posibilidades de triunfo.
El reto de
2027: candidaturas, territorio y unidad
El principal
desafío de Morena y sus aliados no será únicamente definir si competirán
juntos, sino cómo repartirán las candidaturas y qué perfiles serán postulados
en cada territorio.
La experiencia
de 2024 mostró que la alianza puede ser electoralmente competitiva, pero
también evidenció que cada partido buscará conservar espacios de poder y
ampliar su representación.
A nivel
nacional, las dirigencias de Morena, PT y PVEM han reconocido que uno de los
asuntos centrales de la negociación rumbo a 2027 será determinar en qué
entidades y regiones cada partido propondrá candidatos.
En la Ciudad de
México esa discusión adquiere una dimensión particular debido a la
importancia política de las alcaldías. Demarcaciones
como Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Tláhuac, Xochimilco, Coyoacán, Cuauhtémoc
y Benito Juárez representan territorios con características electorales,
sociales y políticas muy distintas.
La selección de
candidatos, el peso de los grupos locales, las estructuras territoriales y la
evaluación de los gobiernos de las alcaldías, serán elementos que podrían
modificar el equilibrio político de la capital.
Una elección
que anticipa la disputa por 2030
Más allá de la
renovación de alcaldías y Congreso, los comicios de 2027 podrían convertirse
en el primer gran termómetro político para medir la fuerza de Morena en la
Ciudad de México rumbo a la sucesión de 2030.
Para el oficialismo, conservar una mayoría sólida en el
Congreso y mantener el mayor número posible de alcaldías permitiría llegar
fortalecido a la segunda mitad del actual sexenio capitalino.
Para la oposición, en cambio, 2027 representará una
oportunidad para recuperar territorios y demostrar que la alternancia
registrada en 2021 no fue un episodio aislado.
Así, la
ratificación de la alianza entre Morena, PT y PVEM abre formalmente una nueva
etapa de competencia política en la capital. El bloque oficialista parte con la ventaja de contar con una
estructura electoral consolidada, pero enfrentará el desafío de mantener la
unidad interna, seleccionar candidatos competitivos y responder a las
demandas ciudadanas en cada una de las 16 demarcaciones.
La elección de
2027, en consecuencia, no sólo definirá quién gobernará las alcaldías y quién
tendrá el control del Congreso capitalino durante los siguientes años:
también comenzará a delinear el nuevo mapa político de la Ciudad de México
rumbo a 2030.
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