jueves, 8 de enero de 2026

Vecinos de Milpa Alta protestan ante Claudia Sheinbaum por el Cablebús

Uic se reunirán

 

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• «Las autoridades tienen como modo hablar del respeto a los pueblos originarios, pero en los hechos los siguen humillando e invisibilizando», dijo Flor Chavira.

Fotografía: X CriSzis

La construcción del nuevo Cablebús en la alcaldía Milpa Alta, ha generado inconformidad entre diversos sectores de la población, quienes aseguran que el proyecto avanza sin haber sido consultados.

El malestar se hizo visible ayer miércoles, cuando un grupo de habitantes, entre quienes destacó un grupo de mujeres nahuas, se manifestó durante un acto público encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum en Paseo de la Reforma.

Habitantes de comunidades como San Antonio Tecómitl y San Pedro Atocpan, denunciaron la ausencia de una consulta previa, libre e informada. «El Cablebús es un proyecto que no nos han informado de qué trata, porque Milpa Alta es una comunidad agraria», señalaron.

Asimismo, demandaron frenar la construcción del Cablebús en esa Alcaldía hasta que no cumplan con diversas peticiones a los lugareños, como es el respeto a los derechos agrarios, indígenas, de género y la sostenibilidad de los recursos ambientales de la alcaldía y la Ciudad de México.

 De acuerdo con Flor Chavira, el pasado 22 de diciembre funcionarios de la jefa de Gobierno, Clara Brugada, les prometieron que la obra se frenaría hasta que la comunidad estuviera de acuerdo y se cumplieran varias de sus peticiones, pero dos días después dieron el banderazo a los trabajos.

A decir de Chavira, el Cablebús es un proyecto del que no se le ha informado a la población de qué trata. «Milpa Alta es una comunidad agraria y no tenemos representante comunal, y la ley dice que primero se tiene que consultar a las comuneras y comuneros, para que sean ellos los que determinen, porque así lo marca la ley, y ahorita no hay condiciones. Tuvimos todo un año como para poder hacer una elección con toda la gente, con todos los comuneros y comuneras, y no hemos visto disposición de las autoridades».

«Primero queremos que tengamos nuestra autoridad agraria como lo marca la ley, y que para eso necesitamos la disposición del gobierno», indicó Chavira.

La mujer aseguró que «las autoridades tienen como modo hablar del respeto a los pueblos originarios, pero en los hechos los siguen humillando e invisibilizando».

Mediante pancartas y consignas, los vecinos expresaron su rechazo a la obra porque, dijeron, provoca fracturas sociales y pone en riesgo la identidad comunitaria. Una de las consignas que se escuchó con mayor insistencia fue la de que «el sistema de transporte divide al pueblo y altera prácticas y formas de vida arraigadas desde hace generaciones».

Otro de los puntos de mayor preocupación entre pobladores es la posible fragmentación del territorio comunal. Los manifestantes advirtieron que la instalación de torres y estaciones podría atravesar tierras agrícolas y áreas de uso común, lo que profundizaría conflictos por la tenencia de la tierra.

El Cablebús contempla la construcción de 12 kilómetros de Milpa Alta a Tláhuac, con siete estaciones.

Los inconformes exigieron un diálogo directo con autoridades federales y capitalinas, así como la realización y publicación de estudios de impacto ambiental y sociocultural. «No nos oponemos al desarrollo, pero sí a proyectos que no responden a las necesidades prioritarias de la población, como el acceso al agua, la seguridad y los servicios básicos», dijeron.


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