 | Kanek Zacarías, motivado por los ideales de Heberto Castillo |
Ahora resulta que cual sicariato político, la alcaldía
Tláhuac tiene «dueño», sí, así como lo lee. Lo malo es que por desgracia hay
cientos, miles de pobladores de la demarcación que lo creen y terminan por
replicar la anómala aseveración. Y esos presuntos «dueños» no podrían ser
otros mas que los del cártel de la grilla politiqueril, los mismos seudo regeneradores
que hicieron alianza con grupos generadores de violencia y con los cuales han
compartido seguramente prolíficas ganancias.
Lo anterior viene a cuento por aquello de que Kanek
Zacarías, quien por algunos años se desempeñó como servidor público y de
igual forma acabó aventándoles el arpa por tanto cinismo e impunidad con los que
el susodicho sicariato político ha venido operando en Tláhuac, recibió en su
oficina de la Colonia Santa Cecilia a un emisario del sicariato quien en trató
de convencerlo de que desistiera de sus aspiraciones a obtener la candidatura
a la alcaldía local en las elecciones del próximo año.
«¿Para qué te desgastas, no tiene caso, Tláhuac tiene
dueño y ese hdspm quita, pone e
impone a incondicionales que le ayuden a seguir saqueando las arcas de los
recursos públicos de nuestra casa».
Porque aun cuando hay docenas de pusilánimes medrosos que
por sus miedos llegan a operar como cómplices involuntarios del cártel
político, lo cierto es que cada dos años en los que el cártel político se
regodea con la idea de que podrán usufructuar cargos tras cargos por lo menos
unas tres décadas, salen de sus escondrijos las mismas caras de siempre. Los
mismos figurines de pacotilla que dicen amar a Tláhuac y que llevan también
fácilmente sus tres décadas batallando para volver a figurar en las boletas, porque
lo único que les interesa es ver cuánto dinero para su campaña les da el
partido y, lo mejor, que dádivas van a obtener del partido gobernante por
desempeñar el papel de comparsas.
Lo bueno es que Kanek Zacarías no se arredra y ya dijo la
última palabra. «Esos comentarios no hacen mella en mí, ni en las muchísimas
personas que verdaderamente queremos un Tláhuac con dignidad y justicia».
Y para completar la advertencia lanzó otro mensaje más a
los que llamó carentes de espíritu.
«A nosotros nos mueven principios y convicciones fuertes,
tenemos causa y cauce ideológico, y como dijo el gran Heberto Castillo: ‘No
luchamos por tener asegurada la victoria, sino porque tenemos la razón’».
Por consiguiente, aseguró que va a continuar su lucha por
Tláhuac y sobre todo, porque el movimiento que encabeza no es de uno, es de
la sociedad organizada y eso lo fortalecerá todavía más.
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