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viernes, 23 de marzo de 2018

Vicisitudes de un ex amigo y colaborador de Rigoberto Salgado

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Escenarios
Con la llegada de Rigoberto Salgado a la jefatura delegacional en Tláhuac el escenario de los pobladores ha sido uno de «homicidios, secuestros, desapariciones forzadas, ejecuciones y robos a mano armada a transeúntes y en transporte público», además de «toda clase de extorsiones, venta de droga y disputa de territorio para venta y distribución de las mismas», denunciaron ante el jefe de gobierno en una misiva unos 205 pobladores de la demarcación, liderados por quien fungió como asesor del ahora delegado en la Cámara de Diputados.

José Pérez Zacarías revisa la documentación que tiene relacionada con denuncias ante
las procuradurías por presuntas amenazas de muerte
Unos 205 vecinos de la delegación Tláhuac enviaron en febrero del año pasado una carta al jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, en la que tras de solicitar su intervención directa debido a que los pobladores de dicha demarcación ya están «hartos y cansados» de los «abusos y omisiones» del delegado Rigoberto Salgado y todo su personal, así como del «despotismo  con que trata a la gente que somos nativos de esta delegación», debido a que dicha actitud «es humillante y desesperante», asentaron.
«Los habitantes de Tláhuac estamos padeciendo los grandes abusos de esta administración y estamos en total estado de indefensión», precisaron también, según se lee en la carta de la cual NosotrosMSR tiene una copia, misma que nos fue proporcionada por el señor José Pérez Zacarías, ex asesor también de Rigoberto Salgado cuando fue diputado federal, durante una plática que sostuvimos con él en su domicilio particular.
En la misma se precisa que con la llegada de Rigoberto Salgado a la jefatura delegacional en Tláhuac el escenario de los pobladores ha sido uno de «homicidios, secuestros, desapariciones forzadas, ejecuciones y robos a mano armada a transeúntes y en transporte público», además de «toda clase de extorsiones, venta de droga y disputa de territorio para venta y distribución de las mismas».
Los firmantes se dicen ciudadanos «inconformes y agraviados de Tláhuac», y se refieren a «situaciones muy sospechosas» por parte de personal de la delegación en el predio de Tempiluli II, «hasta los humedales», como es la introducción de alcantarillado «en la zona poniente sur» por parte de la Corena (Comisión de Recursos Naturales), así como «red de agua y red de electrificación sin el consenso, acuerdo o aprobación de la mayoría de los derechosos» de los predios.
A decir de los pobladores de Tláhuac, al acudir a la delegación a solicitar que se le aclarara el motivo por el que se estaba llevando a cabo ese tipo de trabajos e instalaciones, en una reunión con Víctor Cadena Valverde, «quien tenía el cargo de subdirector de planeación y vinculación, mencionó que era para el beneficio de todos los habitantes del centro de Tláhuac».
Sin embargo, en la misiva se puntualiza que más bien a los denunciantes les pareció que se estaban preparando dichos predios «para nuevos asentamientos humanos de posibles invasiones de gentes ajenas a estos predios».
Asimismo, se advierte que los propietarios de predios en Tempiluli II se van a unir «para cuida y vigilar (…) cualquier movimiento, tentativa o hechos que no hayamos consensuado y aprobado por los derechosos».
Finalmente se trata de 250 hectáreas, una superficie sumamente codiciada por quienes tienen interés en saturar Tláhuac de nuevos asentamientos en donde aglutinar su reserva electoral.
Precisan en su carta que en caso de continuar llevándose a cabo los trabajos, responsabilizan «directamente al jefe delegacional», así como al director de Jurídico y Gobierno y al señor Cadena Valverde «en caso de que haya un enfrentamiento, lesionados o algún deceso, así como a quien resulte responsable de Corena».
«En caso de que nos llegara a pasar algo a nosotros o a algún miembro de nuestra familia por denunciar estos hechos, responsabilizamos directamente al jefe delegacional Rigoberto Salgado Vázquez y a quien o quienes resulten responsables», se apunta en la carta a Mancera.
Tras de gestionar –previo consenso de la mayoría de derechosos al señor Pérez Zacarías para que los represente ante cualquier autoridad civil, administrativa, ministerial o judicial– la petición de estos para el cambio de uso de suelo en la zona de Tempiluli II (que aún no es habitada) debido a que estos habían decidido llevar a cabo un proyecto, «no sé si de vivienda o de otra cosa», conformaron una mesa directiva para buscar previamente a todos quienes tenían derechos sobre los terrenos.
