 | | Fotografía: X CriSzis |
La construcción del nuevo Cablebús en
la alcaldía Milpa Alta, ha generado inconformidad entre diversos sectores de
la población, quienes aseguran que el proyecto avanza sin haber sido
consultados.
El malestar se hizo visible ayer
miércoles, cuando un grupo de habitantes, entre quienes destacó un grupo de
mujeres nahuas, se manifestó durante un acto público encabezado por la
presidenta Claudia Sheinbaum en Paseo de la Reforma.
Habitantes de comunidades como San
Antonio Tecómitl y San Pedro Atocpan, denunciaron la ausencia de una consulta
previa, libre e informada. «El Cablebús es un proyecto que no nos han informado de qué
trata, porque Milpa Alta es una comunidad agraria», señalaron.
Asimismo, demandaron frenar la
construcción del Cablebús en esa Alcaldía hasta que no cumplan con diversas
peticiones a los lugareños, como es el respeto a los derechos agrarios,
indígenas, de género y la sostenibilidad de los recursos ambientales de la
alcaldía y la Ciudad de México.
De acuerdo con Flor Chavira, el pasado 22 de
diciembre funcionarios de la jefa de Gobierno, Clara Brugada, les prometieron
que la obra se frenaría hasta que la comunidad estuviera de acuerdo y se
cumplieran varias de sus peticiones, pero dos días después dieron el
banderazo a los trabajos.
A decir de Chavira, el Cablebús es un
proyecto del que no se le ha informado a la población de qué trata. «Milpa
Alta es una comunidad agraria y no tenemos representante comunal, y la ley
dice que primero se tiene que consultar a las comuneras y comuneros, para que
sean ellos los que determinen, porque así lo marca la ley, y ahorita no hay
condiciones. Tuvimos todo un año como para poder hacer una elección con toda
la gente, con todos los comuneros y comuneras, y no hemos visto disposición
de las autoridades».
«Primero queremos que tengamos
nuestra autoridad agraria como lo marca la ley, y que para eso necesitamos la
disposición del gobierno», indicó Chavira.
La mujer aseguró que «las autoridades tienen como modo hablar del respeto a los
pueblos originarios, pero en los hechos los siguen humillando e
invisibilizando».
Mediante pancartas y consignas, los
vecinos expresaron su rechazo a la obra porque, dijeron, provoca fracturas
sociales y pone en riesgo la identidad comunitaria. Una de las consignas que
se escuchó con mayor insistencia fue la de que «el sistema de transporte divide al pueblo y altera
prácticas y formas de vida arraigadas desde hace generaciones».
Otro de los puntos de mayor
preocupación entre pobladores es la posible fragmentación del territorio
comunal. Los manifestantes advirtieron que la instalación de torres y
estaciones podría atravesar tierras agrícolas y áreas de uso común, lo que
profundizaría conflictos por la tenencia de la tierra.
El Cablebús contempla la construcción
de 12 kilómetros de Milpa Alta a Tláhuac, con siete estaciones.
Los inconformes exigieron un diálogo
directo con autoridades federales y capitalinas, así como la realización y
publicación de estudios de impacto ambiental y sociocultural. «No nos oponemos al desarrollo, pero sí a proyectos que no
responden a las necesidades prioritarias de la población, como el acceso al
agua, la seguridad y los servicios básicos», dijeron.
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