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viernes, 24 de julio de 2020

Rigoberto Salgado atiza la lucha por recuperar todo el control de Tláhuac

Mercado Sobre Ruedas

 

La Columna de Zaratustra

Ridículo suponer que el diputado tiene el control político de Tláhuac como asegura, lo que tiene es poder económico para silenciar medios como pasó con la captura del «Guasón».

Ya se promueve como el controlador político de Tláhuac. ¿Será?

El diputado local Rigoberto Salgado, señalado durante su gestión como delegado de Tláhuac de tener presuntos nexos con el Cártel local debido a que en su administración tuvo a varios familiares del extinto líder de esa organización criminal, Felipe de Jesús Pérez Luna, alias el «Ojos», en la nómina, dio por inaugurada la contienda electoral del próximo año en Tlahuita la bella al promoverse en presunta inserción pagada del diario El Universal como quien apoya y respalda a suspirantes a candidaturas, pero sobre todo por presentarse como quien «tiene el control político y electoral de la demarcación». ¿Será?

En comentario pareciera que subvencionado, el controvertido Salgado Vázquez aparece como protector y bendecidor de la pochita Teresa Ramos Arreola, diputada local por el Partido Verde Ecologista de México (que de ecologista solamente tiene el nombre), en donde por así convenir a los intereses del siniestro «Niño Verde», (el camaleónico Jorge Emilio González Martínez, dueño de la empresa familiar) se volvió aliado de Morena y de la cuatroté. La señora, pues, de buenas a primeras salió con que también quiere ser la próxima alcaldesa de Tláhuac y pide que la apunten en la lista.

Lo único que sí ha sido fácil de ver es cómo Rigoberto Salgado tendría los suficientes recursos como para impedir, por ejemplo, que una nota periodística cuya información no conviniera a sus intereses –sobre todo en tiempos pre-electorales–, no fuera subida a la web ni publicada en ningún medio impreso. Al menos eso pareció cuando la mañana del pasado lunes 18 de mayo, la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México dio a conocer que tras de un operativo efectuado en el pueblo de Mixquic un día antes, había capturado por el delito de secuestro exprés agravado a un cercanísimo operador político del diputado de Morena, de nombre Oswaldo y apodo el «Guasón».

Sin embargo, la nota relacionada con la captura del «Guasón» no fue subida por ningún portal de ningún medio, de esos que siempre están al pendiente de registrar cuanta nota roja de Tláhuac llegue a sus manos. ¿Cuánto, pues, no será el poder económico del diputado como para pagar el silencio de medianas, grandes y pequeñas empresas de la información? Evidentemente que debe ser considerable.

Eso sí, la captura del «embajador de la paz», como pomposamente llama Salgado a sus operadores electorales subrepticios, no pasó desapercibida para la sociedad de Tláhuac debido a que NosotrosMSR dio a conocer ese mismo lunes la información de la Fiscalía, relacionada con la captura de quien durante la gestión de Salgado como jefe delegacional fungió como director general de Desarrollo Económico y Rural de Tláhuac y que, según algunas fuentes, debía cobrar como colaborador suyo en el Congreso de la Ciudad de México. Pero si con el poder económico que al parecer tiene puede pagar el silencio de grandes empresas de la difusión, qué se podría esperar de un congreso donde quienes integran la aplanadora política son militantes de un mismo partido.

Nota relacionada: Operador de Rigoberto Salgado entre los detenidos ayer en Mixquic

Lo que sí es de público conocimiento es la obsesión del diputado Salgado por tener el control de Tláhuac –aún no lo tiene, son balandronadas lo que mandó decir a través de El Universal para impresionar incautos–, quiere tener un control no solamente político, sino de otra índole también, como ya lo tuvo y hasta dicen que se mandó construir un restaurante con equipo y trabajadores de la entonces delegación sobre Avenida Tláhuac, para que desde ahí junto con sus socios rigieran los destinos de la demarcación y sus habitantes.

Al parecer, el diputado confía en que las candidaturas en juego para el 2021 en Tláhuac terminarán en sus manos para que las reparta a sus incondicionales, luego de que le regale a Morena una sede contigua a la celebérrima Carreta del Pacífico. Según algunos, el sujeto de marras ha alardeado con el presunto hecho de que a la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, la tiene comiendo de su mano, por lo que da por sentado que el próximo año retomará el cacicazgo (o sicariato como dicen los malpensados que pretende implantar) que ha soñado instaurar en la demarcación.

Allá la pochita Teresa Ramos si es que ella decide creerle los cuentos al diputado, acerca de que en 2021 la podría llevar a despachar como alcaldesa. A simple vista pareciera que sólo la está utilizando como elemento distractor en el juego perverso de los golpes bajos, piquete de ojos y fuego amigo que ya comenzaron a lanzarse tanto Salgado como el alcalde Raymundo Martínez Vite. Ya bastante ganó Teresa con alargar lo que en un principio significaría una corta estancia suya en México, y en específico en Tláhuac donde vive su mamá, al aceptar embarcarse en la candidatura que le ofreció un amigo del Verde y que, al final del proceso, como cuento tlahuense porque sólo en Tláhuac suceden, acabó sentada en una curul del Congreso local. Acabó ahí pero no por su simpatía ni por sus proyectos ni promesas de campaña, no, mucho menos por ser güerita, ganó la curul gracias a los votos que le arrimó al Verde la candidatura de un empresario de la localidad.

En fin, lo único cierto es que el diputado Salgado ya empezó su juego perverso para engatusar tlahuaquenses presentándose como el chipocludo de la película Vota por mí en 2021, por lo que de ahora en adelante va a ser muy común ver inserciones en prensa como la de esta semana en El Universal, donde el legislador se presentará como el controlador político de Tláhuac –control que deberá tener pero con otros grupos que no precisamente son de corte político– y, por si fuera poco, como el favorito de la científica en asuntos de gobernanza de la capital para manipular a su antojo los destinos de Tláhuac y sus habitantes.

Aunque hay quienes prefieren preguntarse si esta vez, a Rigoberto, ¿le alcanzarán los recursos para comprarle la candidatura a López?

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