«Desgraciadamente –dijo en la plática– a la misma mesa directiva le ganó la ambición y empezaron a hacer cosas que no debían hacer, (por lo que) empecé a tener diferencias con ellos porque no me gustó la conducta» de los integrantes de la mesa directiva, indicó. Derivado de eso, en la carta enviada a Mancera se apunta que «Benigno Mauro Hernández Galicia, Tomás Palacios Martínez, Domingo Mateos Piña, al que le dicen el ‘Pestañas’; Saúl Díaz Luna y José Guadalupe Bernal Pérez Palacios», fueron desconocidos como mesa directiva.
Sólo que aun cuando estos hicieron «cosas indebidas», a Pérez Zacarías le firmaron un contrato de prestación de servicios.
Según cuenta, «les dije que había que hacer las cosas bien, porque muchos (de los derechosos, como los llama) ya fallecieron, pero lo justo y lo correcto era buscar a las familias de cada uno de ellos, siempre hay nietos, sobrinos, les digo, finalmente ustedes van a hacer un trabajo como mesa directiva y se pueden poner de acuerdo con todos ellos, y les cobran por honorarios, no lo sé, ustedes pónganse de acuerdo, finalmente ustedes también van a tener el beneficio de uso de suelo».
Pero como lo anotaron en la carta a Mancera, Salgado Vázquez y sus operadores políticos «ya estaban creando conflicto de intereses en todos los predios sin habitar de la demarcación de Tláhuac».
Recuerda que unos meses antes de que comenzara la campaña (para la jefatura delegacional de Salgado) se entrevistaron con éste para tratar asuntos de Tempiluli II, en la casa de Tomás Palacios, pero «su actitud de la mesa directiva (…) se empezó a tornar ya más brusca, al grado de que ya no acudí con ellos, ya empezaron a haber diferencias muy fuertes, después con la entrevista de Rigoberto, como a los veinte días se presentan en mi domicilio unos individuos con armas de alto poder para decirme, ¿sabes qué?, a nosotros nos pagaron para que te matemos».
La charola o identificación de José Pérez Zacarías cuando fue asesor de Rigoberto
Salgado cuando fue diputado federal
«Nos pagaron para que te matemos»
«A uno de estos lo conozco, le dicen el ‘Pelón’, se dedican a lo de la tierra y todo ese tipo de cosas, son los que están rellenando Tempiluli, en donde están aventando tierra. Eran tres individuos con armas de alto poder, llevaban una metralleta y una escopeta, pero se bajaron dos, llevaban armas de escuadras, cuarenta y cincos, treinta y ochos, calibres de esos», describe.
«‘Nos pagaron para que te matemos’, me dijeron, ‘ya sabemos dónde está tu familia, no vayas a presentar denuncia, no vayas a hacer nada, sabemos a dónde van tus hijos a la escuela, sabemos hasta dónde van a dejar incluso a tu nieto’, dijeron, ‘a mí me pagó Mauro, Tomás y Domingo, me pagaron porque hay línea de Rigoberto para que te demos en tu madre y te matemos a ti y a tu familia’», declara Pérez Zacarías.
«Entonces yo le dije, bueno, es que a mí me parece absurdo lo que estás diciendo, toda vez que incluso yo te hice un trámite cuando llegaron y clausuraron porque estaban tirando tierra en algún lado, yo te hice la contestación del recurso de inconformidad y todo eso, y no me has pagado, y aparte de eso yo todo eso lo hice institucional, lo metí bien, lo ingresé bien y no me han pagado ustedes».
«‘No’, dijo, ‘yo ahorita quiero cien mil pesos, te doy hasta la tarde y voy a venir por mis cien mil pesos, y aparte de eso déjame decirte que me dieron una buena lana’, por eso yo me dirigí ese mismo día a la PGR, hice el escrito pidiendo el apoyo, y que en caso de que me pasara algo, pues directamente los involucráramos, incluso también hice la denuncia en la Procuraduría del Distrito Federal», comenta.
