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lunes, 21 de agosto de 2017

Población en Tláhuac espera congruencia de los asambleístas


La gente confía en que los asambleístas habrán de tomar la decisión correcta en cuanto a si procede o no la remoción del delegado | A un mes del operativo de la Marina la actividad delincuencial comienza a retomar su perversa normalidad, dicen vecinos | La incertidumbre de la gente estriba en saber si seguirán igual o peor las cosas en la delegación | El diputado Fernando Zárate le recordó a Rigoberto Salgado en su comparecencia que fue electo no para ser un gerente, sino «para entrarle a los problemas de frente en Tláhuac» | La sola omisión del delegado ante las amenazas de sus lacayos para con quienes le cuestionaron su negligencia e incapacidad, debe ser motivo suficiente para la remoción

Que lo determine la Asamblea Legislativa, la Contraloría General y la PGR
Por ejemplo...
A un mes y un día de que la Marina Armada de México realizara el operativo en la delegación Tláhuac en el que fue abatido Felipe de Jesús Pérez Luna, alias el «Ojos», líder del cártel de la localidad, con el que presuntamente estaba vinculado el jefe delegacional Rigoberto Salgado Vázquez, y tras de que los siguientes días continuaron los recorridos por esa demarcación, tanto por las fuerzas federales como por elementos de la Secretaría de Seguridad Pública capitalina, en los que se detuvieron a colaboradores de aquel, la población tlahuaquense aún no termina de reponerse del impacto que le significó uno de los días más aciagos de su historia… Aun cuando el delegado al parecer le ha apostado al olvido de la población para permanecer en el cargo, aprovechando ese amplio período fijado por la Asamblea Legislativa con el fin de supuestamente analizar y discutir su remoción del cargo, y en el que de acuerdo con la percepción de los tlahuaquenses bien podrían ser instrumentadas en ese lapso posibles acciones de maiceo de legisladores para revertir cualquier intención de destituirlo, la gente confía en que los asambleístas habrán de tomar la decisión correcta… Es cierto de que ya transcurrió un mes de aquel día y de que en las calles, aunque pareciera que ya no se vive el escenario de narcoterror ni de supuesto narcogobierno, la actividad delincuencial comienza a retomar su perversa normalidad, así como al parecer se restablece el tráfico de estupefacientes, a decir de vecinos de los sitios preestablecidos para eso… De ahí la incertidumbre de la gente por saber si en esta ocasión tampoco volverá a pasar nada y la situación seguirá igual o peor… Mientras tanto, los tlahuaquenses no olvidan la participación del diputado local Fernando Zárate Salgado, del Partido Verde Ecologista, durante la polémica comparecencia de Rigoberto Salgado en la Asamblea Legislativa, debido a que fue uno de los más precisos y puntuales en sus comentarios hacia el cuestionado delegado…
Omisión, importante para remoción del delegado
En una de sus respuestas a Salgado, el diputado Zárate le reclamó el que hubiese afirmado de manera genérica, en un término bastante ambiguo, que la delegación Tláhuac nunca faltó al gabinete de seguridad. «Lo que usted no dice es si hay algún representante de la delegación o si usted personalmente acudió. Para algunos pudiera ser no relevante, el tema es que la institución estuvo presente. Para mí, no. Para mí, es trascendental que usted haya estado presente, lo que está evidenciando que no estuvo presente desde hace tiempo y que varios diputados lo han dicho, porque yo no sé si le pasaron la información, si lo documentaron de manera suficiente, si usted estaba atento de lo que estaba ocurriendo, porque si hubiera estado atento estoy seguro que hubiera detectado la presencia del narco y de estas siete personas que fueron abatidos en su delegación, que pudiera concluir que hay una omisión», le dijo… El legislador advirtió al delegado que ellos investigarían de qué tamaño era la omisión de éste al haberse ausentado de las reuniones del gabinete delegacional de seguridad. Porque, señaló, «sí la demanda de los ciudadanos era seguridad, ¿qué estaba haciendo usted?», le cuestionó; «¿qué justificación da?, ¿estaba en la calle con los vecinos? (…) Porque no estuvo personalmente en el gabinete de seguridad y aquí vino y me lo contestó de manera vaga, no me dio información suficiente para que yo generara certeza de que usted está encima de la administración pública»… Fernando Zárate le recordó a Salgado Vázquez que es titular de un órgano político y administrativo, pero «pareciera que está administrando, no haciendo la política», que no fue electo para ser un gerente, sino «para entrarle a los problemas de frente que hay en Tláhuac»… El diputado de igual forma se refirió al «gran clima de inseguridad» que existe en Tláhuac, por lo que de nueva cuenta cuestionó al delegado por estar «¿administrando el poder o resolviendo mediante actos de gobierno?»