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viernes, 11 de agosto de 2017

Mariana Moguel y su relegitimación del delegado de Tláhuac

Mercado Sobre Ruedas
Durante el año y nueve meses del presunto narcogobierno de Tláhuac la diputada priista nunca opinó nada ante los medios de difusión | Sin embargo, el día de la comparecencia de Rigoberto Salgado hizo que su partido por primera vez pareciera oposición | Cuestionó al delegado su «negligencia, omisión y oídos sordos», así como «todo lo que no quiso, ni supo ver ni escuchar» | Pero a las pocas horas Moguel fue relegitimar al delegado dizque para revisar con él una lista de pendientes y entregarle una propuesta por la paz

En la relegitimación del jefe delegacional en Tláhuac
Luego de mantenerse indiferente ante el escenario de narcoterror que los habitantes de la delegación Tláhuac vivían a diario desde que había dado inicio la gestión del morenista Rigoberto Salgado en octubre de 2015 en la jefatura delegacional, lo que algunos atribuyeron a algún posible acuerdo de la favorecida legisladora con éste, durante la polémica comparecencia del pasado dos de agosto la diputada local priista Mariana Moguel de pronto pidió hablar a fin de formular preguntas, según se dijo… De entrada, coincidió con sus compañeros en que aquello –tal y como aseguraban los de la bancada de Morena– ni era complot, ni mucho menos linchamiento. Refirió que el delegado es la instancia más próxima a los ciudadanos, y que por consiguiente «las problemáticas» ella se las había entregado a aquel. Recordó que en febrero pasado desde tribuna le pidió establecer mesas de trabajo y aludió a «la voz de mujeres que salen a trabajar con miedo», así como a «la voz de los padres de Ángel, un joven desaparecido en su propia delegación»… De pronto, se supo que Moguel Robles ya le había enviado 30 oficios a Salgado «haciéndole llamados de atención» relacionados con lo que en Tláhuac se «estaba viviendo», por lo que «urgía poner atención»… Aun cuando en un año 10 meses los pobladores de Tláhuac debían soportar asaltos en calles y espacios públicos a cualquier hora del día, y ser testigos de ejecuciones, crímenes, desapariciones, robos –a transeúnte, a casa habitación y de automóvil–, narcomenudeo y extorsiones, entre otros ilícitos, la también presidenta de su partido en la Ciudad de México –el Revolucionario Institucional– solamente se concretó –según dijo durante la patética comparecencia de Salgado– a «establecer» mesas de trabajo con la Secretaría de Seguridad Pública…
La irreconocible diputada priista
La priista Mariana Moguel durante la
comparecencia de Rigoberto Salgado
Y hubo todavía más. Tras de no haberlo hecho antes como representante popular por el distrito 34, en esa ocasión aprovechó, según dijo, encontrarse ante «las autoridades que se encargarán de llevar a profundidad la investigación», sobre todo acerca de los presuntos nexos del delegado con el abatido líder del cártel de la localidad, Felipe de Jesús Pérez Luna, a fin de señalar «ante los medios de comunicación», especificó, la «negligencia, omisión y oídos sordos» del delegado, «todo lo que no quiso, ni supo ver ni escuchar»… En resumidas cuentas, si a los diputados nunca los quiso recibir ni atender, «¿qué pasa con los miles y miles de ciudadanos que día con día pidieron audiencias públicas con usted?», cuestionó… Ese día, y por primera vez, de acuerdo con los más antiguos de la región, desde que los del partido preponderante le franquiciaron la Ciudad de México a la supuesta izquierda, nunca antes a ninguna figura pública con militancia en el tricolor le había interesado ser ni mucho menos acercarse a parecer algo con apariencia de oposición, por lo que cuando Moguel con ese tonillo pirrurresco señaló que le «encantaría también conocer del posible conflicto de intereses e irregularidades en la asignación de contratos públicos a favor de personas que le favorecieron con donaciones para su campaña electoral», algunos priistas llegaron a suponer que por fin en el partido la condescendencia con los ahora dos partidos de supuesta izquierda (PRD y Morena) en la capital se iba a terminar. Todo por la resuelta actitud de la dirigente capitalina… Sobre todo, cuando le reprochó que en sus entrevistas con los medios de comunicación siempre diga «que no conoce absolutamente (nada) de lo que pasa en su delegación», lo que a los diputados «ya no nos sorprende», ironizó…
«No lo dejes ir vivo»
La legisladora incluso se dio tiempo de ilustrar al pazguato compareciente que comenzaba a colapsar tras de quedarse como pasmado por prolongados períodos, como síntoma de su nerviosismo, al recordarle que un jefe delegacional, «un verdadero jefe delegacional», es aquél que «camina las calles», el que «escucha las voces» y «no subestima una denuncia, aunque no tenga que ser por oficio». Porque, puntualizó, como «es su costumbre», hacerlo todo «a través de oficios», le avisó que ella también, por oficios, le había dejado por escrito «muchos señalamientos», no solamente temas de seguridad, a fin de que pudieran ser atendidos… Pero no sólo debe caminar las calles, continuó Moguel, «debo suponer que un jefe delegacional no sólo camina las calles de su delegación, sino también las propias oficinas de su edificio delegacional, para saber, para saludar, para conocer a sus trabajadores», como aprovechando la situación para promover lo que hará luego de que ya se vio desde hace tiempo como delegada de Milpa Alta… En su indignada alocución, le pidió a Rigoberto Salgado no subestimar «el dolor de una madre y de un padre que perdió a su hijo» –en alusión a los jóvenes desaparecidos en Tláhuac por presuntamente resistirse a formar parte de la red de mototaxis o golfitaxis al servicio de el «Ojos»–, y luego de eso aseguró que a su teléfono móvil le había llegado el mensaje de un vecino pidiéndole que «por favor, Mariana, no dejes ir vivo al delegado»; aunque de inmediato la diputada especificó: es «en términos de no permitir la negligencia»…