En efecto, en la carta que Pérez Zacarías ingresó el 13 de octubre de 2014 a la Procuraduría General de la República como solicitud de apoyo y asistencia jurídica al titular Jesús Murillo Karam (según consta en el sello de recibido de la oficina de éste), señala que ese mismo día, al ir saliendo de su domicilio, «una persona de aproximadamente 40 años» a la cual únicamente conoce como Beto o el «Pelón», lo abordó diciéndole: «‘¿Qué pasó? Quiero decirte que necesito mi dinero’, y le comenté ‘pero si fueron veinte mil pesos y los trámites ya los concluí, al contrario, me deben y no me han pagado, y me contestó: ‘no me importa nada, te doy 24 horas para que me pagues, quiero cien mil, Mauro, Tomás y Domingo me contrataron, además ya tengo ubicados a todos tus hijos, a toda tu familia, sé a dónde van a dejar a tu nieto a la escuela y voy a matarlos a todos, no vallas (sic) hacer nada o vas a encontrar a todos muertos».
A continuación, menciona los nombres antes citados y sus correspondientes domicilios de «las personas que contrataron a los sicarios», al tiempo que refiere que en ese momento había otras dos personas «cuando se estaba planeando lo de los asesinatos» y que «están dispuestas a declarar».
Ha sido asesor jurídico, representante legal y gestor en los predios de Tempiluli II y Del
Llano en Ixtayopan
Posibilidad de una invasión concertada
«Yo era el asesor jurídico, el representante legal y gestor en Tempiluli II –aseguró–, cuando tuve un problema de salud y la gente comenzó a decir que ya me había muerto. Pero no, me fui a convalecer al domicilio de la mamá de mis hijos de la operación, de la amputación (de la pierna izquierda), y acudió la gente para decirme, ‘oiga, ¿sabe qué?, andan unos ahí recorriendo (el predio) y entre ellos está Rigoberto, el ‘Pestañas’, Mauro y Tomás Palacios».
«Andaba con ellos, entonces me supongo o quiero suponer que como hacen tratos y acuerdos de tipo y de carácter político, es de que si llego (al cargo), allá hay bonitos terrenos en Tláhuac, y que en un momento determinado pudieran ser susceptibles de llegar a un trato con los dueños, o los derechosos, y hacer una invasión concertada, porque también se puede y se vale. ¿Saben qué?, les vamos a meter varias agrupaciones y les van a ir pagando no sé, cada mes, cada seis meses, una cantidad de dinero, porque así se manejan este tipo de cosas», detalló el señor Pérez Zacarías.
Según comenta, les recomendó a los dueños que ya no hicieran eso, porque Tláhuac antes era tranquilo, pero ahora, «como viene mucha gente de otros lados, pues llegan con mañas y al rato van a tener un problema aquí, van a tener un infierno, les dije, mejor ¿por qué no piden el apoyo a una institución de gobierno ya sea federal o local, y ustedes mismos piden el crédito y alguna universidad les puede llevar el proyecto, hacen las viviendas y las venden o rentan o lo que sea».
«Ustedes mismos vuélvanse empresarios, se puede y se vale, finalmente tienen la tierra, que es lo más importante, nada más que sí hay que hacer gestiones, es lo que yo les propuse», expresa.
En Ixtayopan ya intervino directamente el delegado
El señor Pérez Zacarías dice que finalmente cumplió con su compromiso de conseguirles el uso de suelo a los derechosos de Tempiluli II, por lo que ya en las juntas escuchó decir a Mauro que había algunos grupos y hasta sindicatos interesados en comprarles sus predios.
«Había hasta del sindicato de la UNAM, de lo que es El Barzón, así como otros grupos que estaban ligados a Andrés Manuel López Obrador, porque ahí de hecho se comentaba abiertamente así, pues yo nunca les dije nada, porque finalmente son sus tierras y ellos sabían a quién podían vendérselas, prestárselas. Finalmente yo nunca intervengo en eso de tomar decisiones de a quién o con quién hagan tratos, acuerdos, convenios, ventas o demás, porque yo nunca he sido así, soy respetuoso».
Posteriormente, en San Juan Ixtayopan pobladores de la Colonia del Llano lo contrataron para que les hiciera las gestiones de trámites para el cambio de uso de suelo, pero ahí sí intervino directamente el jefe delegacional, subraya.
«Intervino directamente él –asegura–, y el que era el director de Jurídica y Gobierno, Héctor Jiménez Garcés. Se adjudicaron pedazos de terreno, le dijeron a los dueños (de los predios) que me hicieran a un lado. Fue cuando ya empecé a tener problemas, porque estaba participando en la campaña con la licenciada Marisel Alamilla, que estaba candidateándose para jefa delegacional, con Angelina (Méndez) que estaba candidateándose para una de las diputaciones».
