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Mercado Sobre Ruedas |
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Más tardaron los Defensores
de la Paz en colgar sus pendones sobre la vialidad de alto riesgo
conocida como Eje 10 –que permite la diaria
conexión de cientos de miles de personas de Tláhuac y demarcaciones
circunvecinas con la autopista a Puebla y la Calzada Ignacio Zaragoza, así
como con los municipios mexiquenses de Chalco, Valle de Chalco e Ixtapaluca–, que las huestes
de la alcaldía local en retirarlos. Lectura recomendada: Kanek y vecinos piden se rescate el Eje 10 con
señalética, balizado y bacheo ¿Quién o
quiénes son esa jerarquía superior? Son los beneficiarios de la cuatroté en Tláhuac, cabecillas de lo que hasta el arribo de doña
Clara Brugada a la Jefatura de
Gobierno de la Ciudad de México se significó por ser el grupo preponderante de la dizque transformación en Tlahuita
la bella, aquellos a quienes –desde
tiempos del mesías de Macuspana– se les franquició la alcaldía para que hicieran en ella lo
que les diera su regalada gana (con todo y «ojos»), siempre y cuando salpicaran los moches en
la dirección adecuada. De ahí entonces
que, aun cuando los de dicho clan ya van de salida por haber apostado sus
canicas en favor de Omar García
Harfuch para que fuera éste y nadie más el candidato de Morena a la
Jefatura de Gobierno –además de
no leer la Columna de Zaratustra donde todo el tiempo se estuvo
diciendo que el entonces secretario de Seguridad capitalino no tenía ninguna posibilidad
de ser el candidato morenista porque el mesías jamás le daría su
consentimiento–, la alcaldía la
siguen manejando como si fuera de su propiedad. Y tan de su propiedad es que no iban a permitir que
alguien como Kanek Zacarías les
fuera a pedir, vía pendones a lo largo y ancho del Eje 10, que dejaran de
estar haciéndose los estultos en eso del manejo de los recursos otorgados a
la demarcación por el Congreso capitalino y le entraran al rescate de dicha
vialidad, por lo que apenas los Defensores
de la Paz y vecinas y vecinos que los acompañaron terminaron de colgarlos
en la sinuosa y riesgosa rúa, que ellos en mandar una cuadrilla a que quitaran
y destruyeran los oprobiosos mensajes. Sobre todo porque a estas alturas –y como reza refrán tan
socorrido– ya le habrán medido el agua a los camotes en
aquello de la aprobación a su desempeño al frente de los destinos de la
alcaldía, y estarán al tanto de que a la mayoría de la población la tienen
hasta la coronilla tras años de acumulación de una serie de problemas entre
los que destacan el de la inseguridad –con todo y que este sea el discurso
del alfil que quieren posicionar en el ánimo de la gente para que sea su
salvador como mafioso clan y quien es conocido por el mote del Capotito–,
la extorsión y el chantaje. Queda pues
como evidencia la actitud intolerante de quien, incluso, sorprendió a los
tlahuaquenses al resultar campeona olímpica de la carrera de 10 mil metros, al
cubrir la distancia en tiempo récord de 30.05 minutos, a base de mañas y
trampas, claro está, como quedó registrado en noviembre del año pasado en la
competencia sobre Paseo de la Reforma. Marca que resultó estar muy por encima
del récord nacional de los 10 mil metros, el cual pertenece a la competidora
olímpica Laura Galván, cuya marca es de 31:04.08 en pista. El testimonio de Kanek
Por lo
pronto, quedó el testimonio de que Kanek y su equipo, junto con vecinas y
vecinos, cumplieron con su obligación como ciudadanos de buscar un Tláhuac
más digno dónde vivir, al exigir a las presuntas autoridades que se pongan a
trabajar y dejen de estar atesorando los recursos a fin de engordar el marranito
para no quedarse en el vil desamparo ahora que con las elecciones en puerta
del año próximo concluyan sus patéticas trayectorias en la grilla
politiqueril. ¡Cosas veredes –lector, lectora– que faran fablar las
piedras!, por
aquello de que Tláhuac tiene dueños y que mientras esté en sus manos callar y
maniatar voces opositoras, seguirán haciéndolo sin ningún pudor con tal de
salvaguardar el capital que acumulan para cuando se les vengan encima los años
de vacas flacas… ¡Al tiempo! |
viernes, 15 de mayo de 2026
Tláhuac tiene dueños y a estos no les gustó que los pusieran a trabajar
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