… Porque al principio de la comparecencia, recordó el legislador, aquel afirmó que «había problemas de invasión de predios, problemas de seguridad, problemas medioambientales y que, ahora, hay problemas políticos», de ahí que se refiriera al tema de la gobernabilidad como uno «muy serio y muy complejo», en el que la población tlahuaquense llevaba la peor parte… El caso es que la omisión de Salgado está siendo analizada por los diputados de la Asamblea Legislativa, y habrán de determinar cuál es la correspondiente acción que tiene qué hacer dicha Soberanía… Lo que está claro es que hay «una situación gravísima que la burocracia y la administración no la va a resolver». Y por consiguiente, las posibilidades de que el delegado se mantenga en el cargo son muy pocas, a partir de que las respuestas que dio en su comparecencia fueron «vagas y ambiguas»… Sobre todo porque nunca supo responder si, como le cuestionó Zárate, lo habían rebasado los grupos criminales o no… Cuando tampoco supo responder a las preguntas de si había un clima de paz o no en Tláhuac, si había ejercicio de gobierno, verificaciones, revisión de establecimientos mercantiles y cuántos giros negros habían sido revisados… Pero sobre todo, «¿cuántos delitos se encontraron?; ¿cuántos narcomenudistas encontraron y en dónde y por qué no le avisó directamente al gobierno de la Ciudad para que éste se hiciera cargo de sus responsabilidades?»… Así que si nada de eso contestó, «¿cómo quiere usted que yo lo juzgue políticamente?», preguntó el diputado del Verde Ecologista… Luego volvió a aclararse que «el Ministerio Público va a perseguir los delitos y la Contraloría va a resolver lo administrativo, pero en la Asamblea Legislativa vamos a resolver lo político»…
Omisión de un gobierno amedrentador de críticos
La sociedad tlahuaquense espera que cada una de esas instancias haga su parte, a fin de que si ya no va a ser posible el que se recupere la paz y la tranquilidad que ahí había, al menos hasta antes de que llegara a la administración delegacional Rigoberto Salgado, cando menos se elimine la posibilidad de que se perpetúe un narcogobierno en la administración local. Porque no es posible que los ciudadanos que en Tláhuac cuestionan la colusión y la corrupción presuntamente prevalecientes en dicha gestión pública, tengan que andarse cuidando del gobierno delegacional y de sus veladas amenazas en redes sociales a través de testaferros y empleados al servicio de un partido político que pondera la bandera de la honestidad valiente, para acallar uno de los más elementales derechos que tiene un individuo como es el de la libertad de expresión… Esa sola omisión del delegado ante las amenazas de sus lacayos para con quienes le cuestionaron su negligencia e incapacidad, debe ser motivo suficiente para que en la Asamblea Legislativa se determine la inmediata remoción de éste… El haber permitido y solapado una gestión intimidatoria para sus críticos no tiene mayor discusión, el delegado y absolutamente todos los miembros de su camarilla deben dejar sus cargos debido a que por lo visto no estaban ahí para cumplir con sus responsabilidades administrativas y de gobernanza, sino para amedrentar a quienes se atrevían a denunciar públicamente la existencia de un presunto narcogobierno y de una red de complicidades con aparentes prestanombres y demás prestadores de servicios, al señalarlos como los denunciadores ante instancias de gobierno de las actividades delincuenciales de sus supuestos socios… De ahí que haya llamado bastante la atención el hecho de que el delegado en su comparecencia no pudiera responder las preguntas que le formuló en reiteradas ocasiones el diputado Zárate, y que prácticamente eran las mismas que la población tlahuaquense se hacía en la calle: «¿Le tomaron la medida o no?, ¿ya le ganaron los grupos criminales o no o hay una asociación con ellos?»... En efecto, el tema de la gobernabilidad es muy complejo, remató el legislador al momento en que le reclamó a Salgado Vázquez el estar en el cargo «como gerente, no como titular político, lo cual eso sí me ofende», dijo. Sin embargo, ofreció valorar en esos términos la comparecencia para «actuar en consecuencia»… Al menos, eso es lo que espera la población tlahuaquense de los asambleístas que pronto deberán determinar la remoción o no del delegado de Tláhuac: congruencia. Aunque sea por una sola vez en su actividad política, por aquello de que ya no se puede tolerar tanta impunidad en México. Mucho menos ahora donde ya cualquier arribista que alcanza una posición pública ve solamente la oportunidad de enriquecerse junto con sus compinches y parentela a manos llenas… Sean o no del partido Morena.

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