¿Esto sucedió a la llegada de Rigoberto al cargo de delegado?, se le preguntó.
«No, no, no, él los fue a ver antes de que se empezara a candidatear, yo no sabía que se iba a candidatear por Morena, fue antes incluso de que empezara la campaña. Entonces él se entrevistó con ellos y ya fue cuando cambió su conducta».
«Después cuando él llega a ser jefe delegacional empezaron las agresiones y demás hacia mi persona, por eso yo le dije a la gente que la única forma de pararlo era haciendo una denuncia, y la hicimos al jefe de gobierno y se reunieron las firmas».
Asegura haber perdido una pierna por complicaciones de la diabetes
debido a las fuertes presiones a las que se vio sometido
Nuevamente lo volvieron a amenazar
Refiere que cuando ganó Rigoberto por Morena la elección comenzaron los problemas para él en ese predio Del Llano. «Me llegaron a ir a amenazar también, iban en la noche, porque yo me hice un cuartito ahí pues pa’estar cuidando el terreno, porque algunas gentes de ahí se lo querían adjudicar. Era cuando andaban haciendo los recorridos los policías federales, los de Seguridad Pública y de la Procuraduría del Distrito Federal, por lo que ya se presumía ahí de delincuencia organizada y demás».
Luego de que los dueños se entrevistaron con Héctor y «un individuo que se llama Ricardo Gutiérrez y le dicen el ‘Chicano’, que fue director de Corena Regional, acá en Santa Catarina, y que vive ahí en la Colonia del Llano y es amigo íntimo de Héctor y de Rigoberto, empecé a tener problemas con ellos», señala.
«El tal ‘Chicano’ o ‘Piporro’ ya empezó a intervenir, les empezó a lavar el cerebro a los dueños, hasta el grado de que estos comenzaron a tener problemas conmigo, entonces decidieron que este individuo les llevara las cosas. Ya después intervino directamente el jefe delegacional.
Fue entonces cuando el señor Pérez Zacarías tiene serias complicaciones de salud debido a la presión a la que era sometido, motivo por el cual y dada su condición de diabético le amputan un pie, y entonces de la delegación «van y sellan el cuartito que tenía yo para cuidar».
De ahí que aluda al hecho de que el jefe de gobierno «haya dicho actualmente a los medios de comunicación que no hay una denuncia en contra de Rigoberto. ¿Cómo no? Desde luego y hay muchas», y que por eso enviaron copia de su denuncia al secretario de Gobernación, al procurador General de la República y al titular de la Función Pública, entre otros.
También comenta que empezaron a haber sucesos muy extraños en todo eso. «Un día fueron, me vaciaron la casa y se robaron todo, todo, todo… Levanté las actas, aquí está la de la PGR, que le mando al procurador general de la República donde me fueron a amenazar estas personas con armas de alto poder, también le mandé al procurador del Distrito Federal, les voy a dar una copia de todo».
Gente pesada en Tláhuac
En esta primera parte de nuestra conversación, el señor Pérez Zacarías recuerda que cuando fungía como asesor de Rigoberto Salgado en tiempos en que éste fue diputado federal, un día lo llamó a su oficina en Tláhuac, las que también ocuparon en su momento otros diputados como Delfino Garcés y Lupita Flores, para hacerle un comentario.
«Me dijo, ‘oye, ¿sabes qué?, conocimos unos compas, unos amigos de Morelos’, le dije ¿de Morelos?, ¡ah, órale! Pero yo jamás imaginé lo que me iba a comentar. Me dice, ‘nada más que estos compas son pesados’, le digo ¿pesados? ¿En qué sentido? No, ya me empezó a platicar, varios de ellos manejan lo que es satanismo, palomayombes, santería y todas esas pendejadas».
A decir del señor Pérez Zacarías él quisiera confrontarlo, para decirle de frente todo lo que aquí ha comentado, porque, afirma, «yo y él nos conocemos desde niños, lo consideré mi amigo, pero hoy veo que él no tiene amigos, que lo que busca son sus intereses personales y su ambición malsana no tiene límites».
«Él era allá de San Lorenzo Tezonco, ahí vivía su familia, llegaron con una mano adelante y otra atrás, pero hoy sé que son de Durango».

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