Cuestionó a Salgado lo de su «rumorología destructiva»
En su segunda intervención, la diputada priista se mofó del hecho de que sus diputados, en referencia a los correligionarios de Rigoberto Salgado, siempre lo defienden con aquello de que se trata de complots para minar a Morena electoralmente, «porque no tienen argumentos», e incluso comentó con sorna que aquel hizo su gran tour en los medios de comunicación, «no para defender a la ciudadanía de Tláhuac», sino para defenderse él, y luego tuiteó: «Excelente, amigos, trabajar con y para ustedes es la mejor forma de contrarrestar la rumorología destructiva»… Por ello, Moguel le cuestionó si hablar de inseguridad, de jóvenes desaparecidos y de mujeres que han sido víctimas de la delincuencia, es rumorología destructiva. «¿Así es como usted considera los problemas de los ciudadanos?», condenó… Posteriormente le reprochó que el tour de entrevistas lo hubiese realizado «muchos días después de los sucesos», y de nueva cuenta lo reconvino: «Si yo fuera la delegada en Tláhuac hubiera estado desde el primer día no haciendo que los diputados me llamaran a comparecer, sino diciéndoles, diputados, llámenme a comparecer porque no tengo nada que esconder; o estaría parada en la Procuraduría, en todas las instancias necesarias para coadyuvar»…
Buscó darle respiración política
Sin embargo, tras de recordarle a Rigoberto el agradecimiento público que le hizo Andrés Manuel López en mayo de 2016 «por tu honestidad y lealtad» durante un mitin en la Plaza de las Tres Culturas, por lo que le pidió ser «honesto con la verdad y la justicia, y leal a la gente de Tláhuac»; luego de  reprocharle al señor Rigoberto su indiferencia ante «familias destrozadas, muertos y más de 30 jóvenes desaparecidos», y confiar en que «esta vez no haga caso omiso a todas las denuncias», la diputada Moguel se presentó al día siguiente de la comparecencia de aquel, a las cuatro y media de la mañana, en el edificio delegacional, para tratar con el delegado en sus absurdas audiencias que realiza a esa hora con el evidente propósito de ahuyentar a los ciudadanos, todos los asuntos cuya resolución aquella le había planteado en oficios y se habían quedado pendientes… Finalmente, el delegado agradeció el espaldarazo de la diputada priista, porque cuando ya estaba desahuciado políticamente, Moguel llegó a revitalizarlo, y la agendó para un día después para recibirla en el Salón Morelos con su séquito de colaboradores y, ahora sí, a plena luz del día, a fin de que se notara que por fin estaba trabajando como Dios manda… Curiosa esta forma de actuar de la dirigente priista en la Ciudad de México, al primero condenar en la comparecencia del cuestionado delegado su negligente actitud ante el escenario de violencia e incertidumbre para los pobladores de Tláhuac, y después relegitimarlo yendo en su busca unas horas después para revisar con él una lista de pendientes y entregarle un pliego de peticiones y propuestas por la paz, cuando hasta para el más obtuso morenista está más que claro que los días como jefe delegacional de aquel están contados, por más que Salgado se empeñe en aparentar que nada ha pasado y que todo regresará a la normalidad conforme el asunto del presunto narcogobierno local y enriquecimiento ilícito, así como los supuestos nexos con una organización criminal, los muertos y desaparecidos, se le vayan olvidando a la gente y, sobre todo, a los diputados de la Asamblea Legislativa… Sobre todo, porque ni el diputado local por el distrito 35, Raymundo Martínez Vite, correligionario de Rigoberto Salgado, ni siquiera quiso estar presente en la comparecencia de aquel –los motivos sólo él los sabrá– y hasta la fecha no ha expresado ningún posicionamiento con respecto a la remoción de su entrañable ex amigo y pareja de correrías políticas… Por eso llama la atención el interés de Moguel por revitalizar políticamente al morenista, cuando en la Asamblea Legislativa –«no hay plazo que no se cumpla», dijo el diputado Mauricio Toledo– la próxima semana sesionará la Comisión Especial Jurisdiccional para iniciar la recaudación de documentos, testimoniales, invitación a funcionarios y comités vecinales que acrediten presuntas irregularidades cometidas por Salgado Vázquez, a la par que se recaben firmas de los asambleístas para la destitución de éste… Habrá que ver, entonces, si Moguel como priista va a ser una de las que firmen la remoción del morenista o, de plano, se mantendrá al margen de la decisión… Al tiempo.

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