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miércoles, 9 de septiembre de 2020

Rigoberto Salgado busca llamar la atención de Claudia Sheinbaum

Mercado Sobre Ruedas                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                     

 

|Columna de Zaratustra |

Para eso ha organizado una marcha este viernes que acabará afuera de las oficinas de la jefa de gobierno, en la que su gente demandará agua en Tláhuac, aunque Claudia Sheinbaum está más ocupada en investigar qué sucede con el crimen organizado en esa demarcación.

Rigoberto Salgado y Claudia Sheinbaum. Fotografía de Twitter

No cabe duda que el polémico diputado Rigoberto Salgado, aquel que fue delegado de Tláhuac en tiempos de cuando el Cártel de Tláhuac estuvo en su apogeo y hasta el propio jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera, minimizaba la presencia de dicha organización en Tláhuac, así como de su líder, Felipe de Jesús Pérez Luna, alias el «Ojos» –finalmente abatido por la Marina en el operativo de julio de 2017 aprovechando que por cierto Mancera andaba en el Norte del país promoviéndose como presidenciable–, deja ver el nerviosismo del cuestionado legislador debido a la incertidumbre de su futuro en el tinglado político de esa alcaldía.

Cuestionado por sus relaciones peligrosas con aliados, operadores y simpatizantes suyos, a los cuales nos referiremos más adelante, Salgado está literalmente emperrado con la idea de convertirse en el dictadorzuelo del tipo Cuatroté de Tláhuac, figura muy tan de moda en los actuales tiempos de absolutismo populista, por lo que invierte recursos en promocionarse como un salvaguarda de los intereses de la población a través de diferentes campañas, al tiempo que no deja de golpear a su correligionario y ex amigo Raymundo Martínez Vite, alcalde de Tláhuac –quien le ganó la partida en la pasada elección al ser designado por Morena como su candidato a la alcaldía y no Héctor Jiménez, incondicional de Rigoberto, aunque ahora ya se peleó con él–, con el asunto de la escasez de agua en las redes de la demarcación, con protestas callejeras armadas por una de sus operadoras, Magnolia Galicia, las cuales son montajes que buscan hacer ver las marchas por demanda de agua como espontáneas protestas de la ciudadanía en las que se exige la renuncia del alcalde, y todo para sacar a éste de la lucha por las candidaturas que estarán en juego próximamente.

El caso es que el posible regreso de Salgado a través de un incondicional suyo –como podría ser su hermano Ricardo– a la alcaldía Tláhuac –y en las curules donde según ha trascendido busca entregar las candidaturas morenistas a sus presuntas novias– podría significar el golpe definitivo a la poca seguridad pública y patrimonial que aún le queda a los pobladores de la demarcación, una vez que las organizaciones criminales se encuentran operando a sus anchas en Tláhuac –y de las cuales hemos dado cuenta en pasadas colaboraciones–, sobre todo en asentamientos donde llevan a cabo el despojo de predios a sus legítimos dueños. Aunque también, justo es decirlo, la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, ha seguido muy de cerca el caso Tláhuac, por lo que esta gobernante –aunque sea difícil de creer, sobre todo cuando el diputado Salgado ha presumido que con ella se lleva de a cuartos–, está muy al pendiente de los trabajos de investigación que realiza desde el inicio de su gestión la Policía de Investigación y la Guardia Nacional.

Por eso aquello de que Rigoberto se lleva de a cuartos con doña Claudia no es de creerse. Si hubiese sido así, Salgado fuera ya el actual secretario de gobierno en la administración capitalina, pero no lo es. Sencillamente la jefa de gobierno no torció por él, ni siquiera se decidió a nombrar a Félix Arturo Medina Padilla, quien es subsecretario de gobierno desde el inicio de su gestión, y quien fue delegado interino en Tláhuac cuando Rigoberto dejó el cargo para respiro de los tlahuaquenses. Aunque ahora estos andan a la greña y hasta el propio Félix Arturo, según cuentan, es otro de los que desde su oficina en el centro no deja de atizarle al fuego con la petición ciudadana –obviamente– a Martínez Vite, de que renuncie, doña Claudia está más preocupada por extirpar el cáncer del crimen organizado en Tláhuac que en respaldar las ambiciones políticas de alguno de estos. Sabe que con el operativo que instrumentó en la colonia Tempiluli hace unos meses, el cucarachero de la delincuencia corrió a esconderse en Atotolco Chinanco, por lo que según nos dicen ella sigue con lupa todo lo que está sucediendo en esa demarcación.

De ahí, pues, que Salgado ande ya a estas alturas con dificultad para pasar saliva ante la proximidad de los tiempos electorales, y el riesgo de que, de acuerdo con el argot beisbolero del líder de la Cuatroté, tiene de quedarse  chiflando en la loma, sea inminente. Por ello, el diputado ha decidido llevar su campaña hasta el mismísimo Zócalo capitalino este viernes 11 de septiembre, en su angustioso intento por llamar la atención de la jefa de gobierno, para lo cual ha organizado una protesta que sus ingeniosos asesores han denominado como marcha de cubetas vacías. Pero imagínese usted, si en Tláhuac es muy difícil que la gente de manera espontánea se organice para salir a la calle y bloquear vialidades a fin de exigir el vital líquido en las redes de agua, mucho menos va a atreverse a ir hasta el Zócalo, a menos, claro está, que formen parte del séquito electoral de Salgado y acepten subirse a los microbuses que estarán a disposición a partir de las siete de la mañana en el módulo de éste para viajar hasta el Metro San Antonio Abad y de ahí caminar a las oficinas de la jefa de gobierno.

Angustiado en verdad anda el diputado, sobre todo cuando corre el rumor de que como no le va a tocar absolutamente nada de candidaturas morenistas, sobre todo por su pasado de alto riesgo en Tláhuac y el descrédito en que se encuentra por más que busque subsanar ese importante hecho a periodicazos, incluso haciéndose pasar por el que tiene el control de los mejunjes políticos en la demarcación (¡hágame el favor!), hay la posibilidad de que le den un premio de consolación una vez que concluya el período legislativo, para que durante tres años se mantenga él y todos su equipo de embajadores de la (dizque) paz, y con eso la Cuatroté diera por concluido su agradecimiento a los valiosos servicios que le brindó al movimiento con todo y sus generosas aportaciones.

Al margen

Vecinos de la unidad habitacional Hombres de la Reforma, en San Pedro Tláhuac, piden a la alcaldía Tláhuac que una vez que los ignoraron olímpicamente en el Jurídico cuando les requirieron su apoyo luego de que la chica superpoderosa de la demarcación, Magnolia Galicia, operadora por cierto de Rigoberto Salgado, fue a poner unos obstáculos para impedir la entrada y salida de vehículos pesados de dicha unidad en represalia porque no la dejaron favorecer a unos simpatizantes suyos de un predio contiguo con el derribo de una jardinera, se den una vuelta por el lugar para que quiten justamente dichos estorbos. A menos que quieran seguir dejando que cobre fuerza la idea de que en Tláhuac no hay autoridad que ponga en orden a tanto influyente que pulula en módulos de atención de diputadazos… Al tiempo.

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