 | Donde pisa Kanek pone su sello distintivo de la lucha y el trabajo |
Lo que prácticamente no se atreve a hacer un figurín de la
grilla politiqueril en México, lo
hizo Kanek Zacarías hace unos días, al atender la invitación que le hizo un
grupo de estudiantes y académicos del Instituto
Tecnológico Nacional de México Campus Tláhuac II, ubicado en San Juan Ixtayopan.
El pretexto para la visita –porque al buen entendedor…, cada invitación
que este singular personaje recibe es una muestra de respaldo a sus
pretensiones políticas–, fue llevar a cabo, de acuerdo con sus propias
palabras, «una chula intervención para darle una zarpita de tigre a las canchas de futbol».
Ciertamente, tras el zarpazo asestado a la rehabilitación
de las canchas, Kanek sumó otra raya más al tigre de sus aspiraciones
políticas, porque ya con esta visita a una institución educativa, suma varias
en Tláhuac, donde es ya conocido y tiene gran credibilidad entre un amplio
sector de jóvenes, no por los choros discursivos que suelen espetar los mismos
parlanchines y merolicos profesionales de siempre que la víspera de cada
temporada de elecciones brincan como plaga de langosta sobre los fértiles
campos del mercado electoral para arrasarlos con sus ofertas engatusadoras.
Lo que nos dicen, es que, en efecto, Kanek con su gran
equipo de colaboradores en conjunción con estudiantes, profesores y vecinos,
realizaron una exitosa jornada de rehabilitación de las canchas del Tecnológico
Tláhuac II, en donde quien de la noche a la mañana se convirtió en el villano
favorito de Rigoleto Salado, remedo
de cacique medieval en la demarcación, concretó apoyos y, sobre todo,
reafirmó compromisos con la educación de los jóvenes de Tláhuac.  | Kanek en la talacha en una cancha del Tecnológico Tláhuac II |
Pero también, públicamente agradeció a quien calificó como
su amiga, a la directora del Tecnológico en San Juan Ixtayopan, Claudia Porras, por haberle hecho la
invitación a él y a su diligente equipo de Tláhuac te Quiero Bonito para ir no a grillar sino a trabajar, algo que debe ocuparnos cada vez más en un país dominado, de la A
a la Z –pasando
por la T de Tláhuac– por los cárteles de la droga.
Y toda esa agenda le han significado a Kanek ganancias morales por la credibilidad que como personaje y figura pública tiene, debido a que ha venido a refrescar el cuadro de la obsoleta y caduca oferta
política de los partidos que cada tres años desempolvan para el electorado de Tláhuac, donde –como es muy común desde que los otrora opositores botaron de la delegación al PRI– esos suspirantes al
cargo de la hoy alcaldía solamente buscan preservar sus intereses personales, no ganar la elección, porque de comparsas ganan más, de ahí que lo que menos les interese sea contender contra el candidato de la narcomafia política.
Con eso de que ahora, según se rumora en los corrillos del
edificio de la alcaldía, por el pleito casado que ya traen la presidenta
Claudia Sheinbaum y la jefa de Gobierno, Clara Brugada, tras de que ésta fue
la que ganó la carrera por la candidatura a la Jefatura de Gobierno de la
Ciudad de México y no Omar García Harfuch, el delfín de la primer mandataria,
ésta entonces buscaría poner a su gente en la mayor cantidad posible de
candidaturas para las alcaldías capitalinas, con lo que Rigoleto Salado y su
alfil el Capotito, sientan que aún
se le mueve una patita al engendro que erigieron con base en la simulación y
sus alianzas en la narcopolítica tlahuica.
Por lo pronto, la oferta de Kanek es fresca, y se espera
que quienes aún no se despojan del miedo por su novatez en las trincheras de otros partidos
políticos, se atrevan de una buena vez a destaparse como suspirantes antes de
que los viejos (y las viejas) lobos y lobas de mar les coman el mandado.
Mientras tanto, Kanek sigue viento en popa, confiado en
que en Tláhuac la comunidad se está organizando para generar los grandes
cambios que con urgencia necesita y así no depender más de la narcopolítica
que por años ha regido la dizque transformación de cuarta que asfixia y
somete al más pintado.
¡Cosas veredes –lector, lectora– que non crederes!… Por aquello de que el Frankenstein de la dizque cuarta transformación
en Tláhuac aún mueve el dedo meñique del pie izquierdo y le significa la
esperanza a los del perjudicial grupúsculo de marras para poder recuperarse y seguir jodiéndole la existencia a la gente
de honrado vivir de esa demarcación… ¡Al
tiempo!
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